La preocupación de la Reserva Federal norteamericana

Alain Galibert, Bolságora – Para la Reserva Federal, la política monetaria consiste en decidir cuál es el mal menor: una economía decididamente moribunda o la creciente amenaza que la inflación supone para los maltratados consumidores.

Varios indicadores recientes señalan que la inflación supone una amenaza igual de importante que la falta de crecimiento, una amenaza que una mayor relajación de la FED sólo serviría para agravar. Esta presión ha venido por indicadores que el presidente de la FED, Ben Bernanke, suele llamar «transitorios»: la subida de los precios de los alimentos y la energía, que no cuentan para la inflación subyacente pero tienen un impacto en los consumidores mayor que ésta.

Los economistas se muestran pre-ocupados por la diferencia entre una inflación subyacente que se mantienen alrededor del 2%, un nivel que satisface a la FED, y la inflación total, que incluye las verduras y la gasolina, que se ha disparado hasta el 3,9%. Una cifra que golpea directamente a los consumidores, en especial los 14 millones de parados que hay en EEUU.

No será temporal

«En contra de las protestas de algunos responsables de la política monetaria, creemos que es muy improbable que la subida de los costes de los alimentos y la energía sea temporal, pero sí creemos que el debilitamiento del crecimiento global va a reducir la tasa de beneficios futuros», según Joseph A. LaVorgna, economista jefe para EEUU de Deutsche Bank.

Por el contrario, muchos economistas piensan que la inflación está a punto de vivir una relajación temporal en los próximos meses. El índice de precios del ISM publicado ayer mostró una fuerte caída. Al mismo tiempo, el fuerte crecimiento de las economías emergentes ayudará a poner un suelo a cualquier caída de los precios de la comida y la energía.

Además, las expectativas de una caída de estos precios no se corresponden con la historia reciente, que nos dice que, en los últimos 24 años, nunca ha habido un período de cinco años en que ambas categorías registrasen un descenso, según LaVorgna.

Es más, hasta la inflación subyacente sufre presiones de la subida de los alquileres, que habían mantenido bajo el IPC por la crisis del sector para EEUU de Deutsche Bank.

Por el contrario, muchos economistas piensan que la inflación está a punto de vivir una relajación temporal en los próximos meses. El índice de precios del ISM publicado ayer mostró una fuerte caída. Al mismo tiempo, el fuerte crecimiento de las economías emergentes ayudará a poner un suelo a cualquier caída de los precios de la comida y la energía.

Además, las expectativas de una caída de estos precios no se corresponden con la historia reciente, que nos dice que, en los últimos 24 años, nunca ha habido un período de cinco años en que ambas categorías registrasen un descenso, según LaVorgna.

Es más, hasta la inflación subyacente sufre presiones de la subida de los alquileres, que habían mantenido bajo el IPC por la crisis del sector inmobiliario. Esta estabilidad se ha roto recientemente, con una subida de los alquileres del 3,5% anualizado en septiembre, mientras que la renta equivalente de los propietarios -una medida de cuánto podrían cobrar los propietarios por alquilar su vivienda- ha avanzado el 2,4%.

La ayuda de la FED

En el conjunto de 2011, el IPC subyacente se encuentra en el 2,4%. Los críticos inciden en que las sucesivas medidas que ha tomado la FED para comprar deuda pública con el fin de estimular la economía han plantado las semillas de la inflación al incrementar la oferta monetaria y al hacer caer el valor del dólar, que a su vez abarata las materias primas en divisas extranjeras y sube más los precios en dólares.

El economista de Goldman Sachs, Jan Hatzius, atribuye el crecimiento de la masa monetaria a las medidas de quantitative easing y a la incertidumbre sobre los mercados financieros, que ha hecho que los individuos metan su dinero en activos que incrementan la oferta monetaria. «El aumento de la masa monetaria se ha considerado tradicionalmente un indicador adelantado de recuperación. No obstante, los factores más probables tras la reciente subida no parecen coherentes con una aceleración repentina del crecimiento».

Fuente: Economía en Cifras_vol12.pdf

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