Fragmento de una de las ilustraciones/collage del artista estadounidense Mark Wagner

Víctor Salmerón –

0. ¿Cómo y por qué?

El dólar paralelo ingresó en una zona frenética y muy atrás ha quedado el punto de partida de este año, cuando a principios de enero amaneció en 170 bolívares. El pasado 13 de mayo, taladró el techo de 300 bolívares y, tan solo nueve días después, saltó sobre 400 presagiando un billete verde en la cumbre de mil bolívares antes de que finalice 2015.

La moneda estadounidense no se comporta mansamente, como esperaba el Presidente de la República, Nicolás Maduro, quien el 10 de febrero anunció una política cambiaria que en teoría mantendría bajo dominio del Gobierno el precio del dólar y aseguraría la estabilidad de las reservas internacionales al decidir cuántas divisas recibe cada sector de la economía.

1. La disfunción

El modelo oficial consiste en que el dólar tiene tres precios: 6,30 bolívares para la gran mayoría de los sectores; un punto de partida de 12 bolívares para las empresas que no ingresan en este primer tramo y participan en las subastas del Sicad y alrededor de 200 para una fracción muy pequeña atendida a través del Sistema Margina de Divisas (Simadi). Según confió Nicolás Maduro:

“La circulación de divisas para el funcionamiento económico y social del país es un mercado. Cuando tú lo englobas el 100%, ¿verdad?, el 70 lo cubre el 6,30, el otro 20,25 por ciento lo cubre el Sicad y entonces este 3,5 por ciento, que es lo que va quedando, lo va a cubrir este sistema que es un ensayo (el Simadi)”.

Muy pocos países tienen un sistema de cambios múltiples, de hecho, ni aliados de Venezuela como Bolivia, Nicaragua o Ecuador lo hacen. La gran mayoría mantiene un solo precio para el dólar, fijo o flexible. En el sistema en el que el tipo de cambio está fijo, si el Gobierno imprime una gran cantidad de dinero para financiarse porque no puede cubrir sus gastos, los billetes inundan la economía y los ciudadanos aumentan la compra de dólares. Entonces, el tanque de divisas disponibles para ser vendidas, es decir, las reservas internacionales, desciende velozmente.

Si el tipo de cambio es flexible y el Gobierno imprime montañas de billetes para financiarse, el Banco Central puede mantener el nivel de las reservas internacionales pero tiene que dejar que el precio del dólar aumente hasta que la demanda de divisas pierda intensidad, porque se tornan muy caras.

Así, en los sistemas de cambio fijo o flexible, existe un ajuste automático donde el Gobierno no puede fabricar dinero sin ningún tipo de límite para financiarse.

Supuestamente el sistema diseñado por Nicolás Maduro y sus ministros resuelve este problema, porque mantiene fijo el precio de la gran mayoría de los dólares que vende y al controlar las cantidades, preserva las reservas internacionales. Además, imprime montañas de billetes para gastar lo que no tiene porque los impuestos, el endeudamiento y el ingreso petrolero no le alcanzan para cubrir el presupuesto.

El problema es que la economía no se comporta como predicen las tablas de Excel y la diferencia entre los dólares que el Banco Central vende y los que en verdad desean comprar los ciudadanos y las empresas da origen a un mercado paralelo donde la demanda es gigantesca porque, como el Gobierno de Nicolás Maduro está imprimiendo billetes a mansalva para financiarse, existe una enorme cantidad de bolívares que desesperadamente persiguen billetes verdes.

2. Las expectativas

Las estadísticas oficiales registran que al cierre de marzo de este año la masa de billetes que el Banco Central ha fabricado para financiar al Gobierno representa 925 mil 351 millones de bolívares, una cifra que se traduce en un salto de 100% respecto a marzo de 2014.

Y la expectativa es que continúe aumentando porque la administración de Nicolás Maduro no ha tomado medidas para cubrir la gigantesca brecha entre ingresos y gastos que en 2013, última cifra oficial y cuando el petróleo se ubicaba en un promedio de 98 dólares el barril, alcanzó el estratosférico nivel de 16,9% del PIB.

Otro elemento a considerar es que la inyección de dinero para cubrir el déficit también dispara los precios de todo lo que se consume porque la demanda supera abiertamente a la oferta y, mientras la inflación galopa, el Gobierno recibe lo mismo por la gran mayoría de los dólares que vende porque el tipo de cambio está fijo en 6,30 bolívares.

El resultado es que el déficit crece porque los trabajadores públicos como los maestros y médicos reclaman aumentos de salarios y los materiales para la Gran Misión Vivienda, por ejemplo, son más caros, mientras que los dólares provenientes del petróleo aportan lo mismo.

