¿Sociedad somnolienta?

Por un lado tenemos un problema de “gobierno” de “dirección” y por otra un problema de “prestación de servicios”. Veamos el primero: ¿El control hegemónico de la sociedad puede hacerse “eliminando” u “obligando” a quienes no comulgan con el proyecto del “Socialismo del Siglo XXI”? ¿Hasta dónde ese control hegemónico puede lograrse sin el 40% de la población? ¿Hasta dónde sobrevive, en estos tiempos modernos, la posición de Maquiavelo, en el sentido de que lo importante es mantener el poder? El criterio para distinguir la buena política de la mala era el éxito: “…el éxito para un príncipe nuevo se mide por su capacidad de conservar el Estado…”. Las realidades y las épocas ¿pueden compararse?

Veamos el segundo elemento: ¿Hasta dónde puede sostenerse un Gobierno que no satisfaga las necesidades de los ciudadanos? Esa sociedad que en colectivo elije a un gobernante, lo hace para obtener beneficios que se traduzcan en calidad de vida y esa retroalimentación no se da ¿qué pasa con esa sociedad? ¿queda somnolienta? ¿a merced del gobernante incapaz?

Ese mandato que se logra a través del “pacto social”, guarda relación con un sentido de “servicio”, a través del cual los gobernantes deben “servir”, mas no “servirse”, haciendo énfasis en quienes no pueden hacerlo por su paupérrima condición, (pobreza extrema). Alexis de Tocqueville se refería al problema de la pobreza, en estos términos: “…la sociedad, lanzando una mirada continua sobre si misma, sondeando cada día sus heridas y ocupándose en curarlas…”

El problema del Gobierno es el ¿poder, el servicio o su hegemonía? ¿cuál es el aspecto teleológico del arte de gobernar? Como se pregunta Dahl: ¿la política es una ciencia o un arte?, en su Análisis Sociológico P.10. ¿La política puede limitar su actuación a la búsqueda del poder? o debe ¡solucionar los problemas del colectivo! ¿Cuál es el contenido de la política “poder” “autoridad”? En Venezuela, la gente se prepara para ganar unas elecciones no para gobernar. En palabras de Fernando Vallespin Oña: “…el proceso de estatización de la política fue parejo al de despolitización de la sociedad…”, lo cual hace necesario pensar lo que dice el mismo autor: “…contribuye a que la unidad del sistema sea accesible a sus partes y éstas puedan –tematizar- el todo en tanto que lo perciben como un sistema generador de sentido y lo delimitan frente a un ambiente exterior…”. De allí que: ¿será el asunto de gobernar un problema sistémico?, es decir, ¿hay que integrar diversos subsistemas en uno sólo: régimen político, políticas públicas, globalización, participación ciudadana, consenso, inclusión, pluralidad, salud, educación, social, vivienda, desarrollo humano, para lograr un todo?

Los temas del “gobierno”, de “dirección”, de “conducción”, junto al de “diseño de políticas públicas” en nuestro país, hay que colocarlo en grado superlativo en el debate político: “a diario”. La sociedad venezolana no puede seguir “somnolienta” frente a la grave crisis política que vivimos, al tiempo que debe reaccionar en la búsqueda de reafirmar nuestros valores democráticos y libertades conquistadas.

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