Ser buen escucha es una competencia personal estratégica

Saber escuchar también tiene un impacto positivo en nuestra salud mental y emocional. Al escuchar a otras personas podemos sentirnos acompañados,  comprendidos y apoyados en momentos difíciles

Inter-American Development Bank

¡”Oír” no es “escuchar”! Oír es “percibir con el oído los sonidos”, mientras que -según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua- escuchar es “prestar atención a lo que se oye”. Lo usual es que oigamos muchos sonidos en lo que nos rodea (motos, pitos, pájaros, etc.), pero no le prestamos atención; entonces: no los escuchamos. Cuando alguien nos habla puede que le escuchemos y/o puede que no se le preste atención; en el segundo caso, hasta es posible que nos pregunte: -¿Estás atendiendo lo que estoy diciéndote?

Saber escuchar no es sólo una actitud, es también una aptitud, una habilidad. Y de las más necesarias en cualquier ámbito de la vida. Saber escuchar ayuda a la persona que habla a sentirse respetada, acogida. Mientras se escucha se está creando un espacio de interrelación, un puente emocional de conexión

Escuchar promueve la resolución de conflictos y permite desarrollar otras habilidades que se vinculan con la inteligencia emocional como la empatía, lo que lleva a un mejor entendimiento y colaboración entre pares. Además, demuestra respeto, interés y confianza hacia el otro.

Oír no es lo mismo que escuchar. La gran mayoría de los humanos pueden percibir sonidos y detectar su origen, pero escuchar se trata de otra cosa. Obtener información relevante, detectar las emociones en la voz y encontrar aquello que no se dice con palabras, es una habilidad que puede entrenarse.

El cerebro humano está diseñado para sobrevivir, lo que significa que se está más centrados en mi persona que en los demás. Por eso, escuchar es una cualidad que no siempre viene naturalmente. Sin embargo, la habilidad de escuchar es fundamental para entablar buenas relaciones, contratar a las personas adecuadas y resolver problemas.

Las técnicas de escucha activa tienen sus orígenes en los trabajos del psicólogo estadounidense Carl Rogers (1902 – 1987) y en su reformulación de la relación del terapeuta con el paciente. Rogers creía que la terapia era mucho más eficaz cuando el psicólogo practicaba una escucha empática, era capaz de ponerse en el lugar del paciente y centrarse en cómo vivía esa situación

Se mencionan algunos “tips” tendentes a mejorar la capacidad de escucha de toda persona:

1.- Un buen escuchador (no un “buen oyente”) debe observar el lenguaje corporal por cuanto se infiere que éste es una parte crucial a la hora de expresar un mensaje, pues permite que se interprete de mejor manera lo que se quiere COMUNicar (lo que se quiere transmitir a la otra persona: lo que se busca que sea COMÚN para ambas partes: quien habla y quien escucha). Las acciones y expresiones que realiza el cuerpo pueden reflejar aspectos que el lenguaje verbal no hace.

2.- Hay que dejar totalmente fuera del ambiente COMUNicacional las posibles suposiciones, que en la mayoría de los casos no son reales, sino productos de los procesos intelectuales contaminados. Y éstas inciden directamente en los niveles de escucha, produciendo ciertas barreras en los mismos.

3.- Para garantizar las destrezas como escuchador hay que utilizar la técnica de las preguntas. Saber utilizarlas en el mejor momento y formular la estructura de las mismas con las siguientes expresiones entre otras: qué, cuándo, cómo, dónde y por qué. Al formular eficazmente las preguntas, el diálogo se facilita y se abren los componentes de la escucha activa y detallista.

4.- Hay que prestar atención a las frases repetidas por cuanto éstas reafirman el interés central de la conversación y -por ende- el entendimiento de los mensajes que se emitan durante el contacto personal de los interlocutores.

5.- La escucha emocional consiste en COMUNicar mediante el lenguaje no verbal la misma emoción que está transmitiendo la persona que está hablando. El lenguaje no verbal también se denomina para-verbal y está constituido por el tono de la voz, las inflexiones de la entonación y más.

La disposición emocional en la escucha activa se da cuando se tiene plena conciencia del acto COMUNicativo del diálogo. Evidentemente, no siempre se tiene la mejor disposición psicológica para brindarle atención a los detalles o para comprender las necesidades y expresiones del otro, de modo que se debe entender la disposición emocional a la hora de realizar esta práctica, de lo contrario puede dificultarse.

6.- En los procesos de escucha activa no se deben hacer predicciones, por cuanto éstas son la acción y al efecto de predecir: «las palabras que manifiestan aquello que se predice»; en este sentido, predecir algo es «anunciar por revelación, ciencia o conjetura algo que ha de suceder.

Cuando cualquier persona se encuentra en un proceso de escucha activa y está pensando en predicciones, quiere decir que no está totalmente comprometido en ese momento en la COMUNicación que se está produciendo y que no está en un estado de escucha activa: ésta también está en lo suyo, en su mundo.

7.- En los procesos de escucha activa los protagonistas deben evitar -a toda costa- las distracciones, por cuanto las mismas traen como consecuencia las desviaciones dañinas a la situación que en ese momento se está ejecutando. Lo cual incluye la agenda personal y los dispositivos tecnológicos, entre otros

En resumen: se puede afirmar y reafirmar que la escucha activa, o escuchar para comprender, pertenece a la categoría de la escucha empática. Este tipo de escucha ayuda a desarrollar relaciones sólidas, a comprender a los amigos y colegas de manera más profunda e incluso a profundizar el propio sentido de la empatía. 

La definición de escucha activa más directa sería: es la práctica de escuchar para comprender lo que alguien está diciendo. Cuando se practica la escucha activa, se concentra exclusivamente en lo que dice la otra persona en lugar de planificar qué vas a responder (como lo harías durante un debate o una conversación). Para confirmar que se comprende lo que la otra persona dijo, se debe parafrasear lo que escuchaste.

La escucha activa ayuda a tener conversaciones más significativas, profundas y provechosas. Cuando se presta total atención a lo que dice la otra persona, sin planificar lo que se va a contestar ni interrumpir, se desarrollan habilidades de COMUNicación más efectivas. Así, si se practica la escucha activa el otro se sentirá escuchado y lo que se expresa termina siendo COMÚN para ambos.

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