Así, surge una dinámica negativa donde cada vez el Banco Central tiene que fabricar más billetes para que el Gobierno cubra sus gastos o, en el corto o mediano plazo, es inevitable una devaluación que sepulte el dólar a 6,30 bolívares.

A esta expectativa poco alentadora se añade una creciente incertidumbre que alimenta la demanda de dólares. El pasado 19 de mayo Nicolás Maduro anunció:

“Tengo listo el plan de recuperación económica parte II, y lo voy a lanzar en los próximos días con lujo de detalle, no adelanto más nada porque va a ser un plan que se va a accionar, a ejecutar y, una vez que esté ejecutándose, lo voy a explicar. Al revés, porque sino la burguesía empieza a hacer maldades, los pelucones, no le permitamos una maldad más a los pelucones, cero tolerancia con la guerra económica”.

No obstante el Presidente dejó ver el tenor de lo que se aproxima: “Yo ya lo confeccioné con la Ley Habilitante que tengo en la mano. Voy a hacer un conjunto de reformas para apretar la mano y para ir detrás de los bachaqueros, para acabar con todo el proceso de sabotaje económico de la derecha maltrecha y de los grupos económicos, de los pelucones, de esta oligarquía saqueadora”.

Previamente, el 13 de mayo, el Presidente afirmó que está en puertas una reforma en la regulación de precios:

“Vamos a publicar un nuevo esquema en la Ley de Precios Justos, con los nuevos mecanismos para fijar los precios. Le dieron la vuelta con la maldad pues, como los estafadores, como lo son pues. Le meten la mano en el bolsillo al pueblo. El capitalismo parasitario le mete la mano en el bolsillo a los venezolanos”.

Y el primero de mayo dejó entrever la posibilidad de una medida contra Polar, la principal empresa privada del país cuando al saludar a un grupo de trabajadores les dijo: “¿Contamos con el apoyo de la clase obrera de la Polar? Preparaos para grandes desafíos. Preparaos para grandes desafíos”.

3. Mercado cucuteño

¿Cómo y quién mide el dólar paralelo? A falta de un mercado libre y ordenado, la página web Dólar Today se ha convertido en la referencia que día a día siguen los venezolanos. Básicamente refleja el tipo de cambio que tendría que pagar alguien si va a Cúcuta con bolívares, los cambia a pesos colombianos y luego adquiere dólares.

El economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Ronald Balza, explica que “nadie verifica cuántas transacciones de este tipo se hacen en un día y se trata de un mercado ínfimo al que si acaso tendría acceso el 1% de la población y sin embargo ante la falta de otro tipo de referencias se ha convertido en un marcador”.

“Como cada vez hay más bolívares en circulación el bolívar se ha debilitado frente al peso colombiano. En realidad la demanda de bolívares en esa zona de la frontera está asociada a que algunos grupos lo necesitan para adquirir gasolina o alimentos a precios controlados que ilegalmente son trasladados a Colombia, es algo muy pequeño. Y a esto se añade que el dólar se ha apreciado en Colombia, hay un doble efecto”, dice Ronald Balza.

El impacto del incremento de dólar Cúcuta es considerable. Un estudio elaborado por Ecoanalítica determina que un tercio de las categorías en las que el Banco Central de Venezuela divide los bienes y servicios que utiliza para calcular la inflación tienen precios altamente correlacionados con el dólar paralelo, concretamente, bebidas alcohólicas, restaurantes y hoteles, esparcimiento y cultura, vestido y calzado, alquiler de viviendas y equipamiento del hogar.

Se trata de sectores que reciben pocas divisas por los canales oficiales y como en la mayoría de los casos no están sujetos a controles de precios fijan sus costos de acuerdo al comportamiento del dólar paralelo

Ronald Balza estima que por la escasez, producto del restringido acceso a las divisas, y el constante aumento de los precios, la economía ingresó en una etapa de achicamiento. “Es una especie de colapso del sistema. Se va a importar para unos pocos que puedan pagar los elevados precios, es como una subasta donde algunos comerciantes ofrecerán una cantidad cada vez más pequeña de productos”.

“Lo que hay que hacer es admitir la realidad. Que el paralelo llegó a 400 y hacer un cambio de política económica para bajarlo, no es inevitable, con las medidas acertadas el dólar puede tener un precio único que sería más alto que el 6,30 pero mucho más bajo que el que fija el mercado de Cúcuta”, dice Ronald Balza.

De no haber un viraje en la política económica, no existen razones para pensar que el dólar paralelo detendrá la escalada.

Fuente: http://prodavinci.com/2015/05/22/actualidad/venezuela-es-inevitable-que-continue-el-ascenso-del-dolar-paralelo-por-victor-salmeron/