Factor masculino en Infertilidad (II)

Pero, ¿qué podemos hacer cuando -luego de los exámenes correspondientes- el diagnóstico arroja que es el factor masculino el responsable de la no consecución de la gestación? ¿Qué hacer luego de la evaluación por parte del especialista en Andro-Urología y qué de haber sido tratado bien con cirugía (cura de varicocele que es la más frecuente de los tratamientos quirúrgicos en el varón infértil o de tratamientos médicos con hormonas como el Citrato de Clomifeno o el Tamoxifeno o el uso de antioxidantes como la Vitamina C, Vitamina E, Zinc, Selenio o aminoácidos tipo l-Carnitina o Arginina) y no hay mejoría en los resultados del espermograma?.

Es entonces donde, a los médicos especializados en Medicina Reproductiva, nos vemos llamados a intervenir para prestar ayuda a estos hombres, para que puedan ser padres de sus propios hijos con el fin de resolver el tema de infertilidad de la pareja que, como hemos comentados en muchas oportunidades, representa un serio problema que -no en pocas oportunidades- tiende aún a la disolución del vinculo matrimonial, ante la frustración de no lograr ejercer el derecho que tenemos todos los seres humanos, como es la procreación y la perpetuación de la especie.

De acuerdo a los resultados del espermograma y sobre todo -de la recuperación de espermatozoides móviles-, podemos implementar tratamientos que van de lo más sencillo hasta técnicas más complicadas.

El primer nivel de tratamiento lo representa la inseminación artificial intrauterina, que tiene por objeto mejorar el semen a nivel de laboratorio, eliminar espermatozoides inmóviles y/o anormales para, de esta manera, separar un número de espermatozoides móviles rápidos a ser colocados en el interior de la cavidad uterina en el momento justo de la ovulación.

Por lo general, la mujer es sometida a un tratamiento de hiperestimulación ovárica sencilla, utilizando poca cantidad de medicamentos, obteniendo un número de folículos adecuados para tal fin.

La idea es que se produzcan 2 ó 3 folículos, los cuales deberían tener en su interior el mismo número de óvulos maduros, y de esta manera tenemos una buena posibilidad de gestación, y como la estimulación es suave, se obtienen pocos folículos, disminuyendo así la probabilidad de obtener embarazos múltiples.

Para realizar un tratamiento de esta índole, es necesario recuperar -como mínimo- 1.000.000 de espermatozoides. móviles rápidos y así tener la posibilidad cierta de éxito en el tratamiento.
Cuando el semen es muy deficiente o que no existen espermatozoides en el mismo, es necesario recurrir a técnicas algo más complejas.

Existen casos en que el semen es muy deficiente, existiendo alteraciones en la cantidad y/o en la calidad del mismo.

Cuando esto se presenta, es necesario acudir al Laboratorio de Reproducción Asistida. Anteriormente, cuando no se habían desarrollado las técnicas de micromanipulación de gametos, se intentaba mejorar el semen en el laboratorio y se colocaba una cantidad de espermatozoides móviles alrededor del óvulo, para que de esta manera, un espermatozoide pudiera penetrar la cubierta del mismo y así lograr su fertilización.

En el año 1990, se realiza la primera inyección de un espermatozoide en el interior del citoplasma ovular, revolucionando así la esterilidad de origen masculino. La técnica es conocida como: Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides, (cuyas siglas en inglés son:ICSI), con la cual con un sólo espermatozoide se podría lograr el embarazo. Por lo tanto, los hombres que, hasta hace poco tiempo eran considerados estériles, pueden de esta manera se padres de sus propios hijos.

En aquellos casos en los cuales no existen espermatozoides en el eyaculado (azoospermia), es posible la extracción de los mismos directamente del testículo y, si existen espermatozoides en el mismo (aproximadamente en el 70% de los pacientes con azoospermia se obtienen espermatozoides), es posible inyectar un espermatozoide en cada uno de los óvulos recuperados en la mujer , obtener embriones y posteriormente ser transferidos al útero para el logro de la concepción.

Una variante de los tratamientos, es conocido como TTOMI (Transferencia Tubárica de Oocitos Microinyectados) en la cual, una vez inyectado el espermatozoide en el citoplasma del óvulo, estos Oocitos Microinyectados son colocados en el interior de la trompa por medio de una laparoscopia, para que el proceso de fertilización y desarrollo embrionario se lleve a cabo de forma natural, en las incubadoras del organismo femenino, como son las trompas de Falopio.

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