¿Sabe Ud. qué es la reduflación?

Es el truco enmascarado de las marcas, mismo precio, pero menos producto

No se trata de un fenómeno nuevo. Lleva tiempo circulando y poblando los lineales de los supermercados. La BBC ya hablaba en 2018 de ‘shrinkflation’, algo muy evidente en dulces y chocolates. De hecho, a lo largo de varios años analizó productos de 19 fabricantes y llegó a la conclusión de que 18 de ellos había sido reducidos.

¿Reducción de precio?

Además, la reducción no siempre iba acompañada de la pertinente bajada de precio. De los productos revisados por la BBC, solo 9 vieron corregido su precio a la baja, pero no siempre de manera proporcional al contenido.

Una vez asumida la derrota en la batalla del sabor, que no genera tanta polémica puesto que responde al hecho de reducir el contenido en azúcar o desterrar ingredientes que se han demostrado perjudiciales para la salud, cuesta más aceptar sin rechistar que las marcas ofrezcan menos por el mismo precio o superior.

Qué es la reduflación

Este concepto hace referencia al mantenimiento del mismo precio de un producto, pero a la reducción de la cantidad; a veces, incluso, sin que se modifique el envase.

Esto significa que, en definitiva, el precio sube, pese a que el número concreto de la etiqueta no incremente. A ojos del consumidor, parece que todo continúa igual, pero está comprando una proporción menor.

Esta práctica viene estableciéndose desde hace unos años y lo califican «como un engaño porque induce a error al consumidor», Este piensa que está comprando el mismo producto que hace unas semanas o meses cuando se está llevando menos producto. Desde hace tiempo asistimos a un fenómeno empresarial que produce insatisfacción y enfado a partes iguales entre los consumidores.

Determinados productos son más pequeños y su reducción de tamaño responde a una estrategia de marketing que pretende que ganen los mismos de siempre. La ‘reduflación’, así se llama lo que para muchos es una auténtica tomadera de pelo, es la política emprendida por algunas empresas para ofrecer al consumidor menos cantidad de producto al mismo precio o superior. De ahí que hablemos de insatisfacción y engaño.

Las marcas se justifican

En su defensa suelen aducir motivos dispares que ciertos o no, no terminan de convencer. La equiparación de procesos de producción, el encarecimiento en los precios de importación de las materias primas o la preocupación por nuestra salud (sí, has leído bien) son algunos de ellos, pero como dicen algunos al final todo se reduce a más aire y menos producto.

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