Para apuntar a la mejor estrategia en tiempos de incertidumbre, es preciso entender la incertidumbre que se está confrontando, esto garantiza una mayor probabilidad de éxito competitivo; manejando el riesgo y aprovechando las oportunidades que la misma incertidumbre ofrece.

Para ello hay que definir los términos necesarios al momento de formular la estrategia para el manejo de ésta. Hay que tener conciencia que no existe una visión perfecta del futuro. Esto significa tomar las mejores decisiones que se puedan tomar, aceptando la inevitable presencia de la incertidumbre, entenderla, y ser realista en lo que se refiere a la estrategia bajo éstas condiciones.

Entre las fuentes de incertidumbre se pueden identificar, en primer lugar, la reacción de competidores y clientes a una nueva estrategia de posicionar marcas bien conocidas; en segundo lugar, la competencia para imponer una norma industrial; en tercer lugar, la actitud y preferencia del cliente frente a nuevas tecnologías, modelos de negocio,  decisiones de política del gobierno, procesos; y por último, evolución de mercados que comienzan a formarse.

El desarrollo, control, y actualización de la estrategia, requiere definir el problema estratégico y el nivel de incertidumbre residual existente; para lo cual es necesario separar lo conocido de lo no conocido e identificar el nivel de incertidumbre residual.

Lo siguiente será idear posibles soluciones, definiendo oportunidades viables de reestructuración o adaptación, para lo cual cuenta con una caja de herramientas en el análisis estratégico. El siguiente paso será, analizar posibles soluciones y tomar decisiones estratégicas; por último, controlar y actualizar las decisiones estratégicas a lo largo del tiempo; identificando los procesos nuevos de planeación estratégica y tomar decisiones para hacerlo de manera más efectiva.

En cuanto a la definición de oportunidades viables de reestructuración o adaptación, Courtney (2002) plantea que cuando se requiere reestructurar el mercado se debe seguir alguna de las siguientes estrategias: crear la norma de la industria, introducir innovaciones en productos, nuevos servicios y sistemas de negocio, reestructurar la industria, aplicar servicios y sistemas de negocios ya existentes en otros mercados; influir en la conducta de los competidores.

Courtney (2002), propone en cuanto a las estrategias de adaptación las siguientes: seguir el ejemplo de un reestructurador, protegerse de los eventos futuros, experimentar constantemente, crear una organización flexible, influir en la conducta de los competidores.

Para ello el estratega cuenta con una caja de herramientas que se define como el conjunto de instrumentos de análisis estratégicos; destaca entre estos: el análisis FODA, las cinco fuerzas de Porter, Benchmarking de costos, investigación de mercados, y diagnóstico de competencias básicas. Todas ellas ofrecen visiones instantáneas de oportunidades y amenazas estratégicas, pero no modelos dinámicos de la realidad que exige nuestra cambiante época.

Referencias:

• Courtney, H. (2002). Previsión 20/20: Estrategias para el manejo de la incertidumbre en la administración de negocios. Bogotá: Grupo Editorial Norma.
• Francés, A. (2001). Estrategias para la empresa en la América Latina. Caracas: Editorial ESA.