Buscan una tasa atractiva para que los privados oferten sus divisas 

07:11 a.m. | José Gregorio Yépez.- El equipo económico del gobierno articula con el Banco Central de Venezuela estrategias en función de estabilizar el tipo de cambio y así poder dar mayor certidumbre a las proyecciones financieras y de negocios que hacen las empresas que operan en el país.

Una de las acciones en esta dirección se evidencia en el desplazamiento experimentado por el sistema de cambio denominado flotante, el cual presenta un avance promedio por cada día de operaciones de Bs. 5,83 tomando en cuenta las 68 jornadas de mercado.

Este movimiento agresivo concertado con el ente emisor, no se ha visto reflejado en el mercado negro, lo cual da señales de que esta cotización no obedece a los fundamentos de mercado.

Las proyecciones
De mantenerse este ritmo hasta final de 2016, el tipo de cambio oficial rebasaría los Bs. 1.000 por dólar, sin embargo los técnicos del gobierno consultados indican que en la medida que este valor se continúe elevando, el ritmo bajaría y tendería a estabilizarse.

Algunos calculan que la desaceleración del ritmo se presentará alrededor de los Bs. 700 por dólar. El gobierno ha propuesto a los actores privados que usen sus divisas, mientras desde el Ejecutivo ofrecen estímulos como simplificación de trámites para exportar.

El gran obstáculo para operar con divisas propias es precisamente el nivel de tipo de cambio al cual se reconocen las divisas utilizadas. Empresarios del sector franquicias se han quejado justamente de este problema ya que cambiar el 28 de marzo de este año a Bs. 250,81 por dólar, mientras existía la eventual posibilidad de transar a Bs. 1.000, no resultaba sensato.

La apuesta del equipo económico del gobierno de Nicolás Maduro se basa en lograr la conversión a un precio atractivo que estimule a los agentes privados a ofertar en el mercado del dólar flotante. Así se lograría más estabilidad con un ensanchamiento de la oferta corporativa que hasta ahora ha sido muy pequeña.

Según cifras extraoficiales manejadas por firmas privadas como Econoanalítica este mercado para el cierre de abril entregó apenas 2,1 millones de dólares promedio al día.

Esta oferta está sostenida fundamentalmente por divisas provenientes de la actividad petrolera y del BCV apalancado en recursos provenientes de operaciones swaps con oro en el mercado internacional.

El problema de la inflación
Ajustar aceleradamente el tipo de cambio supone un impacto en la conformación de los precios de bienes y servicios que se ofrecen, ya que sus costos se elevan. Esta es la otra arista sobre la cual trabaja el Ejecutivo.

La decisión del gobierno ha sido elevar los precios de bienes, servicios y materias primas rezagados hace años y los aumentos han sido significativos.

Para muestra dos botones: la harina de maíz precocida subió alrededor de 1.000% y el maíz subió un poco más de 540%. El gobierno autorizó el aumento en los precios, y los privados -como suele suceder- se quejan de que se quedaron cortos. Los cálculos de ambos distan del mercado negro.

Sirva como ejemplo el caso del kilo de harina de maíz precocida que el gobierno llevó a Bs. 190 y Empresas Polar indica que es Bs. 230. En cualquiera de los casos el precio está lejos de los que se consiguen en zonas populares como La Redoma de Petare o el Mercado Municipal de Chacao, sitios donde se paga hasta Bs. 1.500 por un kilo de harina para hacer arepas.

Ya se absorbió
Ante esto el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Jesús Faría, señaló que el impacto de los precios ya fue absorbido. La justificación que da se basa en el reconocimiento de que el marcador de la economía ha sido el dólar paralelo: “Hasta los que tenían divisas a descuento, formaban sus precios con esa tasa. Pero el referente ya no es 1.200 bolívares como llegó a estar”.

Entonces esgrime la pregunta: “Si ese dólar es de 950, vamos a ver si la economía se comporta de manera racional y bajan los precios. ¿Por qué en una economía donde el referente disminuye no bajan los precios impuestos por ese referente?”. Bajo esta premisa justifica Faría el argumento de la Guerra Económica.

Agrega que el dólar flotante fue creado como una herramienta para ir tras la estabilidad del mercado cambiario y “la estabilización ha sido importante, cuando todos apostaban a que el mercado negro, se iba a disparar a raíz de la nueva política cambiaria, ha ocurrido todo lo contrario”, apunto el funcionario.

“El Dicom ha venido ascendiendo de manera progresiva y hay una clarísima tendencia al acercamiento y a la unificación de ambas tasas de cambio. Nosotros evaluamos eso como parte de la coherencia y de la política correcta en materia cambiaria”, explicó ante los medios la semana pasada. 

La mesa está servida con un forcejeo político tanto interno como externo como telón de fondo. Buena parte del capital político del gobierno se está jugando con estas acciones de política económica y como diría la leyenda del beisbol, Yogi Berra: “El juego no se acaba hasta que se termina”.

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