Ambiente: La Ecología también cuenta en el Trabajo

Crear una actitud ecológica en una empresa es una necesidad hoy día, ya que ayuda a crear una buena imagen pública y contribuye en mejores ventas de productos o servicios

A menudo se habla de ser austero y cuidadoso en casa,  en términos energéticos, todo para contribuir a evitar el temible calentamiento global, que se filtra inexorablemente en nuestra realidad diaria, mediante cambios indeseables en el clima.  Pero en un estudio reciente se encontró, que cuenta más lo que se haga en el trabajo, sea en fábricas, oficinas o comercios, donde pasamos más tiempo y gastamos más energía que en casa, además de usar mayores cantidades de recursos reciclables como el papel y el plástico, entre otros. Por eso se impone la aplicación de un decálogo ecológico en el ámbito laboral, premiando el comportamiento conservacionista en la evaluación del desempeño, ya que dicha actitud también influye en los gastos, y por ende en la rentabilidad de la empresa.

El primer mandamiento debe ser el ahorro de energía en todos sus aspectos, lo que significa apagar luces y cualquier aparato que no se esté utilizando temporalmente. Esto significa usar pilas recargables en aparatos que funcionan con baterías y ser más tolerantes con la temperatura ambiente, apagando o subiendo la temperatura de aires acondicionados cuando no afecta mucho la comodidad del personal.

Luego viene el ahorro del papel, un recurso importante en toda empresa pero cuyo derroche significa la tala de muchos árboles para su fabricación. El uso preferencial del correo electrónico en lugar de notas e informes impresos, debe ser una directriz esencial de la gerencia, lo mismo que usar el respaldo de hojas impresas para borradores, además de imprimir y guardar sólo lo indispensable pero cuidando que los documentos importantes estén en archivos maestros múltiples o en sistemas de ‘nube’ de proveedores confiables.

El transporte de los empleados al trabajo y su regreso a casa debe ser una prioridad, ya que generalmente los autos los utiliza una sola persona en esta actividad. Deben propiciarse acuerdos para compartir vehículos entre varios empleados, según su zona residencial. De no ser posible, entonces el uso del transporte público es un factor importante en el ahorro de energía, además de incidir en la economía personal o empresarial si existe una ayuda de transporte de la empresa.

El almuerzo en el trabajo con viandas debe ser una norma para evitar viajes innecesarios para comer en casa y para ello se debe disponer de hornos de microondas en el ambiente de trabajo o un catering económico en la vecindad. La difusión de maneras de lograr una alimentación balanceada y saludable en el lugar de trabajo, ayudará a mejorar la salud del trabajador, además de reducir el ausentismo y lograr un mayor rendimiento laboral.

Los equipos de oficina y máquinas de producción deberían ser ‘ahorradores de energía’, por lo que la gerencia debe asesorarse  bien para su selección o hacer adaptaciones equipos existentes para minimizar el gasto energético en la producción. Las computadoras y los bombillos, que generalmente están encendidos todo el día, deben ser escogidos por su economía energética, prefiriendo luces  tipo LED o fluorescentes, algo que se reflejará también en la factura de electricidad.

Otra norma altamente ecológica es usar materiales reciclables y organizar que éstos –después de usados- se reutilicen en el sitio o se envíen puntualmente a empresas especializadas en reciclaje. El papel, los plásticos, la madera y los metales están contenidos en esta precaución. El ahorro de agua potable también es importante, por lo que se impone normas y avisos bien ubicados para este fin, además de usar botellones de vidrio para evitar el uso de botellas de plástico, siempre contaminantes.

El uso de ascensores debería reservarse para gente madura o con algún impedimento, por lo que debe incentivarse el uso de las escaleras para acceder a (o bajar de) pisos superiores, al menos parcialmente, con la convicción que el ejercicio redundará en beneficio de la salud de los empleados, especialmente los que están en trabajos  sedentarios. Asimismo, los que usan computadoras todo el día deben cuidar la vista, fijándola cada cierto tiempo en sitios lejanos.

Los productos o servicios de la empresa deberían reflejar la preocupación por el ambiente, algo que puede contribuir a una buena imagen pública de la empresa, algo que llamará la atención de clientes que prefieran tratar con una empresa sustentable y con productos esencialmente ecológicos, lo que a su vez puede repercutir en las ventas.

El último mandamiento, pero no el menos importante, es la creación de una actitud ecológica voluntaria entre todo el personal, difundiendo los beneficios de la misma tanto para los participantes como para la comunidad en general. En este sentido, el ejemplo que puedan dar los supervisores y gerentes es un factor fundamental. Una continua emisión de boletines dirigidos a crear una actitud “verde” pude ayudar en este objetivo, así como la fijación de carteles en oficinas, baños y pasillos, que servirán de recordatorio oportuno para crear la necesaria conciencia ambientalista.

Este decálogo ambiental debería promocionarse en todos los ambientes de trabajo,  con lo cual la empresa adquiere una imagen positiva en términos ecológicos y se pone a tono con la modernidad, algo que se reflejará eventualmente también en el bienestar colectivo al contribuir con la reducción del calentamiento global y sus nefastas consecuencias.

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