Empleo y desempleo

Las misteriosas cifras de empleo y desempleo. El 45 % de la población activa, se encuentra en el sector informal, que sirve para disimular la tasa de desocupación. Si una familia de 5 miembros se turna para atender una venta callejera, todos los miembros figuran como ocupados.

Las cifras oficiales son cada vez menos creíbles. Hay la creencia generalizada, de que todas las cifras referidas al desempeño económico o social son primorosamente maquilladas antes de hacerse públicas, de modo de no se vaya a filtrar algún dato, que no sea cónsono con el supuesto país maravilloso en que la revolución quiere hacernos creer que vivimos.

En lo que respecta a las ocupación y desocupación, las cifras oficiales postulan, que la tasa de desocupación estaba a fines de Julio del presente año en un 8,7 %, lo cual mostraría una baja con respecto a lo que existía a principios de año, que era de 10.2% Los desocupados, según las definiciones estadísticas internacionalmente aceptadas, están conformados por dos sub categorías: los cesantes y
los que buscan trabajo por primera vez. La categoría de los cesantes, está constituida por aquellos que estuvieron trabajando, ya no lo están, pero aspiran activamente a volver a la categoría de ocupados.
Si alguien no declara en la encuesta de empleo – en las cuales se basan las estadísticas-, que buscó trabajo activamente en la semana anterior a la encuesta, entonces ese ciudadano no se considera
cesante, sino que se considera sencillamente inactivo. Por lo tanto, aquel que ha buscado trabajo durante meses y ya desiste del empeño, entonces abandona la categoría de los cesantes, y por lo tanto, también la de los desocupados, y se convierte sencillamente en un inactivo.

Lo que dice el INE. Veamos que nos dicen las cifras oficiales publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas, INE, respecto a la evolución reciente de estas categorías. En Enero de este año la población mayor de 15 años estaba en 20.062. 815 habitantes. A fines de Julio esa población había aumentado en 200 mil habitantes aproximadamente. Pero los inactivos habían aumentado casi exactamente en esa misma cantidad: de 6.961.622 a 7.189.509 habitantes. Una curiosa e interesante coincidencia. Es casi como si todos los que se sumaban a la mano de obra potencialmente disponible en el mercado de trabajo, iban quedando inmediatamente inactivos.

Pero en ese mismo periodo, aumentaron los ocupados en 200 mil ciudadanos y disminuyeron los cesantes casi en la misma cantidad. Pero ya hemos dicho que cesante no es el que no tiene trabajo, sino aquel que no teniéndolo, busca activamente trabajo durante la semana anterior a la encuesta. La situación se complica más aun si tomamos en cuenta la definición de ocupado. Ocupado no es el que tiene un empleo, trabaja 8 horas al día, marca tarjeta y cobra quince y último. No. La norma mas internacionalmente aceptada al respecto, es que se toma como ocupado, a aquel ciudadano que trabajó en alguna actividad remunerada más de 10 horas en la semana, inmediatamente anterior a la encuesta. No es posible, sin embrago, encontrar antecedentes respecto, a si el INE se basa en el mismo criterio internacional de las 10 horas o si tiene un criterio propio y distinto. Si sólo bastaran cinco horas, por
ejemplo, para estar en la categoría de los ocupados, indudablemente la cantidad de ocupados aumentaría y la tasa de desocupados diminuiría.

Pero el INE, no hace público el criterio estadístico con que actúa al respecto. Aceptemos, como hipótesis de trabajo, que son 10 horas de trabajo. En cualquier cosa. Cuidando carros o vendiendo cocosettes en
las calles de Caracas. La informalidad, que está en Venezuela en niveles cercanos al 45% de la población activa, es el gran colchón de ajuste que permite mantener baja la tasa de desocupación. Si una familia compuesta por hombre, mujer y dos hijos o hijas, se turna para atender un espacio de venta callejera de cualquier cosa, todos los miembros de esa familia figurarán como ocupados. La tasa de ocupación o desocupación no mide, por lo tanto adecuadamente la cantidad de trabajo que se lleva adelante en el país, ni tampoco la calidad del mismo.

Retroceso. Una última consideración. Si las cifras del INE fueran válidas, entonces la mayor cantidad de gente ocupada, conjugada de conjunto con la caída de la producción medida por el PIB, (cifra esta última que el BCV no ha podido ocultar), dan como resultado inescapable una caída de la productividad media de cada hombre ocupado en la Venezuela actual.

Más trabajadores y menos producto. Un auténtico retroceso respecto a cualquier consideración conocida de desarrollo.

Publicado en TAL CUAL el día 31 de Agosto 2010.

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