Es preocupante que con  la recesión  económica que nos arropa desde hace más tres años como consecuencia de la intensificación de las  políticas económicas erróneas aplicadas por la clase gobernante, el destino de las grandes, medianas y pequeñas empresas  está  lejos de ser seguro. Por tanto, cabría esperar que los empresarios que se mantengan de pié  también cambien su manera de hacer negocios, se adapten a las situación reinante de lo contrario estaríamos conduciendo al país por un inmenso despeñadero del cual será muy difícil salir.

Si el país no tiene dólares por la altísima ineficiencia y corrupción de los responsables de su manejo, toca internalizar esa situación y darle un vuelco al comportamiento empresarial que también se ha beneficiado de cuando había dólares. En otras palabras, toca reconstruir al país y salir tan pronto como se pueda del sistema económico imperante pero siendo más responsable socialmente.

El proceso de reconstrucción de Venezuela pasa por utilizar los instrumentos de los cuales se valen los países para enfrentar sus adversidades y actuar de manera positiva en función de enderezar los entuertos; no nos queda de otra, lo hecho, ya está.

Si de algo ha carecido Venezuela, es de un Plan Nacional consensuado que sirva de norte, de guía, que sea el resultado del análisis de diferentes escenarios con el propósito de decidir adonde queremos ir. En esta época las economías no funcionan en base a imposiciones ideológicas y menos cuando estas no están acordes con las tendencias globales que   requieren de la participación de los elementos que la integran o la conforman. Es mucha pretensión de un grupo querer ser dueño de la verdad. Ya ha sido afirmado por grandes economistas que los resultados económicos de los países norman el camino político de los mismos y no a la inversa, como se ha tratado de imponer ¨cómo sea¨  en nuestro país. Ei único camino de lograr la estabilización política en Venezuela es generando  estabilidad económica, por tanto no puede ser ¨como sea¨, tiene que ser sostenida con estabilidad económica y eso no se ha logrado; es más, malbarataron la oportunidad de probar el ensayo.

Entonces, ante la actual realidad, de no proceder a cambiar nos iremos por el despeñadero como decíamos antes.  Veamos las últimas cifras de Datanalisis donde se observa que un 60% de la población está conformado por los estratos socioeconómicos C y D. Mientras que ya es suficientemente conocido, que el estrato E siempre ha sido el más numeroso de todos. Por tanto, cabría preguntarse ¿a quién y que le venderán los empresarios a los consumidores venezolanos?

Si la mayoría de los consumidores son golpeados fuertemente por la inflación y la perdida de trabajos bien remunerados, no cabe duda que éstos, apenas podrán adquirir los bienes de primera necesidad y dejarán de comprar aquellos bienes que tengan precios más altos, pasando los otros bienes a ser considerados bienes de lujo. Es por esta razón que los fabricantes deben mejorar la integración de sus procesos a objeto de ser más eficientes y eficaces e intervenir en la medida de lo posible especialmente en el proceso de distribución comercial, que se conoce que hay mucho desvarío.

Por último, se habla de privilegiar o apostar por la economía exportadora ante que la economía interna porque vendiendo fuera se pueden obtener dólares. No obstante, recuérdese que no solamente nuestro país está en recesión, sino que además según las estimaciones de varios organismos internacionales como la CEPAL, este año a nivel Latinoamericano los resultados económicos no serán muy alentadores. Así que cuidado pues,  y como decía Peter Drucker ¨se debe evitar poner todos los huevos en una misma cesta¨.