Gestión organizacional

La definición de políticas organizacionales sigue una ruta relacional que toma en cuenta la sociedad, la economía, lo organizacional, lo sistémico, el control y la coordinación, la gestión, lo metodológico, el seguimiento y la medición social. Por tanto, su conversión en resultados concretos se alcanza mediante una tesis que conceptualiza de manera dual la gestión, con una fuerza motriz para el logro de los objetivos empresariales u organizacionales, en lo filosófico y en lo práctico a través de la conducta y acción del sistema social y los resultados empresariales.

Por lo tanto, la gestión se enmarca en un cuadro de estructura y acción que se dimensiona en el desarrollo económico del entorno sociológico y económico en que se circunscriba; pero, siempre dependiente de la dimensión sociológica que adquiere su sistema social. En el orden práctico lo organizacional es responsabilidad y autoridad para fomentar la coordinación y el control, y su objeto maximizar los beneficios que reportaran los recursos utilizados; lo que redunda en beneficio para la sociedad.

La sociedad moderna está inmersa en un inmenso océano de organizaciones de toda índole, acuarteladas en aquellas de carácter público y otras de carácter privado. Pero en uno u otro esquema, su misión siempre estará cualificada por la calidad, la oportunidad y el costo del producto o servicio que provee, para satisfacer las necesidades o requerimientos: que en un caso son expectativas de civiles, militares y ciudadanos respecto a las cosas comunes regularizadas por el Estado, y en el otro caso las que son propias del mercado y la economía.

Invoquemos una comprensión ligera y dinámica de lo organizacional; para ello necesitamos inmiscuirnos en lo económico; de modo que requerimos comprender en primer lugar que las organizaciones económicas son entidades diseñadas y creadas por las personas a través de las cuales se pretende alcanzar fines individuales y colectivos; orientados por particulares o por el Estado.
La referencia económica de máximo nivel es el sistema económico en conjunto, de forma que cada grupo social en lo local, o en lo nacional, “sine qua non”, participa con un Nivel de Actividad Económica determinado. Por tanto, el sistema económico es también una creación humana, y muchos de los problemas con que se enfrentan las organizaciones más pequeñas y formales existen en el conjunto de la economía. De acuerdo a lo expresado, y en un nivel de complejidad inferior se sitúan las entidades que más comúnmente se consideran como organizaciones: sociedades anónimas, empresas familiares, sindicatos, instituciones estatales, universidades y el resto de organizaciones formales. Dentro de estas están las de servicios generales y de seguridad pública.

Debo subrayar que las personas se implican de forma voluntaria en la mayoría de las organizaciones, otorgando su confianza a aquellas que mejor sirven a sus intereses y, al mismo tiempo, tienen la posibilidad de reformar, rediseñar y hasta abandonar la organización: ora bien desde una perspectiva de trabajador, ora de consumidor. Este enfoque define la necesidad y espíritu de participación y fomento de las acciones humanas unas veces morales y otras no tan morales, de modo que en el espíritu de la ley se ha de definir lo universalmente requerido en una sociedad.

En este punto no es bueno continuar sin platear un concepto referencial sobre la organización. ¿Qué es una “organización” y cómo la imagina cada uno?, ¿Qué tipo de problemas humanos se presentan dentro de una organización? Porque dar una definición de organización por mas simple que sea es muy difícil.

Todos nosotros hemos pasado buena parte de nuestra vida en algunas organizaciones: escuelas, universidades, clubes, grupos comunales, compañías, asociaciones comerciales, agencias gubernamentales, partidos políticos e iglesias; en fin un sinnúmero de organizaciones. Mas, aún así no es fácil decir qué es una organización. Tomemos entonces, un concepto académico: una organización es la coordinación planificada de las actividades / tareas para procurar el logro de un objetivo / propósito explícito y común a un grupo de personas; mediante especificaciones en la división del trabajo y las funciones en su forma y la jerarquía de la autoridad y la responsabilidad en el fondo.
Hasta ahora, la forma de manejo organizacional mas común es el piramidal, este enfoque identifica dos dimensiones: la primera se asocia con la división de los niveles jerárquicos y la segunda se relaciona con la clasificación en diversas áreas funcionales, de lo que es derivada la división del trabajo. Sin embargo, esta estructura es una representación débil en cuanto a la realidad de las organizaciones; ora bien por la falta de fidelidad; ora por lo realmente practicado con relación a aquello que realmente ocurre en el interno de tales entes. En síntesis, la estructura piramidal representa una imagen incompleta,… poco acabada,… e inadecuada de cuanto es la realidad de una organización; casi nunca representa un modo eficiente y efectivo para el logro de los objetivos.
En consecuencia a lo anterior, se requiere transformar tal estructura en algo más explícito y que pueda responder a las realidades de las diversas interacciones sociales que se desarrollan dentro de la organización, y que además permita establecer y mantener una visión de “organización orientada al cliente”. Siguiendo este enfoque algunos estudiosos argumentan el establecer una tercera dimensión en el esquema organizacional: esta es la inclusión o centralidad; lo que convierte esa estructura piramidal rígida en algo mas adecuado a los tiempos actuales y que por otra parte imprime movimiento,… cambio,… dinamismo comunicacionalidad. Siendo la inexistencia de esta última expresión lo que dificulta la comprensión y manejo de las políticas organizacionales y su efecto orientador dentro de las sociedades organizacionales.

El análisis de la estructura y funcionalidad de los diversos órganos de la empresa solamente debe realizarse después de haber hecho un estudio global de la empresa bajo su doble aspecto económico y humano: cómo se llevan a cabo las diversas funciones básicas organizacionales: personal, producción, finanzas, administración, comercialización. Diferenciando y caracterizando los productos internos de las funciones: cuando esto no se hace lo mas probable es que se sirva al jefe y no al cliente; y delimitando la responsabilidad y caracterizando la autoridad; y en definitiva delimitando las competencias que se requieren.

La naturaleza de las organizaciones es la de satisfacer necesidades humanas como bienes o como servicios lo que se ha transformado en eventos sumamente competitivos por aquello de la creación de riqueza. Objeto y pensamiento específicamente humano, pero, ¡qué se le va a hacer!. Así que la creación de riqueza sólo se logra cuando los inversores, accionistas y responsables de las organizaciones públicas o privadas se preocupan por que estas aporten beneficios en el corto y largo plazo, cuando ellos se preocupan por la mantenencia del negocio; en tres palabras: cuando son competitivos.

Bien la competitividad es una racionalización de la confianza del mercado, vale decir de los clientes, en el sistema constituido de la organización. Pero, por otra parte, la existencia de la organización se funda en el cumplimiento de su misión, de su razón de ser, de su existencia, del porqué fue creada, de las expectativas que tiene la dirección en la existencia futura de la organización, de las definiciones hacia dónde va la empresa en el futuro, de las mediciones y verificaciones para el cumplimiento de los planteamientos tácticos que la alta gerencia, subordinada a la dirección, y este al principal, establece en los cómo llegar a los futuros planeados. En fin todo esto se inserta en tener una acabada y precisa teoría de la gestión de la organización y su modelo experto de aplicación. Como director organizacional, ¿conoce Ud. la teoría de organización en que ampara su gestión organizacional?.

A %d blogueros les gusta esto: