China necesita el fin de la Crisis Económica

Cuando un país pesa poco en el comercio y en las finanzas internacionales, puede darse el lujo de tomar cualquier medida pensando sólo en sus particulares intereses, sin tomar en cuenta el impacto que sus acciones tendrán en el conjunto de la economía internacional, por la sencilla razón de que ese impacto será nulo o casi insignificante.

Se habla así, hoy en día, de países que gozan de “la importancia de no ser importante”. Un país en esas condiciones puede, por ejemplo, aumentar significativamente sus exportaciones de un determinado
producto, sin que eso conlleve modificaciones en el precio internacional del mismo. Pero cuando un país tiene una posición de liderato en el conjunto del comercio o de las finanzas internacionales, todo lo que haga o lo que deje de hacer tendrá consecuencias relevantes en el conjunto de la economía internacional,
y sus decisiones deben ser analizadas, por lo tanto, con una visión sistémica y de largo plazo. Esta última es la situación en la cual se encuentran hoy en día China y la Unión Europea.

China es actualmente el primer exportador mundial, superando en ese campo a Estados Unidos y a Alemania, si es que el ranking se construye tomando en cuenta a países soberanos. Si se construye tomando en cuenta a las grandes macro regiones del Planeta, entonces la Unión Europea asume el carácter del primer exportador mundial, seguido de Asia y de la América del Norte. La Unión Europea -que no es lo mismo que el conjunto de Europa- exporta hacia China -según los datos de la
Organización Mundial de Comercio correspondientes a 2010- un total de 148.912 millones de dólares.

Las ventas de China a la Unión Europea, en cambio más que duplican esa cantidad, alcanzando en el mismo año la suma de 372.383 millones de dólares. Se puede decir, por lo tanto, que Europa es para China un mercado más importante que lo que China es para Europa. Si la recesión se generalizara en la Unión Europea, y eso condujera a una caída sustantiva de sus importaciones, las exportaciones globales de China se verían seriamente afectadas, pues más del 23 % de las exportaciones chinas se dirigen hacia la Unión Europea.

Para poder seguir creciendo a los ritmos en que lo viene haciendo en los últimos 30 años, China requiere que no sólo que Europa mantenga sus niveles de compras internacionales, sino que los aumente en forma sostenida, todo lo cual pasa por superar sus problemas económicos actuales.

En otras palabras, China no puede ser indiferente ante los problemas de Europa. Más aun, China necesita una Europa económicamente fuerte, al igual como necesita del mercado de Estados Unidos. Es cierto que China puede intentar contrarrestar, por lo menos parcialmente, la eventual caída de las ventas a Europa con mayores ventas a América Latina y/o al resto de los países de Asia, pero no parece posible que por esa vía se logre una total compensación de un mercado por otro.

La ayuda de China a Europa puede asumir tres modalidades fundamentales. Por un lado, China puede incrementar sus compras de mercancías en el mercado europeo, con lo cual por lo demás se tendería
a equilibrar una balanza comercial que hoy en día favorece claramente al país asiático. Esta solución requeriría, en principio, de la modificación de los tipos de cambio entre la moneda china y el euro,
lo cual es una medida muy difícil de tomar por las autoridades chinas, pues podría amenazar al conjunto de su potencial exportador a escala mundial. En segundo lugar, podría realizar inversiones directas en la
economía europea; es decir, comprar empresas que puedan tener interés comercial o tecnológico para China. Esa veta esta siempre abierta, pero no tiene posibilidades de acelerarse ante la coyuntura actual,
pues sigue los ritmos pausados y muy bien estudiados y negociados que este tipo de operación entraña.

Bonos

La tercera vía posible es la compra de bonos y otros títulos de deuda que emita ya sea el Banco Central Europeo y/o los países que se encuentran en posición más crítica desde el punto de vista financiero.

Pero el primero de estos organismos no se decide a realizar emisiones masivas de bonos a tasas de interés seductoras para el mercado, y las ventas que realizan países como Italia o España, son altamente
riesgosas. China, en última instancia, no puede dejar caer a Europa, pero puede tomarse todavía un tiempo para ver como ésta pone su casa en orden.

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