El papel de la ciudadanía en el Panorama Electoral Venezolano

Desde sus inicios, hemos tratado de mantener fuera del quehacer político a nuestra revista; no obstante, dada su importancia para el futuro del país, hemos hecho un alto para ofrecerles a nuestros lectores las opiniones de las partes involucradas, las cuales podrán ser leídas en el tema central de esta edición.

También, hemos aprovechado la oportunidad del editorial para comentar acerca de cuál debería ser la conducta de nuestra ciudadanía en este proceso electoral que se nos avecina.

Empezaremos afirmando, que el resultado del proceso electoral del 3D a esta altura, es una incógnita. Este no está nada fácil predecirlo , el que lo crea así, es porque está radicalizado para alguno de los bandos en contienda. Veamos porque:

Para el 4 de agosto, fecha en que se inició la campaña electoral por la presidencia de la republica, el sector conocido como de la oposición se le caracterizaba como un grupo dividido internamente y con la macula del abstencionismo, carente de proyecto de país y peor aún con un alto sentimiento general de desanimo ya que se consideraba poco probable que el organismo electoral actuara con dignidad y respeto.
Pareciera que después de casi tres meses, la situación ha dado un vuelco. La fragmentación política ha dado paso a la casi unidad plena, el discurso abstencionista tiende a desaparecer y la apatía del electorado ha venido cediendo terreno ante la candidatura de la unidad nacional.
Por su parte, el grupo oficialista con el fenómeno Chávez vuelve a ocupar el centro de la contienda electoral en Venezuela. Es más, Chávez es el gran favorito de la carrera, a ese es, al que hay que ganarle; a pesar de que en las encuestas, se le acuse de conducir un gobierno ineficiente, corrupto, burocratico y con un radicalismo trasnochado.
Encuestadoras serias nos señalan que más del 75% muestra desacuerdo con Chávez, por los ingredientes ideológicos relacionados con el ataque a la propiedad privada, la relación de apoyo con Fidel Castro, la confrontación innecesaria con Estados Unidos y su proyecto de socialismo del siglo XXI.
Se podrá decir lo que se quiera, pero de lo que no cabe duda es que Chávez es un presidente popular básicamente por sus logros politicos. El soporte del liderazgo del presidente es real, no es cuento. Es más, la gente es capaz de pasar por alto sus muchos errores y lo disculpa ante sus desmesuradas actuaciones, por el contenido humano de su discurso.
No obstante, pareciera estar ocurriendo un fenómeno en el país, que hace pensar que Rosales se este convirtiendo en una alternativa real. El presidente ha perdido cierto respaldo popular. Una muestra lo constituye el giro dado a su campaña, el discurso de amor y el inesperado uso del azul para suavizar la imagen del mandatario nacional.
Por lo anterior, es nuestro deseo y esperanza de que la brecha entre los candidatos no sea muy grande. Un margen de diferencia pequeño en los resultados, sería muy positivo para el país, ya que forzaría a las partes encontradas a negociar y, si partimos del principio que en las negociaciones todos ganan, podríamos esperar una mejor convivencia.
Vivir mejor es una aspiración de los venezolanos, ya que el país ha cambiando de una manera más radical y marcada de lo que algunos piensan o al principio no se imaginaban”. El país no es el mismo de años atrás y; es bueno que cambie, lo preocupante es el nivel de agresividad reinante.
Nuestra ciudadanía no esta viviendo de la mejor manera, vivimos en una permanente confrontación, encono y resentimiento como hace décadas no se había percibido, reaccionando de manera visceral y violenta ante los hechos políticos que se han suscitado.
“Si soy rojo, todo lo azul lo veo negativo y malo: los señalo como reaccionarios, ricos, derechistas. Pero si se está del otro lado, se ve a los rojos como extremistas, peligrosos, vándalos o tierruos. Es un ambiente muy peligroso porque nos está sacando de una realidad y nos está introduciendo a un mundo poco racional”.
Se recuerda que a pesar que en el pasado se percibía la rivalidad entre las corrientes políticas, no se alcanzo a percibir “tal nivel de confrontación y enojo, incluso de grupos de adolescentes y jóvenes, que por lo regular tenían rivalidades pero por equipos de béisbol y recientemente por equipos de fútbol, no por cuestiones políticas”.
Es común observar en los entrevistados, que en lugar de defender posturas o ideas, agreden a los contrarios sin conocimiento de causa o análisis racional, lo cual es preocupante.
Entre los hechos más preocupantes encontramos el referido a los jóvenes, quienes alcanzan ser aproximadamente nueve millones de la totalidad de los que se encuentran en capacidad de votar y que además constituyen la mayoría de este país. En los resultados de las investigaciones realizadas, los más jóvenes muestran gran preocupación por su futuro cercano, ya que según sus propias manifestaciones, no visualizan oportunidades de empleo y pocas posibilidades de mejora de sus ingresos; por lo tanto, pocas expectativas de adquisición de viviendas, de vehículos y otras cosas, aspiraciones normales de las personas.
En otras palabras, estos se ven en un horizonte de pobreza que no se corresponde con sus aspiraciones y las potencialidades del país. Como consecuencia, se enfrentan al dilema de considerar la posibilidad de irse del país como una alternativa de mejora en su porvenir.
Otra vivencia preocupante, es la conflictividad social y política que ha llegado a tal extremo que se refleja hasta en el entorno familiar. Los hermanos han optado por no hablar de política y de la situación económica y social que reina en el país, porque de lo contrario pasaran un mal rato e inclusive se ha estado llegando a la violencia entre los miembros de las familias.
De ahí que, por la conveniencia de vivir mejor, de tener un país más sólido económica y socialmente, para ofrecerles un mejor porvenir a nuestros jóvenes, para vivir en paz como hermanos que somos; deberíamos participar cívicamente de la contienda electoral del próximo 3 de diciembre, especialmente los jóvenes que son la mayoría, y hacer una realidad que la brecha entre el ganador y el perdedor sea poca de manera que de lugar a lograr una negociación en donde todos estemos incluidos. De nosotros dependerá……

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