Ante la globalización: enfoquemos sobre los aspectos éticos del uso y/o abuso tecnológico en Medicina

Resulta provechoso admitir que se ha ido interponiendo un extraordinario arsenal de conocimiento y de tecnología entre el paciente y el médico. Toda esta historia empezó al inventarse la escritura y se interpuso el escritorio entre tales personajes; luego, vino todo lo demás; entre ello: las computadoras, unos aparatos para facilitar el procesamiento de la información.

Lo anterior conduce hacia otra realidad que entraña un fenómeno actitudinal: todo esa tecnología no ha de estar “entre” estos seres (enfriando e impersonalizando cada vez más la relación médico-paciente), sino “a su lado” para sinergizar su interacción, pues para eso surgieron las tecnologías de la información y la comunicación (NTIC).

En el actual mundo globalizado -por demás: cambiante- ese nuevo paradigma ha de modificar el pensamiento y -por ende- el modo del quehacer del humano. Estos paradigmas se basan en los cambios tecnológicos que están ocurriendo y que determinan la implementación de servicios computadorizados de información, algo que pide despejar claramente los aspectos éticos del uso y/o abuso tecnológico en Medicina.

Las NTIC son imprescindible para el ejercicio adecuado de la Medicina moderna. Su aplicación a la Medicina es necesaria e incalculablemente útil cuando se las utiliza bien; especialmente en esas circunstancias que se tipificaban como “irreversibles” y que hoy son perfectamente superables; por ejemplo: el manejo de la jungla medicamentosa.

Entonces, el meollo del asunto está evitar la idolatría de la tecnología y colocar a ésta en su justa dimensión al equilibrar lo deslumbrante del avance tecnocientífico y el ejercicio humano, ético, moral y justo de la clínica médica, pues desechar las NTIC sería una absurdo, una insensatez.

“Abuso” es una voz compuesta formada por el prefijo “ab” (que significa: mal) y la raíz “uso”; o sea, ab-uso: mal-uso (García-Pelayo y Gross, Pequeño Larousse Ilustrado; 1982).

Las organizaciones –públicas y/o privadas– dispensadoras de servicios de salud y los “integrantes del equipo de la salud” (IES) no escapan a una realidad signada por los grandes cambios que están dándose, por lo cual han de adecuar su organización, infraestructura, métodos, etc., a las nuevas condiciones de este entorno electrónico para adaptarse y poder ser líderes sin mal-usar lo tecnológico caer en la falta de ética, ni en la inmoralidad, ni en la injusticia o en lo inhumano en el campo de la Medicina.

Todo plan dirigido hacia estas metas ha de ser muy bien concebido (holística y sistémicamente) y ha de ser implementado estratégicamente, pues esta evolución pueden entrañar conflictos de muchas índoles: una realidad para la cual hay que estar prevenidos a fin de poderlos gestionar adecuadamente, porque -en verdad- todo conflicto es una gran oportunidad para mejorar: una realidad que vale aceptar, pues la imbricación de la globalización, las NTIC y las ciencias, es un fenómeno que ha revolucionado las condiciones de trabajo: ¿cómo negarse al aprovechamiento de la información y todo lo demás que existe en la multimalla mundial (mmm=www, en inglés)?.

Para facilitar la comprensión de la idea que se esboza en el párrafo anterior es bueno pasearse por considerar que los usuarios de las organizaciones proveedoras de servicio de salud se quejan -a veces con razón; otras, sin ella- de la deshumanización de los servicios médicos y de la falta de ética, particularmente cuando ven al médico utilizar un teclado y un monitor -en vez de un bolígrafo y un papel- para procesar la información relacionada con el estudio del caso que les relaciona, pero puede ser que ese médico esté usando un sistema informático con inteligencia artificial de cuyo aprovechamiento pueden derivar beneficios insospechados para quien -incomprensiblemente- se está molestando al ver que el profesional se ocupa prolongadamente en dicha utilización.

Aunque parezca inaceptable, en las Ciencias de la Salud hay una situación que amerita ser vista y percibida muy claramente; por un lado, los “IES” emplean cada vez más los equipos sofisticados que surgen de la aplicación de las tecnologías binarias, entre ellas las NTIC para el acceso a la información que sirve de base para los procesos de concepción y adopción de decisiones. El resultado: una debilidad actitudinal en muchos de sus clientes (“cliente”: persona que está al cuidado de otra), quienes pueden terminar reclamando lo indebido a quien está intentando sacarle lo mejor a las maravillosas NTIC. Esta paradoja entraña una falta de cohesión entre las ideas de quienes aún no sucumben ante estas tecnologías (lo cual implica una posición muy perjudicial) y la actitud profesional de quienes buscan aprovecharse de ellas. Los reclamos que se relacionan con la utilización de las “NTIC” se refieren a lo mismo que ocurrió cuando se interpuso el escritorio, el papel y el lápiz: que hubo algunos que llegaron a concebir equivocadamente que el médico le prestaba más interés al hecho de escribir y, confundidos, consideraron que ello iba en menoscabo de la atención que ha de dispensársele al caso clínico en sí o a la persona cuyo caso se estudia, cuando que la verdad es que lo que escribiente estaba haciendo era asentar la información relativa al caso que atendía para así reducir la posibilidad de que algún detalle se le escape y/o se le olvide luego: lo que está escrito, escrito queda; mientras que lo que llega a la mente, puede esfumarse.

Ahora bien, los IES han de estar conscientes de que la creciente oferta de información en el campo de las Ciencias de la Salud, gracias a las “NTIC”, no siempre se traduce en lo mejor, pues en la mmm existe mucho que de poco sirve. Entonces, cuidémonos de lo que allí hay, pues no todo es bueno; para ello se necesita tener siempre presente que la mmm es vista por muchos como un medio para comerciar sus productos (incluso los farmacéuticos) y para ello se valen de muchas artimañas como lo es el ofrecer artículos publicitarios escritos por quienes se prestan para ello: un modo de comerciar electrónicamente.
Resumen: el autor (Médico y Magíster en Gerencia y Tecnologías de la Información) trata sobre la relación existente entre tecnología, ciencia y la gestión adecuada de la información disponible en la multimalla mundial, considerando los aspectos éticos y morales, entre otros, relacionados con la actitud comprensiva que deben tener los integrantes del equipo de la salud para con quienes no perciben lo provechoso que puede derivar de la utilización adecuada de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en ese maremagno donde se encuentra de todo (bueno y malo): paradigmas aplicables a muchos otros quehaceres del humano.

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