Un futuro con esperanza

Lamentablemente, la gran mayoría de personas a nivel mundial todavía no conocen a ciencia cierta el significado de la globalización, que en el fondo no es otra cosa que una competencia mundial donde los que menos tienen, por situaciones irónicas de la vida, posiblemente serán los que más den en cuanto a su esfuerzo físico y las riquezas de sus tierras.

Podría haber una pequeña posibilidad de revertir este planteamiento, si el Grupo de los Ocho (G8) a la cabeza, dieran el ejemplo de real preocupación para erradicar la extrema pobreza y la pobreza moderada de la faz de la tierra, ya que esto serviría como aliciente para que el resto de países desarrollados se motiven y, en forma coordinada, tracen la metodología y sistemas a seguir dependiendo de las necesidades de cada país periférico, buscando en conjunto eliminar la pobreza en sus diversos nombres de la faz de la tierra.

Esta esperanza podríamos decir que como idea es lo racional, pero la verdad en un mundo donde la especie humana es la que maneja los intereses buenos y malos de la misma especie , creo que será difícil que se pueda dar.

Sin embargo, en el caso de Latinoamérica, de darse el caso que pudiéramos actuar en conjunto buscando las mejores perspectivas, estoy seguro que tendríamos la verdadera oportunidad.

Seria cuestión de fijar las fortalezas y oportunidades como continente, y trabajar en las amenazas y debilidades, propias de cada sociedad y región, buscando eliminarlas y/o adecuarlas a resultados de beneficio. Tal situación no permitiría poder ver y llegar más lejos y en mejores condiciones, compartiendo en conjunto, experiencias en algunos casos y en otros, importando tecnología. Sólos, somos pequeños, unidos somos uno muy fuerte; la idea es que este planteamiento pueda llegar a los responsables de los resultados. Ya no más, estamos en situaciones donde un país es manejado sólo por unas cuantas familias; bajo este régimen no tenemos futuro.

Debemos comenzar a prepararnos, instruirnos, capacitarnos para enfrentar la ola más grande de nuestra historia, y para eso se requiere gente y sociedades honestas, conscientes de tamaña responsabilidad que antepongan a sus intereses personales, los intereses y el amor por su país.

Y el tiempo es ahora; porque mañana será tarde.

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