Una nueva experiencia: El campus flotante de las culturas

(Redacción) – El País – Es caro, pero es una experiencia inigualable, asegura Cilia María Ruiz-Paz, colombiana de 22 años, sobre los cursos de un semestre que la norteamericana Universidad de Virginia ofrece a bordo de un trasatlántico mientras recorre medio mundo. Efectivamente, cuesta casi el doble que un semestre normal en la ya cara universidad estadounidense, (entre 6.000 y 18.000 euros, dependiendo de la duración y las comodidades). Pero para quien pueda pagarlo, pida un préstamo, acceda a una beca o decida trabajar a bordo a cambio de pagar menos; es «una experiencia iniciática» a través de las culturas de la decena de países que visitan, asegura el profesor de Arquitectura de la Universidad CEU, Pablo Campos. En estos momentos, el trasatlántico universitario está a punto de llegar a Sudáfrica desde Salvador de Bahía (Brasil). Campos participó durante una semana en el anterior viaje, de 100 días, el de invierno.

Los estudiantes ven en directo la realidad de países que han estudiado

– Día 1. Dubrovnik. Los estudiantes, unos 700, han pasado cuatro días en la ciudad croata y algunos se han movido por el país. El barco zarpa hacia Italia.
– Día 2. El Adriático. Los alumnos empiezan a conocer el siglo XX en la Historia de España, la siguiente parada de su viaje. Esta parte de los contenidos, una visión socioeconómica, y cultural de los lugares que van recorriendo, es común para todos los alumnos. «Todo lo que he visto en cada país, ha desafiado algún punto de mi realidad», asegura Jeffrey Fullmer, de 22 años y de Utah. El profesor responsable de esa parte común, Carroll R. McKibbin, recuerda que un alumno que participó hace años en el viaje trabaja ahora en Uganda en un proyecto de purificación de agua.
La tarde separa a los alumnos en distintas clases, desde Sociología o Políticas a Económicas o Biología.
– Día 3. La costa italiana. Con Sicilia recortada a lo lejos, Pablo Campos explica a los estudiantes cómo nació en 1927 la Ciudad Universitaria en Madrid, y la jefa de Estudios del Centro Superior de Diseño de la Moda de Madrid, Laura Luceño, les habla de la cultura y el arte español.
Por la noche, se celebra en el aula Magna una de esas subastas que tanto les gustan a los norteamericanos, (si uno se fía de las teleseries). Pujan por pilotar el barco cinco minutos o porque el decano les sirva el desayuno en la cama. «Con los fondos se realizan obras benéficas, (construcción de colegios o centros de salud), en los países que se visitan», explica Campos.
– Día 4. Parada imprevista en Cartagena. Campos presenta la historia de España a través de la arquitectura. «Agradecen más una visión de sentimientos que una lección más académica», asegura, «la vida en el barco favorece un diálogo casi permanente». Por la tarde, el barco acelera de forma imprevista para llegar a Cartagena; un alumno se ha puesto enfermo.
– Día 5. Algeciras. Frente al Peñón de Gibraltar, Laura Luceño habla de la influencia de la cultura española en la moda internacional. «Creo que el cambio en madurez que experimentan los estudiantes es profundo; abandonan su visión nacional del mundo», asegura Luceño.
– Día 6. El Puerto de Cádiz. Sevilla, Valencia, Madrid o Barcelona…, alumnos y profesores se han organizado los cuatro días que pasarán en España. Fin del viaje para Campos y Luceño. «Hemos intuido una nueva generación de estadounidenses plenamente comprometidos con el mundo», dice el profesor.

Fuente: www.canalsocial.net

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