El Plan Estratégico de  una organización de carácter privada  o pública para que sea exitoso, se debe iniciar efectuando un análisis situacional que contemple las fortalezas y debilidades a lo interno de la organización e identificar las amenazas y oportunidades que -en este momento actual del país – genere el ámbito externo que influye profundamente en la determinación de los  objetivos claros, que serán alcanzados en el mediano o largo plazo.

El Plan Estratégico debe proveer las herramientas para que la institución tenga un vínculo más fluido con sus clientes tanto internos como externos, sea más ágil en sus procedimientos internos y adopte innovaciones que mejoran la calidad de la gestión.

Un Plan Estratégico establece un rumbo a través de un proceso de reflexión colectiva, permitiendo definir cuáles son las prioridades a mediano y largo plazo. Si no se quiere que el plan pase a formar parte de una biblioteca del olvido, estimule la participación, haga que los  miembros de la organización conozcan  y se motiven a conducir sus esfuerzos por los objetivos acordados.

Lamentablemente, en no pocas  ocasiones, por falta de un Plan Estratégico, algunos de los objetivos quedan sometidos a la urgencia y a las necesidades coyunturales, carentes de un horizonte común que las enmarque. Caracterizando a la entidad por la improvisación, a la superposición de esfuerzos,  y a la toma de decisiones contradictorias, rasgos que describen a aquellas empresas no manejadas correctamente y a algunos Estados sometidos a recurrentes crisis, con medidas no solo de urgencias, sino desacertadas.

Debido a la dinamicidad y continuos cambios que enfrenta la gestión en estos tiempos modernos de alta tecnología,  se requiere  pensar y actuar basado en la profesionalidad, en la especialidad, en  la experiencia y el liderazgo de aquellos que comandan las organizaciones; es decir, gente preparada y formada para lograr los objetivos que han sido previamente definidos para el  mediano y largo plazo.

Profesionales que tengan en claro, que planear no es eliminar la intuición. De lo que se trata, es de eliminar  la improvisación; ya que,  la planeación  es un método de trabajo por medio del cual las cosas se anticipan y preparan, acompañadas de las acciones estratégicas  que las ponen en ejecución.

A tal efecto, creo que es conveniente traer a colación a un personaje de la historia conocido como Federico El Grande, Rey de Prusia (1740-1786), quien fue conocido como el ¨Rey Filósofo¨, formidable estratega y elegante literato. Su mayor organización y disciplina del  ejército prusiano le permitió resistir a enemigos superiores.

Federico El Grande, afirmaba que es permitido ser vencido, pero nunca ser sorprendido. Por tanto, con los recursos de información que existen hoy en día y un Programa de recabar información inteligente que refleje las necesidades de la organización, las sorpresas se pueden minimizar.

La planeación provee un enfoque racional para lograr objetivos, que el sistema organizacional requiere, permitiendo salvar la brecha que lo separa del sitio al que se quiere ir.

Lo que no debe hacerse,  es cruzarse de brazos. Considere diferentes escenarios y ajústese al que más le convenga; pero no se rinda, no permita  que lo sorprendan.

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