ISO 26.000 Responsabilidad Social

“La ISO 26000 llegará a las PyMEs sólo a través de las grandes compañías”

Cada vez se hace más común el interés de parte de muchos actores, como el gobierno, las organizaciones no gubernamentales, los consumidores, los trabajadores y el público en general sobre el impacto que generan las compañías e instituciones en términos económicos, sociales y medioambientales. Este es el principal motivo por el cual es necesario contar con una norma universalmente aceptada que contribuya a incorporar la Responsabilidad Social en el quehacer de las organizaciones.

Dante Pesce, Director Ejecutivo de Vincular

Dante Pesce, que en este proceso ocupa el cargo de Presidente de la Fuerza de Trabajo de Traducción al Español y es miembro del grupo Asesor de la Presidencia del Comité ISO Responsabilidad Social, visitó el país invitado por la Asociación Mutual Israelí Argentina (AMIA) para hablar sobre cómo las grandes compañías deben acompañar a sus PyMEs en el camino de la sustentabilidad. Entrevistado por Visión Sustentable fue categórico al afirmar que “la ISO 26.000 llegará a las PyMEs sólo a través de las grandes compañías” y aseguró que “es una realidad que comenzar a transitar este proceso consume tiempo y requiere un nivel de expertice que no tienen”.

Para quien también forma parte del Consejo de Skateholders del Global Reporting Initiative (GRI) y es experto del foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico, la RS es la forma moderna de hacer negocios. “No tiene nada que ver con lamentarse de los pobres; puede ser parte de su impulso, pero en la realidad se enfoca exclusivamente a las expectativas de los clientes, que son los mercados más sofisticados del planeta. A ellos sí les importan las buenas prácticas laborales, el cuidado del medioambiente y el tratamiento de residuos”, asegura el Director Ejecutivo de Vincular, entidad nacida al alero de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y dedicada a posicionar la RSE en el colectivo chileno.

¿Cómo llegamos a la necesidad de generar la Norma ISO 26.000?

– Desde hace algún tiempo existe una serie de iniciativas a nivel mundial, y también latinoamericano, que obligó a normalizar de acuerdo a un criterio común, sobre todo cuando se busca que la Responsabilidad Social sea tema cotidiano en la producción. Así surgió la ISO 26.000, que si bien no es obligatoria en términos legales, sí lo es desde el punto de vista productivo. Si un productor no está de acuerdo en trabajar según las exigencias de la ISO, o no quiere ser auditado para ingresar a los mercados internacionales, mejor que vaya vendiendo su predio, porque quebrará.

¿Qué significa que finalmente se haya logrado un consenso?

– El grupo de trabajo se conformó en 2005, antes fue un estudio de exploración. Lo más atractivo para mí fue el proceso, porque que una institución internacional que tiene un nombre que se asocia a calidad y excelencia tome este tema es una señal de mercado increíble. Porque significa que el tema adquirió carácter global, que no es de corto plazo.

El proceso ISO a tenido algunas fortalezas importantes basadas en que explícitamente se buscó la participación equilibrada de los países en desarrollo y que ha sido un proceso llevado adelante bajo una modalidad multi stakeholders. Estas dos son innovaciones en ISO, dado que no había existido antes. Y es la primera vez que hay un mecanismo de tinnig, es decir, que todos los cargos de liderazgo son compartidos con países en desarrollo, de tal forma que no haya predominio de representantes de países desarrollados. En la historia de ISO la relación de expertos registrados para participar del proceso, en términos de delegados de países desarrollados versus en vía de desarrollo, era de 97 a 3; mientras que en este proceso es de 60 a 40, con lo cual 2/3 son en desarrollo versus 1/3 desarrollados. Por eso digo que la experiencia es sumamente valiosa y enriquecedora.

¿Por qué se da esta situación?

