La dinámica comercial en los últimos tiempos ha dado paso al surgimiento de formas atípicas de empleo, lo que ha conllevado a que aparezcan nuevos modelos de relaciones laborales que no pueden ignorarse por sus repercusiones y alcance que ello genera.

No cabe la menor duda, que las formas atípicas de empleo se han convertido en una característica contemporánea de los mercados de trabajo alrededor del mundo. al respecto opina ilo.org, que en las últimas décadas, su utilización generalizada en todos los sectores económicos y ocupaciones ha incrementado su importancia tanto en los países en desarrollo como en los industrializados.

Se sabe cómo lo expone la fuente citada, que el empleo atípico comprende cuatro modalidades distintas de empleo que difieren de la «relación de trabajo típica», entendida como el trabajo que es a tiempo completo, indefinido e inscrito en una relación subordinada entre un empleado y un empleador.

Para algunos, el empleo atípico es una elección explícita y tiene resultados positivos; sin embargo, para la mayoría de los trabajadores está asociado con la inseguridad. Por otra
parte, estas modalidades atípicas también implican desafíos para las empresas, para el rendimiento global de los mercados de trabajo y de las economías, y para las sociedades
en general.

Agrega la fuente mencionada, que apoyar el trabajo decente para todos exige una comprensión profunda del empleo atípico y sus repercusiones. 

Lo cierto, que ante esta realidad la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo público un documento en el que constata la generalización de lo que denomina "formas atípicas de empleo", entre las que se encuentran los trabajos temporales, a tiempo parcial, las subcontrataciones, el trabajo por cuenta propia o el que se realiza a través de las agencias de colocación. Es decir, todas aquellas fórmulas distintas de los empleos indefinidos a tiempo completos.

Muy importante destacar como lo reseña elmundo.es , que el informe señala que, aunque estas "formas atípicas" de contratación facilitan el acceso al mercado laboral y ofrecen más flexibilidad al empresario y al empleado, a la postre incrementan la precarización del trabajo. En primer lugar, porque los sueldos son, de media, un 30% inferiores; después, porque generan una mayor inseguridad laboral e impiden la formación profesional adecuada. A esto se une el peor acceso de los temporales a algunos derechos sociales, porque estos trabajadores suelen tener la cobertura por desempleo mucho más reducida, así como las pensiones.

Desde luego, el informe señala que, aunque estas "formas atípicas" de contratación facilitan el acceso al mercado laboral y ofrecen más flexibilidad al empresario y al empleado, a la postre incrementan la precarización del trabajo.

En definitiva, no cabe la menor duda como lo comenta www.ilo.org., que el crecimiento del empleo atípico es el resultado de múltiples fuerzas. Refleja los cambios en el mundo del trabajo suscitados por la globalización y las transformaciones sociales,
como el aumento de la presencia de la mujer en la fuerza de trabajo mundial, y por las modificaciones normativas. Algunas veces, las leyes han fomentado, deliberada o involuntariamente, el empleo atípico al crear incentivos para su uso por las empresas.
En otros casos, los vacíos o zonas grises en la legislación han favorecido el desarrollo de las modalidades de empleo atípicas. Algunos de estos vacíos son consecuencia del declive de la negociación colectiva en países donde los convenios colectivos habían sido la forma predominante de regulación.

* Fuente mencionada 

Exatec-Egade 
Consultor-asesor empresarial.

carmorvane@gmail.com