La Franquicia, un modelo a seguir

La franquicia se ha expandido con éxito y, hoy en día, es uno de los mejores métodos para acceder al mundo empresarial por la puerta más segura. Crear una empresa propia y ser independiente, es una pretensión muy habitual en nuestra sociedad. En otros casos, la expansión y el desarrollo de una empresa ya creada, es un objetivo inherente al sistema y a la que, cada vez más empresarios, no están dispuestos a renunciar.

La franquicia se configura, mediante el otorgamiento de una licencia de uso de marca y transferencia de conocimientos técnicos. Está acompañada de programas de capacitación, administración y marketing que soporten la red de asociados y con un fuerte liderazgo de parte del franquiciador, (el que otorga), para que el franquiciado, (el que compra), pueda llevar a cabo el 100% de las actividades para obtener éxito.

Según la Asociación Norteamericana ‘Small Business Management’, el 62 % de los negocios independientes sobrevive el primer año, el 35% lo hace por cinco años y el 23% llega a cumplir diez años de vida. En cambio, con el sistema de ‘franchising’, el 96% de las franquicias supera el primer año, el 95% los cinco años y el 92% sobrevive los diez años.

Estudios realizados por especialistas revelan, que el mercado latinoamericano de franquicias, incluidas las internacionales, en 2.001 generó negocios por más de $ 30.000 millones. En 2.000, hubo un crecimiento de más del 10%.

La capacidad de supervivencia de un negocio, bajo la modalidad de franquicia, es cerca de 200 veces superior a la de un negocio independiente. Por ejemplo, en México, en 1.995 cerraron 6.000 restaurantes, de los cuales sólo 20 pertenecían a alguna cadena de franquicias. Por sus mejores sistemas, mercadotecnia, economía de escala, locaciones, las franquicias pueden sobrevivir a las crisis.

Gran parte de la economía al detal de España, Brasil, México y Venezuela, giran alrededor de franquicias. En los últimos años ha habido un crecimiento de las franquicias locales.

Hoy día, gran cantidad de empresas buscan contar con modelos de negocio que generen valor agregado, con el fin de potenciar empresarialmente sus negocios, y crear fuertes barreras de entrada a conceptos, que inician su expansión hacia nuestro país El análisis preliminar de la información recabada, permitió determinar la importancia del tema, y la factibilidad impulsar el formato. El sector representa una actividad socioeconómica importante en Venezuela, pero las estadísticas no son tan exactas. A Venezuela para 1.999 le correspondió el tercer lugar de América Latina, después de Brasil y México (Palacios et al, 2000).

El dinamismo actual, en el sector de la franquicia venezolanas, se refleja simplemente con la siguiente cifra: en 2.004 alcanzó un número aproximado a las 270 empresas franquiciadoras que mantienen abiertos hasta la fecha cerca de 1.500 puntos franquiciados en todo el territorio y para 2.005 existían 332 franquiciadoras, para 4.323 establecimientos abiertos. Esto convierte a Venezuela en uno de los mercados de mayor importancia en América Latina, junto a Brasil, México y Argentina, y por encima de países como Chile, Colombia, Perú y Ecuador.

La franquicia demostró, en la década de los noventas, que puede convertirse en la gran apuesta para lograr el afianzamiento del comercio minorista en Venezuela, y constituirse una de las mejores opciones de autoempleo y de inversión en el nuevo milenio; si el año 2.000 marcó la pauta del crecimiento de la franquicia en Venezuela, más aún lo fue el 2.001, según estudios hechos por la firma asesora Barbadillo Asociados, sobre la base de la información obtenida de las propias centrales de franquicias, existe para el año 2.002, 332 franquicias. (Guía Franquicias de Venezuela 2002).

Además de lo anteriormente expuesto, otra de las principales razones por la cual se debe tomar en cuenta a este sector empresarial, se debe a una lamentable realidad, como lo es, la escasa investigación científica realizada en las empresas de Venezuela, situación que implica un limitado conocimiento de la realidad empresarial y, constituye a nuestro juicio, una gran debilidad que amenaza la supervivencia y el desarrollo del tejido empresarial. En contraste, se tiene una brecha frente a la abundante literatura y estudios realizados en otros países, especialmente en Estados Unidos de América, España, Francia y otros países europeos, hecho que nos lleva a no pensar mucho en la modalidad.

Por otra parte, según la Revista Computación Global (1.999) en Venezuela hay más de 14 mil pequeñas y medianas empresas que tienen un papel preponderante en la economía nacional, de las cuales, según encuestas del Instituto de Investigaciones Sociales, Económicas y Tecnológicas de Venezuela, hacen una situación económica desfavorable 66,7 %; de regular hacia mala 35,6 % y mala 31,6 %, para el primer semestre del año 2.000.

Todo ello significa un decrecimiento de la economía, en términos de quiebras definitivas, deterioro de las carteras crediticias de los entes financistas, desindustrialización de la economía, concentración de capitales, estimulando el monopolio y el oligopolio, así como un crecimiento de la economía informal. Esto hace pensar que para un fortalecimiento de la economía y el crecimiento de una zona, aprovechando los recursos disponibles con que cuenta (desarrollo endógeno), es necesario plantear alternativas que contribuyan al fomento de las micros y pequeñas empresas y al trabajo por cuenta propia, debiendo los empresarios, sobre todo a nivel de micro y pequeña empresa, jugar un papel de gran importancia al generar empleos y producir bienes y servicios a precios accesibles.

Por otro lado, se constata la inexistencia de políticas públicas concertadas en el área del desarrollo económico, pues, los distintos organismos públicos actúan de una forma aislada, sin articular sus intervenciones con las demás instituciones, ni con los sectores productivos. Esto se hace más complejo, debido a que en esas instituciones, generalmente, se percibe la falta de experticia en la formulación de políticas públicas en el área del desarrollo económico local. Basta con examinar las políticas implementadas a nivel de los gobiernos locales en materia de desarrollo económico local.

Al mismo tiempo, se presenta una baja diversificación de las actividades productivas, tanto por la falta de inversión e insuficientes empresas manufactureras, así como por las limitaciones del mercado local; y por otro lado, se perciben deficiencias en la capacidad del recurso humano, empresarial y tecnológico, para elevar la competitividad de las empresas locales y se detecta la necesidad de una política de asistencia financiera para las mipymes, que propicie no sólo un mayor flujo de inversiones, sino que, además, promueva el desarrollo de empresas más rentables y competitivas; a pesar de que existen políticas del sector público a favor de esta materia, pero sin alcances significativos para el sector empresarial y a favor de las clases necesitadas.

De allí, la importancia de presentar estas reflexiones sobre el tema, que podrían ser de gran utilidad, para quienes en algún momento han pensado en implementar un programa de desarrollo local a través de estrategias para la creación de franquicia, y hacerle frente al enfoque tradicional, de hacer políticas públicas con una función, por parte del Estado, como medio de asistencialista. El medio ambiente actual exige un cambio de paradigma, en cuanto a la función real de los gobiernos locales (O.I.T. (2005), donde la planificación para el desarrollo económico local debe ser discutida y practicada no solamente en su dimensión de crecimiento, sino sobre todo, como una estrategia de generación de empleo y de trabajo.

Por lo tanto, se deben encaminar esfuerzos para analizar la MiPyME, concretar sus necesidades estructurales, a fin de presentar un modelo teórico de actuación en que la franquicia es un elemento dinamizador del desarrollo económico local.

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