– Bueno, porque hubo un impulso por parte de ISO y de los participantes del proceso de involucrar a nuestros pares, es una búsqueda para que este proceso tenga legitimidad que al mismo tiempo sintonizó bien con los países en desarrollo, es decir, es un tema que nos convoca bien. Este fenómeno multi stakeholders, esta forma de funcionar, se ha implementado con altos y bajos en nuestros países, pero en definitiva se ha consolidado. Entonces, el hecho de que el Presidente del Comité sea brasileño, que el Presidente del Grupo de Trabajo de Redacción sea sudafricano, le da legitimidad a los resultados. El hecho de que la participación este desbalanceada a favor de los países en desarrollo también le da mucha legitimidad al resultado. Por eso, en mi opinión, ésta es la parte del proceso más destacada, incluso estoy convencido que lo que se ha dado detrás de la ISO 26000 son puros hitos.

Los siete puntos fundamentales que abarca la Norma ISO 26000

•Gobernanza organizacional: que incluye cumplimiento legal; rendición de cuentas; transparencia; conducta ética; reconocimiento de las partes interesadas y sus preocupaciones.

•Derechos humanos: incluye derechos civiles y políticos; derechos sociales, económicos y culturales; grupos vulnerables; y derechos fundamentales en el trabajo.

•Prácticas laborales: incluye empleo y relaciones de empleo; condiciones de trabajo y protección social; diálogo social; salud y seguridad en el trabajo; y desarrollo humano.

•Medio ambiente: incluye aspectos medio ambientales de las actividades, productos y servicios; promoción del consumo y la producción sostenible; uso sostenible de los recursos; abordar el cambio climático; y valoración de servicios ecológicos-ecosistemas.

•Prácticas operacionales justas: incluye anti corrupción y anti soborno; involucramiento político responsable; competencia justa; promoción de la responsabilidad social a través de la cadena de suministro; y respeto por los derechos de propiedad.

•Temas de consumidores: incluye prácticas justas de operaciones; marketing e información; protección de la salud y seguridad del consumidor; mecanismos para el reclamo de productos; entrega y desarrollo de bienes y servicios ambiental y socialmente beneficioso; servicios y apoyo a los consumidores; protección de la privacidad y de los datos de los consumidores; acceso a bienes y servicios esenciales; consumo sostenible; y educación y concienciación.

•Desarrollo social: incluye contribución al desarrollo de la sociedad; contribución al desarrollo económico; e involucramiento con la comunidad.

¿Fue dificultoso este proceso?

– Si claro, fueron cuatro años de búsqueda por parte de ISO para ver si se metían en esto o no. Y luego fueron cinco años de negociación y resta un año más hasta que se publique. El proceso que iba a durar tres años y ya llevamos cinco.

¿Qué fue lo que más costo?

– Al inicio lo que más costó fue el hecho de que no existía ninguna experiencia previa de manejar un proceso multi stakeholders, y no se había hecho el relevamiento previo de expectativas. Por lo tanto, cada grupo llegó con su propia visión, no con una compartida de aquello que se quería lograr, e incluso había antagonismos entre diferentes sectores por naturaleza. Es decir, el mundo sindical versus el mundo empresarial, Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), países ricos versus países pobres… Y fue determinante establecer vínculos de confianzas personales y darse cuenta que en realidad había al final del día una cierta visión compartida, que si bien costó construir al principio, una vez que las personas nos comenzamos a conocer hizo que los prejuicios bajaran y estableciéramos espacios de diálogo que pudieron ir confluyendo en una convergencia.

No sólo es la Norma en la que más países participaron, sino que el 60 por ciento de ellos están en desarrollo, sumado a que el número de expertos registrados fue el más alto en la historia de ISO. Por eso insisto que el hecho que este liderado por países como los nuestros es un hito fundamental.

¿Qué es para usted lo más importante de todo el proceso?

