“En la arena política, el desarrollo de un plan para ganar una elección o para pasar una ley, por ejemplo, lleva a la estrategia a otros niveles: a combinar la planificación conjuntamente con el análisis y la evaluación”

Grassroots Policy Project

La mayoría de los diccionarios describen la palabra “estrategia” como un plan de juego o un plan de acción. Normalmente, en la vida cotidiana se desarrollan planes de acción para todo tipo de actividades: para ir de viaje, para programar el futuro de los hijos, cómo obtener un trabajo mejor, etc.

La palabra "estrategia" es comúnmente asociada con ejércitos y generales. La raíz strata es el término griego para definir "ejército" o "campo de batalla". Para poder entender mejor la relación entre todos los factores bajo su comando, los generales, que eran llamados strategos en la antigua Grecia, sopesan o ponen en la balanza las debilidades tanto como los puntos fuertes de sus enemigos, las capacidades y limitaciones de sus tropas, además de considerar el terreno en el cual están peleando.

A veces, los generales deciden "perder la batalla para ganar la guerra". Éste es un ejemplo puro de la aplicación de la estrategia a la concepción y adopción de decisiones, juntando todos los factores -campañas, tácticas, recursos, oportunidades, organización, objetivos a largo plazo- y observándolos todos en conjunto al mismo tiempo. Es de provecho recordar que “objetivo” es la causa que justifica la existencia de toda organización, siendo un término que muchos confunden con el vocablo “meta” (que es otra cosa: lo que ha de alcanzarse dentro de un tiempo determinado con cada una de las tácticas que conforman la estrategia), siendo necesario tener claridad sobre esto para así evitar enredos en la comprensión de esta temática.

Para las organizaciones comunitarias que están tratando de conseguir el cambio social a largo plazo y una sociedad más justa, la estrategia es lo que conecta su trabajo cotidiano con la misión global de la sociedad. La mayoría de los ciudadanos tienen como su misión central ciertos principios que cristalizan su visión de justicia social.

Sin embargo, una buena declaración de la “misión” (razón de la existencia de la institución) no garantiza que las prácticas cotidianas y las estructuras sociales reflejarán esa misión. Sin estrategia, una comunidad no tiene manera de conectar sus actividades específicas -organizar, recaudar fondos, hacer campañas, etc.- con los objetivos de largo alcance para un cambio social duradero.

Un proceso de análisis, acción y evaluación ayuda a los líderes sociales a conectar asuntos específicos, prácticas cotidianas y formas organizativas con la misión global.

La estrategia brinda una visión amplia y general de todas las cosas que afectan la habilidad de alcanzar los objetivos formulados: es el contexto, la “big picture” que ayuda a encajar todas las piezas del rompecabezas. Mientras menos se sepa acerca de cómo se ve el rompecabezas entero, más difícil será encajar las piezas juntas unas con otras.

El tener una estrategia a la cual referirse, ayuda a mantener presente todos los factores al unísono, aun cuando se esté enfocando en un pedacito específico del rompecabezas. La estrategia es un proceso continuo, no es algo que se hace una sola vez y luego se cambia a otra cosa. Como proceso, el desarrollo de la estrategia provee una oportunidad para incorporar a todos en la organización -líderes, miembros, personal y aliados -en el análisis colectivo y en pensar contextualmente en la "big picture".

Las oportunidades de éxito son mucho mayores con un plan de acción compartido que lo entiendan todos los involucrados y comprometidos con el proyecto de cambio social. Pero, aun si no se es exitoso en alcanzar una meta específica, el proceso de análisis -estrategia, acción, evaluación- hace más fuertes a dichas oportunidades y mejor capacitados para intentar la meta siguiente en pro del objetivo.

Hay que desarrollar metas que estén basadas en la visión general y de los valores de una sociedad justa. El análisis de las actuales condiciones políticas y sociales en la sociedad.

Hay que aplicar las teorías sobre cómo ocurre el cambio social, y los roles que los habitantes y la comunidad podrían jugar en hacer el cambio realidad. Hay que hacer enfoques hacia las tácticas de campañas y reforzamiento de la organización que reflejen estos tres primeros componentes:

1.- Estrategias y Metas. El punto de la estrategia es poder alcanzar alguna o algunas de las metas formuladas. Los grupos tienen diversos y múltiples niveles de objetivos. Si un grupo toma la misión global de cambio social en serio, entonces debe desarrollar, evaluar y ajustar una estrategia a largo plazo para conseguir el cambio social. Dentro de esta estrategia global se encuentran muchos otros tipos de metas, como por ejemplo para campañas específicas, para organizarse, para fortalecer la organización, para los comités y comandos, para liderazgo y desarrollo del directorio, etc. Sin embargo, una campaña debiera estar conectada a un objetivo a largo plazo que refleje la misión de la organización.

2.- Niveles de Estrategia. Así como hay distintos niveles de metas -para campañas, para la sociedad, para organizar a la gente, y para el cambio social a largo plazo- existen también correspondientes niveles de estrategia. Éstas para campañas debieran ser desarrolladas en el contexto de ellas mismas a largo plazo para alcanzar la metas más generales de cambio social. Sin embargo, en el fragor de la campaña, es posible que se empiece a perder la conexión entre metas específicas  de la campaña y el  objetivo de mayor alcance. Usando como ejemplo a los distintos niveles de metas para alcanzar el mejor cuidado de la salud, si su campaña específica es para lograr los servicios de asesoría, su estrategia de campaña debiera siempre considerar que se debe conectar este asunto a metas mucho más amplias  tales como buena calidad de cuidado de la salud para todos, especialmente para sus miembros. 

3.- Estrategia y Conciencia Crítica. En el corazón de una estrategia a largo plazo para el cambio social, se encuentra el desarrollo de la conciencia política. El punto de cualquier campaña no es solamente ganar las demandas específicas, sino que en el transcurso de la batalla, desarrollar una conciencia política y un sentido de solidaridad entre la gente involucrada y comprometida, de manera que se pueda avanzar hacia demandas mayores y cambios más amplios.