La Prueba Ácida

“Una gran democracia debe
progresar o pronto dejará de ser o
grande o democracia”.

T. Roosevelt

Cuando en una empresa u organización se está produciendo una situación de déficit financiero, existe una evaluación, una especie de “test” que puede aplicarse como indicador de la salud de ese negocio en términos de liquidez.

Ese test se denomina “prueba ácida” y mide la capacidad de cubrir pasivos a corto plazo, ello basado en que es importante que la empresa posea los recursos mínimos monetarios para poder cancelar a los acreedores, en caso de que estos exijan la cancelación de la deuda que poseen con dicha empresa.

El domingo 13 de marzo, en “El Correo del Caroní”, el Profesor Diego Márquez Castro, publicó un brillante escrito denominado “La Democracia no es una concesión “, basado a su vez en un ensayo Michael Mandelbaum. El artículo de Márquez Castro hizo que reflexionara sobre el tema. De esa reflexión surgió la posibilidad de elaborar una prueba ácida e institucional para cualquier gobierno, con interrogantes mínimas que, nos expongan claramente su condición y naturaleza democrática. Naturalmente en la prueba los acreedores vendríamos a ser nosotros, los ciudadanos, y momentáneamente, los realizadores de la prueba.

La prueba como tal tendría una serie de preguntas, las mismas resumen a grandes rasgos las características primordiales a precisar en ese Estado:

1. ¿El Gobierno respeta los derechos individuales de los ciudadanos?
2. ¿Sienten los conciudadanos que el Gobierno respeta los límites de su libertad individual?
3. ¿Posee el Estado instituciones independientes representadas por Funcionarios capaces y con probada experiencia?
4. ¿Las instituciones del Estado demuestran en la práctica estar ceñidas a los principios de respeto al estado de derecho?
5. ¿Sienten las minorías presentes en el Estado respeto por parte de las mayorías? ¿No se sienten acosadas o perseguidas?
6. ¿Se resuelven los conflictos que se presenten mediante soluciones conciliatorias, ajenas a la violencia, autoritarismo, etc.?
7. ¿Garantiza ese Estado las cuatro libertades (libertad de palabra, libertad de adorar a Dios a su modo y manera, libertad de una vida saludable, libre de penurias y la libertad de no sentir miedo, es decir, el disfrute absoluto de los derechos humanos)?

Sí Ud. aplica esta prueba de un mínimo de siete preguntas a un Estado, y recibe de vuelta más de un NO, la institucionalidad en ese Estado está lanzando serias señales de alarma. Como habitantes de un país esto es lo mínimo exigible. Nuestra responsabilidad ciudadana es conseguir y mantener este estándar, de allí emerge la paz, la justicia, el progreso colectivo logrado con reglas claras y un Estado de Derecho, con una visión armoniosa del destino común.

Haga su prueba, analice los aspectos de ella. Familiaricémonos todos con la esencia de la Democracia y hagámosla cotidiana presencia en nuestra forma de vida. Nuestra obligación es con las nuevas generaciones, con nuestros descendientes y con el país que heredarán
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