¿El aumento del salario mínimo recupera la capacidad adquisitiva del venezolano?

(*) Anabella Abadi M.  – El nuevo aumento del salario mínimo es el  sexto que el presidente Nicolás Maduro decreta en apenas año y medio de gobierno. Y según el presidente Maduro, es el número 28 en 16 años de Gobierno revolucionario —aunque efectivamente hemos registrado 27—.

Con el aumento de 15% anunciado este lunes 3 de noviembre, el salario mínimo llegará a BsF 4.889,1 a partir del 1 de diciembre de 2014. Es el tercer ajuste aprobado sólo en 2014, tras el de 10% de enero 2014 y el de 30% de mayo de 2014, con lo que se acumula un aumento de 64,5% en un año. Vale la pena recordar que la inflación interanual llegó a 63,4% en agosto de 2014.

De los 26 aumentos de salario mínimo registrados entre mayo de 1999 y mayo de 2014, 15 superaron los niveles de inflación entre 1 y 14 puntos porcentuales. Por su parte, el ajuste del salario mínimo de septiembre 2009 de 9,1% se acopló casi de manera perfecta a una inflación de 9,4%. En otras 8 ocasiones la inflación acumulada desde el último ajuste superó el aumento del salario mínimo entre 1 y 7 puntos porcentuales. Y en 2 casos, específicamente los de julio de 2003 y mayo de 2009, la inflación acumulada superó el ajuste en 29 y 18 puntos porcentuales respectivamente.

Venezuela registra importantes niveles de inflación, por lo que si el aumento del salario mínimo no es respondido por un aumento al menos proporcional en la oferta de bienes, su capacidad de compra desaparecerá rápidamente y el Gobierno Central tendrá que recurrir a otro aumento en los próximos meses, lo que impulsaría aún más la inflación.

Es decir: el aumento del salario mínimo pasa de ser una solución de corto plazo a ser un problema de largo plazo.

Entre mayo y agosto de 2014 (último dato disponible) se acumuló 12,9% de inflación, así que para diciembre de 2014 la inflación acumulada entre los últimos dos aumentos de salario mínimo ya habrá superado el nuevo ajuste de 15% aprobado por el presidente Maduro.

Pero además, el aumento del salario mínimo, para poder preservar su capacidad de compra, no debería responder sólo a la inflación, sino además prever los futuros aumentos de los precios para poder cubrir la Canasta Básica e, incluso, ahorrar.

Si bien el nuevo salario mínimo anunciado para diciembre de 2014 permite cubrir la Canasta Alimentaria Normativa calculada a mayo de 2014 (al menos la última cuya cifra oficial ha sido publicada por el INE9, queda ver si permitirá cubrir la de diciembre de 2014. Vale recordar que al momento de entrar en vigencia el actual salario mínimo (BsF 4.251,4 en mayo de 2014) no cubría la Canasta Alimentaria Normativa valorada oficialmente en BsF 4.448,6 para ese mes. A esto se debe añadir un factor más: de nada sirve aumentar el salario mínimo si los niveles de escasez general rozan el 35%. El salario mínimo garantiza acceso a los productos, más no la disponibilidad de los mismos.

Aumentar el salario mínimo es admitir que ya no alcanza, que se quedó corto. Aumentar el salario mínimo no es un logro: el verdadero logro de una política pública eficaz sería no tener que aumentarlo.

(*) Economista egresada de la UCAB y Especialista en Gobierno y Gestión Pública Territoriales (PUJ, 2011). Profesora en la UCAB, y Analista de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor.

Fuente: http://prodavinci.com/blogs/el-aumento-del-salario-minimo-recupera-la-capacidad-adquisitiva-del-venezolano-por-anabella-abadi/

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