El futuro de las nuevas generaciones venezolanas ya está hipotecado

“Señores del Fondo Monetario Internacional,
señores del Banco Mundial: ciao con ustedes,
Venezuela es libre y gracias a Dios,
ni los venezolanos de hoy ni los niños
por nacer tenemos ya un sólo centavo
de deuda con esos organismos
dominados por halcones estadounidenses.”

R. Cabezas

Los Índices de Control de Gestión, (ICG o en inglés: Balanced Score Card, BSC), es uno de los instrumentos modernos para evaluar el nivel de eficacia y de eficiencia de la gestión gerencial y uno de los más importantes son los relacionados con el aspecto financiero de cualquier organización, bien sea pública y privada. A continuación se presentan los resultados de algunos índices financieros de la actual gestión centralizada.

El 13 abril del año pasado, el máximo representante de este régimen expresó lo siguiente: “–“Venezuela canceló el pasado jueves la última cuota de la deuda que mantenía con el Banco Mundial. Con este último pago, esa deuda que era en 1998 de casi 3 mil millones de dólares, (Bs. 27, 95 billones de bolívares), les puedo decir hoy, no le debemos ni un centavo al Fondo Monetario Internacional, (FMI), ni al Banco Mundial”. Y días después, el Ministro de Finanzas para ese entonces pronunció la frase que encabeza este espacio

The Graduate School of Political Management, (GSPM), de la Universidad George Washington, (GWU, sus siglas en inglés), catalogada como «La Élite en el Aprendizaje de la Estrategia Política», afirma lo siguiente: “En la política, si queremos ser escuchados, aunque sea por casualidad, tenemos que ser breves y entretener. Y ésta no es una tarea fácil. La oportunidad de ser escuchado es muy preciada y para lograr este objetivo se tiene que comunicar un mensaje complejo y largo en tan sólo unos segundos”.

Sería recomendable que los máximos jerarcas de este régimen asistieran a la sexta edición del Seminario Sobre Comunicación Política y Marketing Público, a llevarse a cabo en el Campus Universitario de GWU en la ciudad de Washington DC, los días 10 y 11 de octubre de 2008.

Si se procede al análisis objetivo de los aspectos cuantitativos, los resultados de la gestión de este régimen son totalmente negativos. De seguidas, se muestran algunas cifras y comentarios de tratadistas de esta materia que ayudan a reforzar esta afirmación y facilitan tener una visión de futuro con una gran incertidumbre.

El hasta hace poco Director del Banco Central de Venezuela, Domingo Maza Zavala, funcionario ligado al gobierno, señaló -en declaraciones públicas- que “la deuda que Venezuela tenía en el pasado con el FMI por concepto de préstamos para mejorar la balanza de pagos, fue cancelada hace tiempo por el ente emisor.” Y agregó: “»La deuda interna del sector público alcanza a más de 15 mil millones de dólares y la deuda externa, (incluida la de Petróleos de Venezuela, otros organismos públicos y el propio gobierno), llega a 45 mil millones de dólares, de modo que el total de la deuda son unos 60 mil millones de dólares». (Fuente: unionradio.net)

Por su parte, el economista Miguel A. Santos, Profesor del IESA, en un artículo titulado “¿Libres de deuda? ha afirmado que la deuda pública por habitante ha crecido en los últimos años 8 años, (gobierno de Chávez), en 61%. Este académico dice que al cierre de 2006 “la deuda pública externa totalizaba 25.836 millones de dólares”, lo cual significa un aumento del 12% respecto de 1998. (Fuente: diario “El Universal”)

Por su parte, en un reportaje aparecido en el diario “El Nacional” del día 22 de abril se lee: “La deuda pública de Venezuela se duplicó durante los últimos ocho años, en los que Hugo Chávez ha sido el Presidente de la República, pasando de 36.860 millones de dólares en 1998 a 74.240 millones de dólares en marzo de 2007” (…) «La deuda total del Estado pasó de 36,8 mil millones de dólares en 1998 a 74,2 mil millones de dólares en marzo de 2007, incluyendo, además de la deuda externa e interna, la del Banco Central de Venezuela y la de Petróleos de Venezuela, según lo demuestran las estadísticas del Ministerio de Finanzas y la Oficina de Crédito Público». En suma, la deuda externa, (sin sumar la de PDVSA y otros organismos estatales), creció 13%, pasando de 23.300 millones de dólares en 1998 a 26.580 millones. La deuda interna, que es la que se contrae con instituciones nacionales, pasó de 4.040 millones de dólares a 16.850 millones en el mismo lapso, lo que representa un aumento de 320%. (Fuente: diario El Nacional)

Este régimen ha realizado algunos esfuerzos infructuosos en tratar de controlar la dependencia financiera del exterior, a la vez de insuficientes para fortalecer el potencial crecimiento de nuestra economía. Esta administración ha intentado controlar la deuda externa del país, pero esto ha ido acompañado de un incremento de la deuda interna, y, a los efectos, los compromisos externos han pasado de US$ 23.314 millones al cierre del año 1998 a US$ 29.953 millones en junio 2008.

Por su lado, la deuda interna pública ha pasado de Bs. 2,5 billones al cierre de 1998 a Bs. 33,7 billones en 2005, para luego ascender, aún más, a Bs. 36,2 billones al cierre del año pasado. Estas cifras indican un crecimiento de 1998 a 2006 de 1.348%. Esta deuda no ha parado de crecer y -justamente- en un momento de gran bonanza de recursos.

Otro de los índices que refleja la verdadera situación financiera venezolana es el denominado “Riesgo País”, (un termómetro que mide la diferencia entre el rendimiento que exige un inversionista para no comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos y adquirir papeles venezolanos), se ubicó al cierre del 13 de agosto en 6,75%, mientras que el de Argentina culminó la jornada en 6,51%.

De hecho, Venezuela tiene el mayor riesgo país entre las principales economías de América Latina, muy superior al 1,74% de México, al 1,88% de Perú, al 2,10% de Colombia y al 2,28% de Brasil.
Vistas estas evidencias tan concluyentes, es legítimo preguntarse si lo señalado como un triunfo sobre “los organismos internacionales al servicio del imperialismo” no es más que otra alharaca del Presidente, detrás de la cual se esconde un endeudamiento mayor e insensato del país, tal y como lo demuestran las cifras oficiales e independientes mencionadas. El espectáculo al que nos tiene acostumbrados el Gobierno con supuestas batallas libradas “a sangre y fuego” contra las grandes potencias, es una farsa que se suma a las tantas escenificadas en los últimos años. No es cierto que estemos libres de deudas; ahora, los venezolanos de hoy y los de mañana, debemos más al extranjero que antes, a pesar de haber pagado al FMI y el Banco Mundial la fracción de deuda que restaba.

Otro de los aspectos que debe ser tomado en cuenta es de la corrupción en Venezuela, por cuanto es el país de Latinoamérica con mayor grado de corrupción; según la última edición de su conocido Índice de Corrupción que acaba de publicar la organización ‘Transparency International’. Ecuador, Paraguay y Honduras son los siguientes países latinoamericanos en grado de corrupción. El 50,5% de los encuestados estima que la corrupción tiene su más grande incidencia en los niveles altos de gobierno. El 29,3% considera que es en todos los niveles y un 13,8% en los niveles medios. Chile es el país latinoamericano con menor corrupción, seguido de Uruguay.

Con estas realidades –nada halagüeñas valdría la pena preguntarse: ¿Está o no comprometido el futuro de las nuevas generaciones venezolanas?

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