– Para mí lo importante es la legitimidad. Mi preocupación personal es… a ver… yo tengo fe que los delegados de los países desarrollados actúan de buena fe. Sin embargo, no quisiera que el día de mañana se levante un líder sindical o de cualquier naturaleza y diga: “yo nunca fui consultado” o “yo nunca participé” o “mi opinión nunca valió nada” o por el contrario que se levante gente de países en desarrollo y diga: “claro, esto es típico de países desarrollados que nos imponen condiciones imposibles”. Por eso una prioridad, para mí, era que hubiese el mayor número de países, los cuales estuvieran altamente involucrados y que a su vez la participación fuera balanceada para que no existan en el futuro excusas para actuar fuera de la Norma; o si llegan a surgir controversias, estas se puedan confrontar rápidamente.
Desde el punto de vista de los contenidos, costó consensuar una visión compartida, dado que veníamos muchísimos con un sesgo hacia la Responsabilidad Social Empresarial, incluso el uso del lenguaje nos ha costado, dado que, por ejemplo, tenemos que hablar de organización y no de empresa, de relaciones en vez de cadena de valor. Entonces, hay un uso del lenguaje para efecto de la negociación que la gente de industria legítimamente discute. ¿Qué dicen los empresarios? “Que este uso del lenguaje da a entender que los únicos que deben ser responsables somos nosotros mientras que el resto de los actores de la sociedad habla en tercera persona de responsabilidad, pero no la practican ellos mismos.” Y esto surgió muy tempranamente y estuvieron dispuestos en avanzar en la medida que no sea sólo para empresas y ese fue un punto clave.

¿Cómo lograron superarlo?

– Se les consultó a los delegados sindicales y de OSC que tenían oposición y al no oponerse se eliminó la E de empresarios.

¿Cuál fue el punto que costó más?

– Creo que consensuar una visión, el hecho de decir, “queremos que esto resulte”. Y no se tuvo desde el primer momento dado que hay sectores que participan con el único propósito de que esto no resulte y por lo tanto están presentes porque no pueden no participar o si lo dejan de hacer esto queda al gusto de los que sí participan. Por eso ha habido algunos participantes, incluso países, que han entorpecido fuertemente el proceso…

¿Por ejemplo?

– Bueno, Estados Unidos en parte, el sector industrial norteamericano tuvo mucha resistencia, sectores sindicales de algunos países como China por el tema de las condiciones laborales, pero esto no es malo, dado que se enriquece el debate y obliga a buscar respuestas más creativas, dado que si está todo el mundo de acuerdo se va por lo obvio.

¿Cómo fueron los resultados?

– Los resultados de la norma están bastante bien, están equilibrados, no son de fácil aplicabilidad dado que es una norma de referencia. Hay un rol de perspectiva de las grandes empresas de poder asimilar lo que está planteado en la ISO y ayudar a su cadena a poder incorporar lo que sea pertinente.
Con lo cual, para la empresa grande no hay problema dado que ya están en el camino. La ISO está planteada como expectativa, opciones recomendadas más que indicadores y si uno lo transforma en preguntas se puede hacer un buen diagnóstico de la compañía.

El llamado específico está puesto en que la gran empresa actúe deliberadamente sobre su esfera de influencia y eso es la cadena, sus pymes, y qué es lo que transmite, incentiva o premia.

¿Qué papel van a cumplir las Cámaras o las Instituciones intermedias?

– Van a tener el rol de orientadoras. Con esto quiero decir que van a tener que hacer un discernimiento de tal modo de dar orientación sin que cada empresa tenga que recorrer el camino largo de pensar qué es lo que le es pertinente, qué aplica, qué no, etc.

¿En qué situación quedan las PyMEs?

– Queda claro que la ISO 26000 llegará a las PyMEs sólo a través de las grandes compañías o de los otros dos actores dado que es muy grande el esfuerzo que deben hacer. Es cierto que podrá haber una que otra que tiene mucha vocación, pero es una realidad que comenzar a transitar este proceso consume tiempo y requiere un nivel de expertice que no tienen. Entonces, lo realista es decir que la ISO 26000 va a llegar indirectamente a través de los tres actores que mencionaba anteriormente. No va a ser espontáneo que la Pyme entre a la web, baje el manual y lo utilice.

