DINERO entrega un informe sobre el entorno económico, político y social en 2017, un año marcado por una voraz inflación, recesión económica, un músculo industrial débil, una profunda crisis social y política, luego de que se congelara un crucial referéndum que inició la oposición para buscar la salida del presidente Nicolás Maduro.

Publicado: Diciembre 27, 2016

Para el presidente Nicolás Maduro, el 2017 será un “año especial de recuperación y victoria de la Revolución Bolivariana” y Venezuela, debido a que su fórmula socialista logrará “derrotar la guerra económica”, ese malévolo plan, que dice, es responsable de sumir al país en la recesión. Sin embargo, la realidad económica que avizoran organismos financieros internacionales y expertos económicos, políticos y analistas para 2017, muestra una nación inmersa en la inflación, decrecimiento, incertidumbre, drama social y crisis política por el reclamo de un referéndum revocatorio, pero que mantiene el optimismo y las propuestas, la Venezuela que viven y a la que apuestan los venezolanos. Aunque no serán fáciles los meses por venir.

Así, para el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Producto Interno Bruto de Venezuela (PIB) en 2017 mostrará una contracción de 4,5%, similar al -4% pronosticado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), y cercana al -3,7% proyectada por el Banco Mundial (BM).  En cuanto a inflación y desempleo, el FMI prevé un alarmante 1.660% y 20%, respectivamente. El Banco Central de Venezuela no ha anunciado datos de inflación en el 2016.

Son múltiples los factores que mantendrán a la economía nacional en la penumbra en relación al desempeño que mostrará el resto de las economías latinoamericanas. El economista  y director de Capital Market Finance, Jesús Casique, explica que en 2014 el PIB de Venezuela marcó -3,9%, en 2015 un -5,7%,  y al cierre de 2016 estará  entre -11,5% y -12,5%. En 2017 estima que el país estaría presentando una contracción económica de 5,8%, menor que en 2016, pero que mantendría a la nación en recesión.

Casique ve pocas probabilidades que Venezuela muestre una cifra positiva en PIB para el venidero período, porque pasar de una disminución de entre 11,5% a 12,5%  en 2016, a un crecimiento de 1,7% el 2017, “sería como salir del sótano número 10 a planta baja o piso uno”.

“Estancado” es el adjetivo con el que define el economista Víctor Álvarez el desempeño del PIB  de Venezuela en 2017. El Premio Nacional de Ciencias detalla que en el mejor de los casos el indicador registrará una leve recuperación que lo ubicaría entre 1% y 2%, debido, entre otros factores, a que “la combinación de bajos precios del petróleo y una menor producción de PDVSA prolongará la escasez de divisas (…), con menos divisas disponibles se limitan las importaciones de materias primas, bienes intermedios, repuestos y maquinarias que dificultan la producción”.

“En esas condiciones no hay viento a favor para la reactivación del PIB. Además, la actividad económica responde a incentivos, no al hostigamiento que sufre a través de controles, multas y amenazas de cárcel. Las empresas invierten si pueden vender a un precio que permita recuperar costos y obtener una ganancia razonable”, indica Álvarez.

Múltiples escenarios

El convulso ambiente político venezolano genera diferentes pronósticos para una atribulada Venezuela que, durante 18 años, solo ha visto una manera de manejar la política económica.

Por esta razón, el economista Ángel García Banch, directivo de Econométrica, expresa que la firma tiene tres escenarios para el venidero año: optimista, continuista, y pesimista. El primero llevaría al país a presentar un Producto Interno Bruto de 5%, acompañado de un índice de desempleo en torno a 10%, pero que estaría sujeto a un cambio en la presidencia. “En este escenario habría cambio de Gobierno, puede ser opositor o incluso dentro del chavismo, pero que convoque a civiles del otro lado del espectro político, capacitados para hacer una transformación del modelo económico. Habría legalización y unificación cambiaria,  y se acabarían prácticas de gente comiendo de la basura, como lo vemos hoy en día”.

Por su parte, el también economista y directivo de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, refiere que en su firma se han preparado con dos escenarios: el primero con permanencia del modelo económico actual; y el segundo, con cambios. “Nuestra proyección del PIB para 2017 en un escenario de cambio es de 3,5% y en un escenario de permanencia del modelo estimamos una contracción de 2,8%”.

Burbuja

En los meses correspondientes al nuevo año el “impuesto más perverso” que pagan los venezolanos parece que también presentará un panorama cambiante. Casique calcula un escenario con inflación de 682%, equivalente a aproximadamente 18,7% intermensual. “Esto debido a que en el último trimestre de 2016 el precio de los productos regulados, como alimentos, han crecido exponencialmente”.

