Ética para reflexionar

            Desde hace mucho tiempo, se ha considerado a la ética como el estudio de los eventos  morales, valores, las costumbres, y lo ontológico. Por ello, la palabra ética deriva del griego Ethos que significa carácter, en el cual la filosofía está orientada al estudio sistemático relacionado con lo axiológico, es decir, con el bien y el mal. Es obvio, desde el punto de vista filosófico se estimaba que:¨ la ética es el espacio o lugar donde se residía¨.

            De acuerdo con Albornoz (2000 p,13) sostiene: “La ética es la disciplina que propone el estudio de los actos morales, el análisis de la conciencia moral, el origen y la razón de la perceptiva y de los principios a priori que fundamentan la conducta valorativa”.

            La etimología del término ética proviene del vocablo griego “ethos” que contenía dos (2) acepciones diferentes; la primera hace referencia a morada y al lugar donde se habita. A medida que pasaba el tiempo se fue modificando con acepciones y llego a ser usada para nombrar el lugar que el hombre porta en sí mismo. Es una actitud interior. En pocas palabras, se corresponde con un modo particular del individuo relacionado con el carácter como algo adquirido.

            Según Heidegger (1940), la ética es un modo de ser, la morada del ser humano. A partir de lo anterior, la ética representa a una brújula que sirve de guía de acción para la práctica cotidiana. Igualmente, constituye el sendero que hay que seguir para continuar hacia adelante. Por ello, que la ética, ha ido evolucionando a través del tiempo, y se ha ido mimetizando como las demás ciencias y disciplinas.

            En este sentido, el ser humano en su devenir posee dos (2) cualidades como: la observación  y la hermenéutica, lo cual conduce a la búsqueda de realizar acciones. Asimismo, que su constante frecuencia genera hábitos que contribuyen a la generación de actitudes.

            Con referencia a lo anterior, se observa que el ser humano es el resultado de las sociedades y también, se encuentra en constantes cambios, modificaciones y transformaciones. Por ende, la ética se encuentra directamente vinculada con lo axiológico y los valores.

            En este contexto, el ámbito de la ética, no es limitado y restringido, sino que por el contrario es sumamente amplio y se encuentra directamente interrelacionado con las ciencias humanas y sociales tales como: administración, educación, economía, sociología, derecho, religión, medio ambiente, entre otros.

            Ahora bien, lo axiológico, lo moral y lo ético son estándares de conducta que los seres humanos han desarrollado para sí mismo y a su vez se trata de un cuerpo de exigencias, obligaciones que la sociedad tiene que compartir con los integrantes de la misma. Por último, la ética, no se reduce a tener valores, se percibe como una categoría estructural y ontológica de lo moral.

            En concordancia con lo anterior, se trata de una concepción que ha surgido, desde los tiempos de Platón hasta nuestros días. La moral en todo caso se presenta como una opción de amor al prójimo y de servicio. Ya anteriormente Aristóteles sostenía: “Que amar es hacer el bien al otro “.

            En cuanto a la competencia ética y a los dilemas éticos. En cuanto a la primera es entendida, por ende, como los conocimientos, habilidades, capacidades, destrezas que permiten incorporar principios y valores que tratan de diferenciar lo correcto de lo que no lo es cuando hay que tomar decisiones y modelar conductas. La segunda competencia se corresponde a los dilemas éticos  que se refieren a que una persona o un equipo o grupo se ven en la necesidad de tomar decisiones valiéndose de los valores. Estos pueden ser variados, los factores que inciden en los dilemas éticos. En fin de cuenta, la ética se vincula con lo axiológico, los valores, lo que incluye a la determinación de normas de conductas, así como obligaciones de las personas y organizaciones.

Carlos Blanco; [email protected]

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