Justicia revolucionaria

Hay muchas formas de definir lo que es justicia, siendo “dar a cada quien lo que le corresponde” (Ulpiano), una de las mas aceptada. Pero ¿quién le da a cada quien lo que le corresponde?, ¿Dios o el Hombre? Realmente es Dios, quien puede dar a cada quien lo que le corresponde y no el hombre, con lo cual expresamos que existe la justicia divina y la justicia humana. Partiendo de ello, el hombre sólo imparte legalidad, a la cual ha hecho llamar “JUSTICIA” coloquialmente y que para los efectos de esta columna denominaremos “JUSTICIA HUMANA”.

La justicia humana se traduce en todo un aparato gubernamental a través del cual, se dirimen las controversias entre particulares, (llámese obrero, Alcalde, Gobernador o Presidente), no se hace otra cosas que aplicar la ley a todos por igual. Mientras que las leyes, son normas que emanan del poder legislativo, donde se recoge el sentir colectivo en materia de conducta. De allí, que ese tinglado administrativo que contiene jueces, fiscales, normas… de obligatorio cumplimiento, constituye una necesidad para lograr orden social, para que todos podamos vivir en paz y, lo más importante, que el hombre no se haga justicia por su propia mano, sino, que se someta a la decisión del órgano jurisdiccional. Por eso ese aparato debe ser imparcial, transparente y no sometido a presiones de sectores de la sociedad, en especial de otros poderes públicos.

En Venezuela, estamos entrando en una nueva etapa de la JUSTICIA HUMANA, para pasar a la JUSTICIA REVOLUCIONARIA, de tal suerte que las normas que aprueba el poder legislativo-ejecutivo, son de obligatorio cumplimiento, sólo para los que no son revolucionarios. En el marco de esta corriente se han dictado varias sentencias, que son dignas de ser analizadas, para que en base a ellas se denuncien los mayores atropellos a los derechos ciudadanos:

1.- el 20 de Febrero del año en curso el Gobernador del Estado Barinas solicitó se le investigara con ocasión a las denuncias hechas públicas por el diputado regional Wilmer Azuaje, por la supuesta posesión ilegal de fincas: el resultado no se hizo esperar. En tan sólo 21 días, el Tribunal Segundo de Control de Barinas, a cargo de Claudia Rizza Diaz, exoneró de toda responsabilidad penal al gobernador a su esposa y a su hijo que es Secretario General de Gobierno, Argenis Chávez, dictando un sobreseimiento de la causa, solicitado por los Fiscales Edgardo Sánchez y Pablo Pimentel. No se solicitó antejuicio de mérito, competencia del Tribunal Supremo de Justicia, con lo cual se viola el artículo 266 de la Constitución Bolivariana;
2.- La profesora Celina Añez y el Economista Baldomero Vásquez, presentaron un recurso de amparo, pretendiendo que el Tribunal Constitucional le ordenara al Consejo Nacional Electoral, cumplir con la ley y publicar detalladamente los resultados de las votaciones del 2-12-2007, con ponencia de la Magistrado Luisa Estela Morales, se declaró sin lugar el recurso por cuanto esa información no cambia los resultados electorales. Resulta, que según la Sala Constitucional, los venezolanos no tenemos derecho a estar informados de los resultados electorales, si esos números no afectan el resultado general;
3.- el Diputado Luis Tascón, denuncia una compra con sobreprecio millonario de un lote de vehículos por parte de Minfra y Fontur, cuando David Cabello era Ministro. Esta denuncia no fue procesada por la Asamblea Nacional y, por el contrario, resultó denunciado Luís Tascón y expulsado del partido de gobierno, la misma suerte de Wilmer Aguaje.

Para quienes dentro del Poder Judicial, piensan que estirando la ley para favorecer al Gobierno le están haciendo un favor a la revolución, se equivocan. Lejos de ello, están colocando en peligro el orden social, base del sistema de justicia, en aras de un servilismo que no los favorece ni a ellos mismos, porque mañana serán los primeros expulsados, véase Tascón, Azuaje… ¿quien será el próximo?

Estamos en manos de las conciencias honestas que privarán dentro de la administración de justicia, quienes harán un contrapeso a la arbitrariedad.

Quizás no para solucionar, pero si para mantener el equilibrio social en peligro actualmente.

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