Además, plantea un segundo escenario con una inflación de 1.532%, que equivale a 26,2% intermensual. “Un panorama que se va a presentar si el Banco Central de  Venezuela (BCV) sigue emitiendo dinero inorgánico y continúa financiando a PDVSA”.

Agrega que cifras del 28 de octubre de 2016 muestran que el financiamiento del BCV a PDVSA fue de “320 mil 946 millones de bolívares. Si el ente emisor continúa financiando a Petróleos de Venezuela la inflación se dispara. Si no lo hace y establece disciplina fiscal y monetaria, podríamos cerrar 2017 con una inflación similar a 2016, en torno a  682%”.

En el análisis que hace la firma Econométrica, dentro del escenario optimista, la inflación en 2017 estaría rondando 220%, lo que significaría una caída en la tasa, debido a que en el escenario continuista se ubicaría en 530%, similar a la pronosticada al cierre de 2016.

“La gente no tiene el escenario político claro”, apunta Ángel García Banch, al aseverar que en este momento están pasando cosas tras bastidores. “Si se aclara la escena política el escenario económico se torna optimista; si no, el pesimista”, el cual implica “aumento del hambre, desempleo y la depresión económica”, un tenebroso cuadro para los venezolanos, especialmente para las clases más vulnerables.

Ecoanalítica considera que si ocurre un cambio, será dentro del chavismo, asumiendo el mando la “ala más pragmática”, la cual aplicará algunas correcciones a distorsiones macroeconómicas observada en los últimos tiempos.

“Por tanto, nuestro estimado de Índice Nacional de Precios al Consumidor al primer semestre de 2017 será de 82,3%. De no haber una transición política, la inflación seguiría acelerando e incluso podría llegar a cerrar el año en 416,5%, y por ende, la posibilidad de que entremos en un proceso hiperinflacionario se encuentra a la vuelta de la esquina”, sentencia Oliveros.

Gobierno incapaz

Durante 2016 los venezolanos han visto cómo desde sus bolsillos el sueldo ha salido volando por una burbuja inflacionaria que no da tregua para cubrir necesidades básicas de alimentación, y menos para ahorrar.

Víctor Álvarez refiere que el Gobierno ha demostrado incapacidad de poner en marcha una estrategia antiinflacionaria con medidas correctas, aplicadas en el orden y a la velocidad adecuada. Dice que el Ejecutivo creyó que “bastaba con aplicar la Ley de Precios Justos (…) y en 2016 se espera una inflación en torno al 500%”.

“Mientras el Gobierno confunda especulación con inflación y la ataque como si se tratara de un delito, en vez de abordar las causas estructurales con políticas macroeconómicas y sectoriales que reactiven la producción, corrijan el déficit fiscal y erradiquen su financiamiento con emisiones de dinero sin respaldo”; mantenga sus rígidos controles, multas y penas de cárcel,  “la inflación seguirá galopando a razón de 20 % mensual en el primer trimestre de 2017”, apunta. 

Como recomendación para frenar la inflación, Álvarez aduce que la clave está en crear un ambiente propicio a la inversión productiva para que un número creciente de empresas compita en calidad y precios, beneficiando al consumidor. “Hay que sincerar el presupuesto público, erradicar el financiamiento monetario del déficit fiscal y adelantar una reforma fiscal que combata la evasión, elimine exoneraciones indebidas y aumente los ingresos fiscales”.  

Petrodólares y deuda

En relación a precios petroleros para 2017, continúan las proyecciones negativas debido “al exceso de producción”, así lo asegura el economista experto en materia petrolera, Rafael Quiroz, al indicar que la abundancia de crudo en el mercado sigue pesando fuertemente en la propensión a la baja del precio.

Para el profesor de la Universidad Central de Venezuela, “es necesario el recorte significativo de la producción por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), así como de los productores independientes, si se quiere recuperar su valor”.

Las cuentas y reservas monetarias de naciones petroleras han disminuidos sus ceros con la baja de precios, según se infiere de los datos aportados por el experto, porque desde agosto de 2014, los países OPEP han dejado de percibir más de 900 mil millones de dólares y Arabia Saudita más de 95 mil millones. Por ello, agrega que la proposición venezolana de sacar del mercado el excedente, es una buena propuesta.

Quiroz estima que un recorte de producción ubicaría el precio de la cesta venezolana en promedio de entre 27 y 35 dólares por barril en 2017.

