Dos facciones radicales se disputan el poder en Irán

FRANK LÓPEZ BALLESTEROS | EL UNIVERSAL. Dos facciones radicales y enfrentadas entre sí se juegan el equilibrio de poder en las elecciones parlamentarias que se celebran hoy en Irán, el primer llamado a las urnas desde los polémicos comicios presidenciales de 2009, que empañaron la credibilidad del sistema político de esa teocracia.

El principal significado de esta contienda radica en la disputa entre dos líneas rivales: los leales ultraconservadores al líder supremo ayatolá Alí Jamenei -los principalistas-, y un clan que se decanta por la línea «no tan radical» del presidente Mahmoud Ahmadinejad.

En los novenos comicios parlamentarios desde la revolución de 1979, los iraníes elegirán entre 3.467 candidatos aprobados «selectivamente» por el Consejo de Guardianes de la Revolución, a 290 diputados cuyas decisiones tendrán un peso considerable en la política exterior y sin duda al interior de la república islámica, a un año de las elecciones presidenciales.

Los reformistas, execrados de esta contienda -tomando en cuenta que sus principales líderes están encarcelados-, llamaron a boicotear la contienda, a sabiendas de que una masiva asistencia es fundamental para la dirigencia clerical para dar credibilidad al proceso y algo clave: imagen de unidad.

Es por ello que el régimen aumentó la censura a Internet y la represión contra opositores estas semanas, como denunció Amnistía Internacional, buscando evitar que un «nuevo polvorín» de las revueltas de 2011 en el mundo islámico vuelva a estallar como en 2009.

En Irán, nación cada vez más enfrentada con la comunidad internacional por su polémico programa nuclear, las dos corrientes en lo que sí coinciden es en mantener la postura irrevocable de renunciar al plan atómico, y se han unido en el discurso antioccidental para ganar adeptos en todo lugar.

Los principalistas acusan a gran parte del círculo de Ahmadinejad de «desviacionismo» al régimen amenazando la supremacía religiosa, por lo que llaman a restarle poder al mandatario para equilibrar las fuerzas y mantener la cohesión.

Círculos de poder
Con apenas ocho días de campaña, sin alardes ideológicos o programas políticos, como reportó la prensa, el círculo de Jamenei busca ganar mayor influencia en temas internacionales, por lo que su victoria podría representar una radicalización en este campo cortando los pasos de Ahmadinejad a la hora de buscar dialogar.

Los 48,2 millones de iraníes llamados vieron cómo ambos bandos se mostraban defensores de la actual teocracia, tomando en cuenta que los parlamentarios vencedores deberán también mediar en temas como la vestimenta, la economía (ahogada por las sanciones internacionales) o derechos civiles, en un país donde 70% de población menor de 35 años.

No obstante, los analistas prevén un triunfo de Jamenei, precisamente por su alta popularidad en todo el país, y como una medida de castigo a Ahmadinejad, en su afán de querer ostentar mayor poder del que le otorgan las leyes iraníes.

Sin ese círculo fuerte de Ahmadinejad en el Parlamento, su influencia e independencia pueden estar sentenciadas en un año crucial en el que por primera vez y sin tapujos en la república islámica se habla de un «annus horribilis».

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