La periodicidad y el monto de las remesas de capa caída.

Según reciente información divulgada por el Banco Mundial, se prevé un desplome, en el 2020, de las remesas en cifras cercanas al 20% en todo el mundo, como consecuencia de los efectos económicos del covid-19 y el confinamiento decretado por los diferentes países.

La caída mencionada, que vendría a ser la más abrupta y perniciosa de la historia moderna, es a su vez consecuencia de la disminución en los salarios y el empleo de los trabajadores migrantes, que suelen ser más propensos a la perdida de puestos de trabajo y de salarios durante las crisis económicas de los países que los albergan. Según las previsiones de los especialistas en migraciones del BM, las remesas que se envían a los países de ingreso bajo y mediano caerán aproximadamente en 20% hasta ubicarse en USD 445.000 millones, lo que implica la perdida de un flujo de financiamiento vital para muchos hogares en situación de vulnerabilidad

Diversos estudios muestran que las remesas alivian la pobreza en los países que las reciben, mejoran los resultados nutricionales, se asocian con un gasto más elevado en educación y reducen el trabajo infantil en los hogares desfavorecidos. Por tanto, una caída en las remesas afecta la capacidad de las familias de gastar en esas áreas, debido a que deben destinar una proporción mayor de sus fondos a resolver la escasez de alimentos y las necesidades de subsistencia inmediatas.

Según David Malpass, presidente del Grupo Banco mundial. “Las remesas son una fuente de ingresos vital para los países en desarrollo. La recesión económica actual provocada por la COVID-19 está afectando gravemente la capacidad de enviar dinero a los hogares de origen y por eso es aún más urgente que acortemos el tiempo que llevará la recuperación para las economías avanzadas”. ” Las remesas ayudan a las familias a costear alimentos, atención de la salud y otras necesidades básicas. En un momento en que el Grupo Banco Mundial está implementando con rapidez amplias medidas para brindar apoyo a los países, trabajamos también para mantener abiertos los canales de las remesas y resguardar el acceso de las comunidades más pobres a los medios que les permitan satisfacer esas necesidades más básicas”.

El impacto del coronavirus en las economías de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos pone en riesgo la periodicidad y el monto a recibir este año. Aún cuando, el Banco Mundial no produce información de Venezuela por la opacidad del gobierno ante el suministro de datos a los organismos internacionales, es de esperar una rebaja sustancial de los envíos por remesa como consecuencia de los efectos del virus en las economías que han acogido a los migrantes venezolanos.

A pesar de la opacidad comentada, para el cierre del 2019, empresas consultoras venezolanas estimaban que las remesas deberían estar en el orden del (3,5 – 4) % del PIB, proyectándose para el 2020, una tasa de hasta un 6% del PIB, por lo que se estimaba unos valores comprendidos entre 4,5 y 6 mil millones de dólares a razón de que 26% de los venezolanos recibirían un promedio de 100 y 150 dólares.

El movimiento de regreso de algunos de los migrantes refleja que estos han visualizado la reducción de oportunidades en los lugares donde habían sido acogidos y han decidido retornar por considerar que las oportunidades – debido a los efectos económicos de la coronavirus- se les estarían achicando. De manera que, es de esperar que los montos de las remesas disminuirán sustancialmente y le agrandarán los inconvenientes a las familias que se ayudaban con esta alternativa.

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