Debemos someternos a los cambios mundiales, caso contrario, pereceremos‏

El pueblo ecuatoriano volvió a las urnas para votar, y para ratificar el liderazgo del presidente Dr. Rafael Correa. Estas elecciones nos sirven para reflexionar sobre algunos aspectos:

1.- Consolidación de la democracia
2.- Establecimiento del civismo
3.- Reconocimiento de otra era política
4.- Progreso del pueblo: ha entendido la nueva forma de gobernar
5.- Las obstrucciones vengan de donde vengan, el pueblo las procesa

¿Qué es democracia? Es la participación de los ciudadanos en la adopción de decisiones políticas, facilitando al conglomerado a asociarse, con fines de bienestar para todos.

Desde la era Correa hemos asistido más de 5 veces a las urnas, eso habla de la sistemática participación ciudadana y de la práctica de la democracia; el pueblo ha sentido que es partícipe de las decisiones gubernamentales; miles de ecuatorianos sienten que son parte del Estado, antes era impensable debido a que la partidocracia gobernaba con su gente y para su gente, no existían planes de desarrollo, a mediano y largo plazo, todo era mediático; el arbitrio, la vagancia, la deshonestidad, el caos y el desorden fueron las armas que utilizaron los dinosaurios políticos para mantener en la pobreza a esta bella nación. Es la primera vez que llega al palacio gubernamental un técnico en economía, (PHD); todos los anteriores fueron abogados, excepto uno. Es la primera vez que el Ministerio de Economía, se llama Ministerio de Inclusión Social, porque siempre se pensó que el dinero debía servir para bienes y no para mejorar al SER. En materia de cambios sociales no se puede pedir más, los programas de salud, han sido efectivos; pese a tener inviernos muy crudos, se ha prevenido eficientemente los brotes epidémicos propios de zonas tropicales, es decir, que todos los ecuatorianos están viviendo en una democracia participativa, donde cada uno de los habitantes goza de parte de los ingresos estatales.

Cívicamente cada vez somos más conscientes a vivir en colectividad, respetando el derecho ajeno, imponiendo la urbanidad, cortesía y educación. Hasta hace muy poco no habían movimientos políticos, solo partidos políticos con estructuras caducas, y muy alejados del pueblo, que estaban cerca del conglomerado para solicitar el voto, y quienes terciaban, debían ser personas conocidas y con poder económico, con la nueva Carta Magna eso cambió.

Definitivamente vivimos una nueva era de hacer política, atrás quedó el demagogo que, a fuerza de su dinero, compraba votos, mintiendo con abultado cinismo; atrás quedó esa forma ruin y miserable donde había que sondear la vida de la familia y magnificar los errores, enlodando de esa forma al quehacer político. Queda mucho por hacer. El siglo XXI demanda pensamientos universales, globales; dejar atrás los criterios domésticos, que todavía perduran en algunos políticos y entrevistadores, (pseudos periodistas), que siguen mirando la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio; estos deben bañarse de VERDAD y revestirse de una nueva conciencia, para hacer propia la rigurosidad, sin que traspase el odio y el cinismo.

El hombre inventó la computadora, con chips mejorables sistemáticamente, algunos ecuatorianos, todavía viven en el siglo pasado, anquilosados, sin creer todavía que el cambio en ellos es posible. El pueblo siempre ha sido sabio, y en ese camino está la gente de este territorio que se dio cuenta, que ha perdido mucho tiempo equivocándose, y que ahora no hay tiempo que perder y no parar hasta ser una nación con solidez.

Las obstrucciones están presentes; filtrar los cambios con la rapidez que se han dado, no ha sido fácil; los obstáculos ha sido rocas muy duras de remover: prensa corrupta, traficantes de mentiras, dinero disfrazado, manipulación, etc., con todo eso ha lidiado el soberano pueblo que, a la postre, supo balancear su criterio, por el bien de todos.

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