22/06/2016

NICOLLE YAPUR

@NicolleYapur

En el marco del foro Desafíos de la crisis en Venezuela, organizado por Econométrica, el economista Leonardo Vera indicó que la complejidad de la recuperación económica del país se enfrenta a la paciencia social que se ha venido acabando.

Señaló la necesidad de emplear medidas macroeconómicas “socialmente responsables” que ayude a los ciudadanos a mantenerse por encima del umbral de la pobreza.

“Con este enfoque, no hay tal divorcio entre las políticas sociales y las macroeconómicas”, apuntó.

Expresó que hay un problema transversal que hay que atender prioritariamente que es el déficit de divisas.

La restricción de divisas se expresa en el saldo de cuenta corriente (balanza de pagos). “Se acabó la época del superávit”, indicó. Señaló que Pdvsa vende cada vez menos dólares al Banco Central de Venezuela, lo que implica menos recursos para el sector privado.

Por servicio de deuda, el país ha venido pagando montos por encima de $15.000 millones anuales en amortizaciones e intereses, y aunque el monto es alto la relación entre los pagos y los ingresos no era tan mala hasta 2013.

En 2016 se estarían usando alrededor de 70% de los recursos producto de las exportaciones para cancelar compromisos externos. “Esto es inadmisible”, expresó.

Considera que en 2011 ya el país tenía que haberse sentado con sus acreedores para negociar un refinanciamiento. Sin embargo, todavía no lo ha hecho.

“Esta es la razón fundamental por la cual Venezuela no tiene dólares y hay una escasez dramática de bienes en la economía”, reflexionó.

En este sentido, insta a los hacedores de políticas públicas a resolver la restricción externa. Explicó que si la economía quiere crecer a 4% al año, con ingresos de $46.000 millones, se requiere un precio del petróleo en $87 el barril. Según las predicciones de las principales agencias, esto puede ocurrir en 2037. “El petróleo no nos va a salvar. No podemos esperar hasta 2037″, dijo.

En 2017 se presentan nuevos desafíos en materia de pagos. En abril, se deben desembolsar alrededor de $3.500 millones. Esto con el agravante de que el país no está recibiento financiamiento externo. Desde 2011, Venezuela no ha emitido deuda y el país tiene cerradas las opciones de crédito.

“El costo de una reestructuración de deuda es bajo porque ya el mercado nos castigó. Venezuela debe ir de inmediato a una reestructuración”, expresó.

Propone ante la situación un “alivio de deuda”, es decir, sentarse con la comunidad financiera internacional: los tenedores de bonos y las agencias multilaterales.

También ve necesario evaluar un crédito del Fondo Monetario Internacional, que estaría dispuesto a prestar $25.000 millones.

No obstante, arreglos de este tipo pueden tomar meses, por lo que hay activar otras medidas, opinó. Entre estas reestructurar la relación entre Pdvsa y el BCV para que sea la institución financiera la que centralice las divisas y que la petrolera acuda como cualquier agente económico a solicitarle los dólares que requiere para sus operaciones. “Es importante que Pdvsa no le venda al ente solo lo que quiera. Las reservas internacionales están secuestradas por Pdvsa“, sostuvo.

Además, es vital repensar los convenios petroleros, como el periodo de gracia negociado con China, y convertir las reservas internacionales en reservas líquidas (alrededor de $8 mil millones).

En el corto plazo, ve prioritario avanzar a un tipo de cambio único y competitivo que pueda promover al sector exportador no tradicional. “El tipo de cambio fijo es una malísima idea”, indicó. Para que la tasa cambiaria sea estable el BCV requiere divisas para controlar el mercado.
“Proponemos un modelo en el que todos los dólares que produce Venezuela se vendan al BCV”, afirmó.

Contrario a otros expertos, no cree que se deba eliminar por completo el convenio Petrocaribe sino reformarlo para ofrecer financiamiento a la factura petrolera de los beneficiarios solo cuando el barril supere los $70.

Sobre el levantamiento del control de cambio, indicó que debe ser gradual y que el último paso debe ser liberar las transacciones financieras para evitar una mayor fuga de capitales.

En cuanto al control de precios, indicó que su desmontaje tendrá más bien un efecto contra inflacionario. “La regulación es inflacionaria”, dijo.

En materia de inversiones extranjera, piensa que entre las primeras cosas que deben hacerse es reformar el marco regulatorio “ya que está a la espalda de la realidad del país” y prácticamente legitima las expropiaciones.

“Los desafíos son enormes, pero el alivio a la restricción externa puede ayudar mucho”, reiteró. Indicó que el país está acostumbrado a crecer solo cuando el gasto público y la renta petroleta son elevados. “El crecimiento tiene que apoyarse en el sector productivo”, dijo.

Citó la más reciente encuesta de Conindustria al señalar que la capacidad industrial está a niveles de 35%. “La idea es producir más en Venezuela, levantando las restricciones de divisas y aplicando incentivos”, señaló.