Existe y ha existido siempre una preocupación creciente por parte de la alta dirección de los inversionistas y analistas financieros para que los departamentos de marketing de las grandes empresas informen sobre la rentabilidad de las inversiones en las campañas llevadas a cabo, debido a la alta cantidad de recursos económicos que gestionan.

Es norma general, que las inversiones en activos fijos sean evaluadas desde un punto de vista estrictamente financiero, con medidas claras y ampliamente aceptadas, como el retorno sobre la inversión (ROI) o el valor económico añadido (EVA); y que esa información siempre sea trasladada en forma detallada a los accionistas, analistas o inversores para que puedan tomar las decisiones relativas a la asignación de recursos.

Mientras que, las inversiones en marketing no siempre están lo suficientemente explicadas, lo que da lugar con razón o no para que sea cuestionada su falta de transparencia por parte de los inversores que quieren saber si éstas crean valor y en consecuencia si la inversión que se destina a las campañas aporta valor significativo a los accionistas, tal como ha sido señalado por (Kimbrought et al. 2009).

Y a pesar de la innegable importancia en la transmisión de la información al mercado del resultado de las estrategias de marketing, existe todavía muy poco acuerdo en cómo medir la rentabilidad de éstas, incluso dentro de las propias organizaciones. Ya en 1999 Bucklin y Gupta abogaban por la estandarización de los métodos de evaluación de la rentabilidad del marketing, motivados por la heterogeneidad y opacidad de los métodos utilizados, especialmente por parte de las compañías consultoras.

Según Mariano Méndez Suarez del ESIC- Business y Marketing School, en 2005, Steward et al. Desde la Fundación ¨The Marketing Accountability Foundation¨ indican la necesidad de que aparte de las métricas tradicionales, tales como (notoriedad, intención de compra o recomendación de marca), los resultados de las estrategias o acciones de marketing sean medibles financieramente con métricas como el Retorno de la Inversión en Marketing (ROMI).

Traemos a colación este aspecto porque se considera conveniente promover procedimientos estándar, de modo que las rentabilidades obtenidas puedan ser objeto de seguimiento y comparación temporal y transversal por las partes interesadas y; contribuir a definir, la importancia de cada una de las variables que se consideran impulsoras de la venta en las organizaciones empresariales. Más en estos tiempos de la crisis venezolana, donde  cada bolivar o dolar que se invierta en marketing debe justificar su inversión.