La productividad y la conducta de la gente en las organizaciones

En términos semánticos, una empresa, no es otra cosa que una organización de factores productivos, capital y trabajo que realiza una actividad para obtener un beneficio. En ese combinar de factores para la búsqueda de la ganancia, las personas de las organizaciones desempeñan un valioso papel que vale la pena considerarlo en un articulo como este.

Para que el aporte de la persona, tenga valor para la organización o empresa, esta debe mostrar productividad personal, debe desplegar un hacer, directa o indirectamente, productivo; es decir, que participa en el proceso de producir un bien o participa en el proceso de producir un servicio. El ser productivo es un marcador extraordinario no sólo de crecimiento personal, sino de crecimiento para la misma empresa. Mejorar la productividad de la empresa (Elorday, 1989), constituye uno de los objetivos fundamentales que en forma permanente se plantean los directivos.

La productividad y los métodos técnicos que implican su mejoramiento son y seguirán siendo uno de los elementos clave para que la empresa logre con éxito su misión y visión en un conTEXTo de cambios científicos y tecnológicos permanentes.

A esto se suma otro elemento importante como es la conducta del individuo. El estudio de la conducta y de la motivación conductual investiga los orígenes y las explicaciones del modo de actuar del ser humano; al considerar algunas acciones y el por qué de las mismas, cualquier respuesta obliga a un estudio profundo que investigue los lineamientos de la conducta con el grado de motivación que lo promueve. Algunos investigadores han podido determinar varios factores que sirven para medir la relación que muestra la conducta de una persona con su capacidad productiva; entre ellos: El comportamiento del jefe con sus empleados, el comportamiento de los empleados con los jefes y con sus compañeros, la tendencia a ser alegre, jovial, enérgico, tenaz, sociable, comunicativo, respetuoso y con gran capacidad para enfrentar los conflictos y tomar decisiones acertadas. Una persona que muestre agresividad con sus compañeros, que se irrite fácilmente, también lo hará con respecto a otras personas; lo manifiesta a través de gritos, ofensas y amenazas, defiende sólo sus derechos violando el derecho que tienen los demás. Este mal carácter significa, sin duda, baja productividad para la empresa.

Lo contrario a la agresividad es la asertividad. Una persona asertiva defiende sus derechos sin violar los otros, se comunica fácilmente con otros y de manera apropiada sus ideas, deseos o sentimientos, está dispuesta a corregir su conducta cuando comete un error, reconoce sus éxitos, es capaz de iniciar cualquier actividad y se fija metas alcanzables, no le preocupa el rechazo, no se angustia ante la crítica, es independiente permitiendo que los otros también lo sean, vive el aquí y el ahora, toma el pasado como una experiencia y, lo más importante, tiene buen humor, es humana, no se deja comprar, reconoce cuando actúa mal y asume la responsabilidad de sus actos, es honesta consigo misma y con los demás.

En definitiva, una persona de buen carácter puede ser un buen negocio para cualquier empresa u organización; las características del comportamiento humano pueden ayudar a predecir qué personas serán más productivas para su selección o contratación, pero también es importante la evaluación de su desempeño a través de instrumentos válidos y, por supuesto, de un adiestramiento especializado y continuo para cumplir con éxito las funciones asignadas.

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