Las compras venezolanas en Estados Unidos no se han reducido durante el primer semestre de este año, con relación al mismo período del año anterior. Contra todo lo que se pueda decir en términos de que se está en presencia de una guerra económica implacable del imperialismo yanqui en contra de la heroica revolución bolivariana, la realidad de las cifras económicas muestra que las exportaciones norteamericanas hacia Venezuela pasaron de 2.220 millones de dólares en el primer semestre del 2017 a 2.742 millones de dólares en el mismo período del 2018.

En ese monto de lo que Estados Unidos nos vende se encuentra una cantidad importante, también en aumento, de petróleo y sus destilados – de 1.015 millones de dólares a 1.788 millones de dólares – lo cual genera la extraña situación de que el enemigo declarado de la Venezuela actual, no tiene problema en venderle a la principal industria  venezolana las cantidades de petróleo que ésta necesita para poder cumplir sus compromisos internacionales y/o para poder generar una mescla entre petróleos crudos y livianos que sea más digerible por los mercados externos.

Todo parece indicar que los norteamericanos estarían dispuestos a vender tanto como Venezuela esté dispuesta a compra, siempre y cuando tenga como pagar. Si Venezuela no tiene plata, no puede comprar en los mercados internacionales, tal como nadie puede comprar en el abasto de la esquina si no tiene como pagar, lo cual no implica que ese negocio esté empeñado en una campaña tenebrosa contra ese usuario que se quedó sin efectivo. Si Venezuela se quedó sin suficiente liquidez internacional como para mantener su nivel y su ritmo de importaciones, eso se debe al desastre de su industria petrolera, a la forma alegre e irresponsable como se endeudó el país en el pasado cercano, y a la incapacidad de canalizar esos fondos que en algún momento se tuvieron hacia nuevas actividades productivas y exportadoras.

Más aun, los pocos fondos de que dispone Venezuela para efectos de realizar importaciones los utiliza preferentemente para comprar en Estados Unidos, en desmedro de otros proveedores internacionales. Cabe mencionar, en ese campo, que disminuyeron las exportaciones hacia Venezuela provenientes de Francia, Alemania, Japón, Corea del Sur, Suiza, Reino Unido y varios otros países más. ¿Significa eso que estos países son más malos que Estados Unidos y que bloquean a Venezuela con más entusiasmo y con más éxito? ¿Significa esto que esos países le han cerrado las puertas a las empresas o al gobierno venezolano y se han negado a venderle las mercancías que Venezuela necesita para su funcionamiento económico?  No. Significa que estamos en presencia de una verdad tan antigua como el mundo: el que se quedó sin plata, porque se la gastó o se la farreó, no puede seguir comprando, consumiendo ni farreando como antes, a menos que alguien le fie, cosa que no suele suceder a los que se quedaron limpios.