La inseguridad y la atención al público

Juan Carlos Delgado Borges (*)-Tal realidad, triste y preocupante, ha llevado a los negocios -de todo tipo y tamaño- a adoptar medidas de protección ante posibles hurtos y estafas. Por tal motivo, es común que el visitante de una tienda tenga que permitir le sea revisada su cartera o bolsa, o que simplemente no le sea permitido entrar con carteras, bolsos o maletines y deba portar chequeras y tarjetas en la mano o bolsillos. En muchos lugares es común ver condicionado el pago a “sólo efectivo”, limitando así al cliente o diciéndole indirectamente que asuma el riesgo de portar dinero en efectivo. Últimamente, hemos visto -con asombro e indignación- como grandes cadenas de supermercados y tiendas exigen que aquellos clientes que paguen con cheques “conformables”, esperen de tres a cinco días para que se le entregue su mercancía, una vez ya haya sido cobrado el cheque.

Con resignación, el consumidor decente y honesto ve como su dignidad es pisoteada por quienes desconocen de seguridad, pero implementan medidas erradas de protección. En Venezuela existen profesionales de la seguridad brillantes y empresas prestigiosas que se dedican a la asesoría en la materia y que -de seguro- ofrecen al mercado la posibilidad de disminuir y controlar las perdidas sin aporrear a la persona más importante de cualquier organización comercial: “el cliente”. El éxito de una organización de este tipo radica, en que la alta gerencia crea y se comprometa con la seguridad, buscando lograr que los empleados en general crean y se comprometan con la seguridad y que el visitante sienta la seguridad; el visitante que trae malas intenciones debe “sentir” que la seguridad es mucha y es mejor ir a otra parte; pero el visitante, que viene a disfrutar los servicios o a consumir los productos que se ofrecen, debe sentirse cómodo y seguro dentro de ese negocio; la seguridad debe ser un valor agregado y no una excusa para maltratar a quien es la razón de ser de cualquier empresa, (emprendimiento), repetimos: “EL CLIENTE, (persona que está al cuidado de otra)”.

El mercado ofrece diferentes medios de protección: electrónicos, administrativos, físicos, etc. Pero, antes de adoptar la decisión de cómo prevenir daños a su patrimonio, asesórese con profesionales serios y capaces, ubique empresas cuya trayectoria sea conocida y le certifique su satisfacción, haga una inversión que le garantice tranquilidad a la vez que no pierda clientes por causarles incomodidad o hasta ofenderle, haga que la seguridad sea un motivo más para visitar su establecimiento y utilizar sus servicios o consumir sus productos. Recuerde que la seguridad es sinónimo de paz y tranquilidad, no de incomodidad; tenga, pues, un negocio seguro y no incómodo.

(*) Director Ejecutivo de HSS de Venezuela C.A.

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