Todo indica que los vaivenes en el valor de los barriles seguirán causando estragos en la economía nacional. “En 2017 el déficit fiscal será de entre 12 y 14% del PIB, y el petróleo conforme a lo que indica la Agencia Internacional de Energía y la OPEP, debe estar entre 50 y 55 dólares. Tendríamos un déficit externo de unos 10.500 millones de dólares”, calcula el director de Capital Market Finance, Jesús Casique.

Sin embargo, piensa que el Gobierno central seguirá sacrificando al sector productivo, negándole divisas, sin importarle más deterioro en el aparato industrial y comercial, y pagará compromisos concernientes a bonos de PDVSA y bonos soberanos, para evitar consecuencias mayores en mercados internacionales y embargo de activos.

Similar apreciación tiene Víctor Álvarez, quien  proyecta que “en el mejor de los casos, el petróleo venezolano en 2017 se podrá estabilizar entre 50 y 55 dólares por barril”. Pero manifiesta que “el Gobierno aún tiene margen de maniobra para pagar deudas si suspende los convenios de cooperación energética y ofrece rebajas para adelantar el cobro de facturas pendientes; reduce el gasto militar; recompra con descuento su deuda externa (…),  pero a medida que se estreche este margen y se mantengan cerrados los mercados financieros internacionales, no le quedará otra alternativa que sentarse con sus acreedores y plantear una reestructuración preventiva de la deuda externa”, concluye.

Otros males

En el campo industrial, los empresarios alertan que ante la crisis la industria trabaja a 35,2 por ciento de su capacidad instalada por falta de divisas e insumos, este contexto afecta la oferta nacional de bienes y servicios, la cual aseguran se ha reducido sensiblemente, situación que, impactará no solo a las empresas sino muy especialmente al consumidor que cada vez verá más difícil el acceso a los bienes y servicios que necesita para cubrir sus necesidades básicas.

Juan Pablo Olalquiaga, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), manifestó que luego del brutal deterioro del valor de cambio de la moneda nacional ocurrido a finales de 2016, las empresas quedaron en situación de fragilidad al no contar con suficientes recursos para reponer inventarios y mantener activas las líneas de producción, pero además para los empresarios no existe el mecanismo de convertibilidad cambiaria a tasas del dólar complementario (Dicom) o dólar protegido (Dipro).

Aseguró que bajo este escenario, es muy probable que 2017 arranque con niveles de actividad productiva muy inferiores a los obtenidos en años como 2015 y 2016.  Recordó que el año 2016, muchas de esas empresas cerraron y según sus datos recogidos por la organización, de 12.700 empresas industriales que existían en el año 1997,  pasaron a 4.000 al cierre del año 2016. En el caso del empleo, 54,7 por ciento de los entrevistados dijo que, se redujo.

En lo político, los escenarios que se vislumbran para el país, en 2017, apuntan hacia la posibilidad de que el Gobierno aumente su tendencia autoritarista y se profundicen los obstáculos a las salidas electorales a la crisis.

El analista político Luis Salamanca dijo que “si se descompone la base de apoyo del régimen, existe el temor de que se vaya a un autoritarismo pleno. Dentro de la dinámica de 2016 y de lo que viene está latente el riesgo de que se vaya a una dictadura propiamente dicha”. Dijo que es muy probable que continúe el choque del Gobierno con la oposición.

“Los enfrentamientos son lógicos por la obstrucción fuerte del régimen a las posibilidades del cambio democrático, y esto obedece al alto costo de la salida de funcionarios del Gobierno, mientras la sociedad democrática ve una sola manera de expresarse que son las elecciones. La pregunta es si va a haber elecciones en 2017, pese a que se han anunciado las de gobernadores y alcaldes. No hay olvidar la tesis gubernamental de que no se hacen elecciones en crisis porque la prioridad es resolver la situación económica y además no se hacen comicios para perder”, explicó.

Las dificultades que han vivido los venezolanos en el ámbito social continuarán y podrían profundizarse si no se da un viraje en las políticas públicas que mejoren la calidad de vida. En este punto coinciden expertos de diferentes áreas.

El sociólogo Roberto Briceño León señaló que en Venezuela “se ha producido un deslave social sostenido”. Indicó que para el año 2017, esta situación podría traducirse en aspectos concretos: un deterioro de las relaciones sociales, de la confianza entre las personas; de la percepción positiva acerca del futuro; pérdida de credibilidad en la capacidad de resolver los problemas personales y colectivos y un aumento de la conflictividad.

“En estas situaciones no hay confianza, disminuye la solidaridad y se impone la búsqueda de la supervivencia. La gente tiene que sobrevivir y lo busca, es un instinto muy natural y eso genera una conducta”, finalizó. Con colaboración de equipo de Redacción DINERO.

Por Javier Chourio

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