El punto de partida para la construcción de una estrategia es el pensamiento; cualquier estrategia siempre está primero en la mente de la persona. De allí que se hable de la mente del estratega; luego, pensar estratégicamente es el arte de superar un adversario a sabiendas de que éste está intentando hacer lo mismo con nosotros.

El pensamiento estratégico constituye una preparación crítica para aprovechar las oportunidades y conocer las amenazas, antes que se presenten hechos o eventos fuera de nuestro control. Permite captar y caracterizar un problema, evaluar con objetividad las fuerzas y las debilidades de una situación, cambiar con objetividad, cambiar de dirección con elasticidad, calcular el impacto de una acción, y tomar las decisiones correctas a tiempo.

El pensamiento estratégico está constituido por tres componentes básicos: el pensamiento lógico, el crítico, y el creativo. El primero, consiste en la comprensión, formulación, análisis, y evaluación de argumentos; el segundo, implica identificar y resolver bien los verdaderos problemas, en lugar de resolver con precisión los falsos problemas; y el tercero, se opone al pensamiento reproductivo; el cual promueve la rigidez, conduce a ideas habituales y no a ideas originales.

Las preguntas básicas a las que debe responder el pensamiento estratégico son: ¿A dónde se quiere llegar?, ¿Dónde se está situado ahora?, ¿Qué se tiene que hacer para llegar a la meta?, y como se está avanzando hacia ese objetivo?

Para responder a estas preguntas el pensamiento estratégico aporta algunos elementos:

¿En qué punto de su entorno se encuentra la organización, y que la ha llevado hasta allí?, ¿Que tendencias o acontecimientos podrían afectar esos resultados?, ¿Cuáles serían los efectos de distintas estrategias?, ¿Qué aspectos deberán ser supervisados para conocer lo siguiente: cambios en las tendencias, efectos de la estrategia aplicada, y reacciones de los usuarios y de la competencia?

Para finalizar se puntualizan algunas características del pensamiento estratégico;

. Tiene un propósito, el cual permite explorar desafíos futuros, tanto previsibles como imprevisibles.

. Tiene una esencia, la cual radica en el desarrollo de visiones y capacidades para poder realizar lo planeado; más que centrarse en la elaboración de planes.

. Un proceso exitoso de pensamiento estratégico requiere funcionar mentalmente de una manera creativa, entender y descubrir el proceso en juego, conocer la estructura de los múltiples elementos del problema, y utilizar confrontaciones con la realidad.

. El resultado permite generar una síntesis de conocimiento, producir ideas efectivas, que se traduzcan en productos y herramientas conceptuales.

. El valor del pensamiento estratégico, no radica tanto en el momento en el cual se escoge una estrategia, como en el proceso de construcción y revisión permanente.

El entrenamiento en pensamiento estratégico forma a las personas para que aprendan a trabajar,  explorar,  trabajar y experimentar en equipo; además estimula la capacidad para el dialogo, la reflexión, y el pensamiento sistémico, así como la percepción de lo que ocurre en el entorno.

Dr. Douglas Romero

Referencias

Cardozo, Neyda (2013) Aprender a pensar estratégicamente. Fondo Editorial    UNET. San Cristóbal, Venezuela

Garrido, Francisco. (2007). Pensamiento Estratégico: DEUSTO.  Mintzberg Quinn & Ghoshal. (1999) El Proceso Estratégico. Edición Europea Revisada. Pearson Education. Prentice Hall.

Morrissey George. (1997). Pensamiento Estratégico. Mc Graw Hill.

Ohmae Kenichi. (2008).La Mente del Estratega. Mc Graw Hill