Cuando llueve todos los países se mojan

Alerta en la economía latinoamericana pone la crisis mundial de la deuda.

Los precios de la soya, del cobre y del petróleo han presentado bajas notorias y sostenidas en el mercado internacional durante el reciente mes de septiembre, y amenazan con mantener esa tendencia a la baja en el transcurso del mes de octubre. Todo parece indicar que no se trata en esta oportunidad meramente de la variabilidad propia de los productos primarios, sino que se está entrando en una fase más sostenida de retroceso en los precios de dichos productos, como consecuencia de la ralentización del crecimiento económico de Europa, de Estados Unidos e incluso de China.

La soya había alcanzado niveles superiores a los 530 dólares por tonelada en agosto del año pasado.
Ahora, a principios de octubre, cayó por bajo la barrera crítica de los 450 dólares por tonelada. Que la soya baje de precio en el mercado internacional, es una pésima noticia para los cuatro países miembros del Mercosur, pues todos ellos son soyero-exportadores. Argentina es el país cuyas exportaciones dependen en más alta medida de este producto. Más del 25 % de sus ventas en el exterior –más de 17 mil millones de dólares- están constituidas por soya bajo la forma de habas, semillas, harina, aceite o tortas residuales para consumo animal. Eso significa que las cuentas externas y las cuentas fiscales -además de los ingresos de los productores respectivos- que están en alta medida dependiendo de lo que suceda con el precio internacional de la soya, se verán necesariamente afectadas. Brasil tiene también a la soya en su cartera habitual de exportaciones, y obtiene de las semillas y de las tortas, ingresos externos superiores a los 15 mil millones de dólares -según los resultados del año 2010-, pero estas ventas sólo representan en 7,5 % de sus exportaciones.

Los Commodities

Desde un punto de vista del porcentaje que la soya representa en el total de las exportaciones, Paraguay es el país que depende en más alta medida de este producto. Más del 47% de sus exportaciones estuvieron en el año pasado, constituidas por una u otra de las formas en que la soya se comercializa internacionalmente. Uruguay exporta soya por un monto que representa aproximadamente el 10% de sus exportaciones totales.

En lo que respecta al cobre, la baja en su precio internacional golpea fundamentalmente a Chile y a Perú. En la última semana de septiembre, el metal rojo se cotizó a menos de 350 centavos de dólar la libra, en circunstancias que en febrero de este año había alcanzado picos de 425 centavos de dólar la libra. La declinación más pronunciada se ha manifestado precisamente en este reciente mes de septiembre. Para Chile el cobre –bajo la forma de mineral, o de cobre refinado o sin refinar- representó el 56% de las exportaciones totales durante el año 2010, mientras que para Perú ese porcentaje ascendió aproximadamente, al 25% de sus exportaciones. Para Perú, sin embargo, son tanto o más importantes las exportaciones de oro que las de cobre.

Y el petróleo, cuyo precio ha bajado ya de los 100 dólares por barril, afecta en alta medida las economías de Venezuela, de Colombia y de Ecuador, todas las cuales tienen al petróleo como el primer producto de exportación.

Los más afectados

En síntesis, la fase de ralentización -y eventualmente de crisis- de la economía internacional, afecta a todos los países de la región. Pero no los afectará, sin embargo, a todos de la misma forma o con la misma intensidad. La capacidad de cada país para resistir las condiciones adversas que se puedan presentar en el comercio internacional, va a depender en alta medida de las reservas internacionales de que cada país disponga, de los fondos que se hayan constituido y preservado durante los años de bonanza -para gastarlos precisamente en los años de apretura- de la diversificación de productos y de mercados que caracterice a cada economía, y de los volúmenes de deuda externa que cada país haya acumulado.

A los que tengan elevada deuda, pocas reservas, ningún fondo disponible y elevada dependencia con respecto a un sólo producto de exportación, ojala por lo menos que la crisis los pille confesados.

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