Por esto, así como tampoco las pequeñas y medianas empresas se meten a ISO 14.001 por iniciativa propia, sino que lo hacen porque su cliente les exige que tengan un buen desempeño medioambiental, con lo cual también transitarán la 26.000 en la medida que tengan una racionalidad para su negocio.

¿Cuál será la inversión que deban hacer para comenzar a implementarla?

– En el caso específico de Vincular, para el caso de algunas empresas PyME a las que les está costando hacer gestión de RSE, U$ 400 en contratación de servicios a terceros. Sin embargo, la mitad la recuperan con un beneficio tributario de capacitación. Con lo cual, lo que les está costando en dinero es su tiempo más los U$200 al año en asesoría y están en un proceso de mejora, mejor conectado a su mercado, a su cliente.

– Ahora, ¿cuáles son las expectativas del empresariado PyMe hacia las grandes compañías?

– Básicamente la expectativa central es que estos premien la calidad, es decir, que exijan calidad, porque las PyMEs que se meten en temas de RS son empresas con un nivel de madurez por encima del promedio. Entonces dicen, “Si tu me evalúas sólo por precio estamos más o menos todas iguales, nadie puede cobrar fuera de mercado. Pero si tú me evalúas también por excelencia, por la calidad de producto, servicio y por valores compartidos dejas fuera de competencia a los que no lo hacen; con lo cual tengo posibilidad de hacer más negocios contigo. Si eres poco exigente se mete cualquiera y mi premio es que seas exigente.”

– Pero ¿cómo se logra que la PyME y la compañía establezcan lazos de confianza reales y duraderos?

– La clave es generar esos espacios de confianza y eso se construye sólo si hay reciprocidad. Si tengo que mencionar un instrumento que ayuda a lograr esto es la Encuesta de Satisfacción del Proveedor con la cual nosotros trabajamos. Básicamente es estándar para todas las empresas y es una forma en que la PyMe le comunica sus críticas a la compañía de una manera anónima y en la medida en que ésta se haga cargo de lo que está escuchando abre un espacio de confianza muy grande. A su vez, lo que genera en el proveedor es que la compañía está seriamente comprometida y baja la barrera de entrada.

¿Podemos decir que la experiencia de los sectores frutícola, vitivinícola y manufacturero de las PyMEs chilenas es un proyecto emblemático?

– Sí perfectamente, porque estas industrias desde el 2008 se encuentran participando en el proyecto “Adopción de la Responsabilidad Social Empresarial en las PyMEs en Chile”, que busca mejorar la competitividad de las PyMEs encadenadas a los principales sectores exportadores del país, dadas las crecientes exigencias de estándares de RSE de sus mercados de destino.

El proyecto implica la aplicación de un Modelo de Gestión de la RSE, el cual permite identificar, controlar y mejorar los impactos económicos, sociales y ambientales de las operaciones de una compañía sobre sus distintos grupos de interés, asegurando la sustentabilidad del negocio y del entorno que le rodea.

Un claro ejemplo de ello, son los gremios empresariales, Sofofa, ASOEX, ASIMET, ASEXMA, Corporación Chilena del Vino (CCV) y Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), que participan en el proyecto “Adopción de la RSE en Pymes de los principales sectores productivos chilenos”, en ejecución desde el año 2004 por el centro VINCULAR, especializado en RSE de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En este proyecto, que cuenta con financiamiento del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (FOMIN/BID) y CORFO, estos gremios empresariales están apoyando a sus Pymes asociadas a integrar un modelo de gestión de RSE, que busca maximizar todos los elementos competitivos posibles, partiendo por las buenas prácticas laborales para que los trabajadores sean más productivos.

Cortesía de:
www.visiónsustentable.com.ar
Marzo, 2010

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