La Comisión Económica para América Latina, Cepal, organismo dependiente de Naciones Unidas, acaba de hacer público su estudio sobre los Resultados Económicos de América Latina y el Caribe 2015, en el cual incluye los datos sobre los niveles alcanzados por el Producto Interno Bruto de cada país – hasta el año 2015 inclusive – así como las proyecciones para el año venidero.

Venezuela, como es ya habitual, sale muy mal parada de estos antecedentes y de estas proyecciones. Si se toma el año 2008 como año base, con una ponderación igual a 100, se tiene que en el año 2008 y 2009 la economía venezolana, medida a través del PIB, disminuyó en 3.2 % y 1.5 % respectivamente. Es decir,  si tomamos el 2008 con un nivel de100, el 2010 terminó con un nivel de 96.34.

En los años 2011, 20012 y 2013 la economía  venezolana presentó tasas positivas de crecimiento, que fueron de 4.2 %, 5.6 % y 1.3 % respectivamente. A partir de esos datos se puede decir que la economía venezolana presentó un nivel de PIB de 111.49 a fines del año 2013.

En el año 2014 la economía venezolana presentó una disminución de su PIB de 4.0 %. Se llegó, por lo tanto, a un nivel de 107.03, con relación al nivel de100 alcanzado en el 2008. Pero en el 2015 las cifras indican que la economía venezolana presentará una nueva caída esta vez de 7.1 %, lo cual la llevará a un nivel de 99,43. Esta proyección sobre la caída de la economía venezolana desgraciadamente no se puede confrontar con las cifras del BCV, como era tradicional en la economía venezolana, pues este organismo ha decidido que la mejor forma de luchar contra las tendencias negativas de la economía es dejando de mostrar las cifras correspondientes, y hace más de un año que en este país no hay cifras oficiales sobre producción, sobre inflación, ni sobre los resultados de la balanza de pagos.

Pero la situación negativa no termina allí. Las perspectivas para el año 2016 indican que en el año venidero la caída de la economía venezolana continuará, esta vez con una tasa negativa de 7.0%. Si eso resulta cierto, la economía venezolana habría  alcanzado  un nivel de 92.46. Aun cuando ocurra un  milagroso crecimiento en el año 2017, que no se ve posible con las actuales definiciones de política económica, ni con las actuales tendencias de la economía mundial, no se alcanzará a terminar ese año con los mismos niveles de producción  que se exhibían en el año 2008. 

Es decir, Venezuela iniciará – aun en el mejor de los casos –  el año 2018, con un nivel de producción igualito al que se presentaba en el 2008. Esa es la hipótesis optimista.  Estamos, de acuerdo a la cifras presentadas por la Cepal, ante una auténtica década perdida para Venezuela.

Pero aun cuando el nivel de la producción venezolana resulte en el 2017 igual al nivel alcanzado hace una década atrás – situación obviamente dudosa-  las cosas no serán iguales que hace 10 años atrás. La población continúa aumentando. En el año 2008, según el Instituto Nacional de Estadísticas, la población venezolana era de 27.688.638 habitantes. En el año 20015 ya somos 30.620.400 y en el año 2017, según la misma fuente la población venezolana alcanzará a los 31.431.164 habitantes.  Igual o menor producción, con población creciente, significa   necesariamente una producción per cápita cada vez menor. Menor producción per cápita es una y la misma cosa que decir menor ingreso per cápita. Es decir, un país más pobre y habitantes, en promedio, cada vez más pobres.

Pero no estamos frente a una maldición divina. Estamos frente a desaciertos sustantivos y sostenidos de la política económica. No estamos condenados por la historia. Para un país como Venezuela, todavía hay esperanzas.   

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