Bebés Medicamentos (I)

En el pasado mes de octubre del presente año, aparece en casi todos los medios de comunicación una noticia, que ha de llenar de esperanzas a muchos pacientes portadores de enfermedades genéticas, que traen como consecuencias una muy mala calidad de vida y probablemente muertes prematuras, ya que la posibilidad de sobrevivirlas es muy baja. Se trata de los cuadros de enfermedades hematológicas tales como las hemofilias, y específicamente en el caso ampliamente reseñado, de la anemia de Fanconi.

Esta es una rara enfermedad descrita por el pediatra suizo Guido Fanconi en 1927; se observa en 1 de cada 360.000 nacimientos y tiene características heredofamiliares; es más frecuente en niños varones en una proporción de 3 a 1, la cual se manifiesta a través de anemias y cuadros infecciosos y hemorrágicos que suelen ser persistentes y severos.

Existe una desaparición progresiva de las células sanguíneas, las cuales participan en este proceso y tiene una elevada disposición a cáncer y leucemias.

La noticia en cuestión se origina en Sevilla, cuando se anuncia el nacimiento de un niño sano, cuyos padres son portadores del defecto genético en forma recesiva y que, previamente, tienen un hijo portador de la enfermedad con todas las manifestaciones clínicas anteriormente mencionadas, ameritando entre otros tratamientos, transfusiones sanguíneas recurrentes, (aproximadamente cada 15 días).

Este bebé, fue concebido mediante la aplicación de técnicas de reproducción asistida, (Fertilización in Vitro), mediante la extracción de óvulos de la madre portadora y espermatozoides del padre portador y, una vez obtenidos los embriones, estos fueron sometidos a estudios genéticos para determinar cuál de ellos no presentaba la enfermedad y, además, que fuera compatible, desde el punto de vista inmunológico, con su hermano enfermo, para poder ayudarlo a superar la enfermedad hasta ahora incurable, ya que una vez nacido se pueden extraer células madre de su cordón umbilical y éstas ser utilizadas para realizarle un transplante de médula ósea, y de esta manera estas células sanguíneas, por tener características pluripotenciales, puedan tomar las funciones hematopoyeticas de la médula enferma y así lograr la remisión definitiva de la enfermedad.

Este hecho, así como despierta esperanzas en muchos enfermos no sólo de estas enfermedades hematológicas, sino también, en un número elevado de otras entidades clínicas que hasta el momento actual no tienen un tratamiento específico. Pero también se ha despertado una polémica intensa, en lo que se ha denominado bebés medicamentos, es decir, niños concebidos para ayudar a la cura de enfermedades.

En este momento, no voy a profundizar en el aspecto bioético de este hecho, el cual considero como un avance científico muy importante para el futuro de la humanidad, sino en el hecho de cómo países, más desarrollados, tecnológicamente avanzados, no toman en cuenta los trabajos en estas áreas, realizados en países teóricamente menos avanzados, como es el caso de nuestros países latinoamericanos, dando la impresión de lo que en esta parte del mundo se realiza, no son tomados en cuenta por los países de ultramar, lo que causa molestias en aquellas personas conocedoras del tema y que saben del gran esfuerzo que representa hacer ciencia de este nivel, en países con múltiples carencias y en donde enfermedades derivadas de la situación socioeconómica, tales como desnutrición y diarreas, deberían ser el objetivo primordial de estudio.

Es por ello mi molestia, y el motivo principal de estas letras. No es posible que se nos ignore de una manera tan grande y que las cosas que hemos logrado, con tanto esfuerzo, ni siquiera se mencionen. Esto deja muy mal parado a los grupos científicos que están trabajando en las diversas áreas del quehacer humano y también a los medios de prensa, que no se molestan en investigar los antecedentes de las noticias, que aparecen mencionadas en los diversos medios de divulgación de las mismas.

Haciendo un poco de historia, podemos remontarnos al año de 1990, cuando A. Handyside, del Reino Unido reporta, el 1er. Embarazo por selección de sexo por técnicas de PCR, (Reacción en Cadena de Polimerasas), resultando un embarazo gemelar, descartando en estos embriones, la presencia de Adrenoleucodistrofia, una enfermedad que cursa con retardo mental y está ligada al cromosoma sexual X.

Posteriormente en 1995, Yury Verlinsky, del Instituto de Reproducción Genética de Chicago, logra el 1er. Embarazo por selección de sexo por técnicas de PCR y de FISH, (Hibridación con Inmunoflorescencia), para hemofilia A. En este momento, no se pudo identificar los genes afectados, y sólo con la presunción de que la hemofilia A la padecen los hombres y la portan las mujeres, se transfirieron embriones hembras para evitar el desarrollo de la enfermedad.

En ese mismo año, en Santa Fé de Bogotá, (Colombia), el Dr. Elkin Lucena Quevedo y su equipo, del Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad, (Cecolfes), anuncia el nacimiento de Michelangelo Español, el 1er. Niño varón nacido libre de hemofilia A, con la identificación de los genes en los respectivos embriones.

Este mismo equipo, reportó nacimientos de niños libres de fibrosis quistica del páncreas en año 2004, y un nacimiento de un niño libre del Síndrome X frágil, siendo el primero en Colombia y en Latinoamérica en el año 2006.

Es por ello, que sin minimizar el gran paso dado por el equipo médico sevillano, justo es hacer mención que en este tipo de tratamientos, ya existían reportes los cuales ocuparon, en su momento, muchas cuartillas de prensa, las cuales han debido ser consultadas y mencionadas, al momento de dar a conocer a la humanidad los alcances de este gran evento científico.

Honor a quien honor merece.

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