La prueba PCR para la Covid-19, ¿es «categóricamente concluyente»?


“Información fiable en la que pueda basarse el proceso decisorio es un factor de valor indiscutible para toda gestión exitosa”. Ch. Páez

Este texto es un granito de arena colaborador que busca ayudar a salir del vericueto pandémico, tal como el ovillo de hilo de oro que dio la hija del Rey Minos a Teseo, que éste usó para lograr su salida del laberinto de Creta y escapar del minotauro fatal de la mitología griega.

El acopio, análisis e interpretación de la información suministrada en este espacio, se debe a la colaboración de los siguientes profesionales en cada una de sus áreas de su conocimiento actualizado: Aguilar, Cruz; Médico Tropicalista; Arenas, Édgar; Médico y MSc en gerencia y tecnologías de la información; Borges, Antonio; Licenciado en Bioanálisis: Martin de A, Gladys; Licenciada en Administración y MSc en gerencia y tecnologías de la información y Montagne, Morelba; Médico Inmunólogo Clínico

Lo que pasa con la pandemia en Venezuela es un ejemplo excelente y esclarecedor de la valía de ello y la ineludible necesidad de conocer los intríngulis de la información, puesto que ignorarlos puede afectar el logro planificado ya que desconocer los detalles puede inducir a equivocaciones.

Una de las maneras de enfrentar la Covid-19 -dentro de la ecuación multifactorial destinada a ello- es hacer la mayor cantidad posible de pruebas (de modo «masivo») para detectarla y atender apropiadamente a los portadores (sintomáticos y asintomáticos) y a sus contactos, pues éstos pueden actuar como diseminadores del SARS-CoV-2: el coronavirus causante de la enfermedad (Covid-19).

Hay varias pruebas laboratoriales específicas para detectar si alguien tiene o ha tenido al virus; vr.grt: la «rápida», la «PCR» (o «molecular»), la de anticuerpos totales y la de antígenos del virus (no recomendada por la Organización Mundial de la Salud).
Nos centraremos en la prueba de reacción en cadena de polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), pues se ve que hay quienes le atribuyen la significancia de ser «categóricamente concluyente», a pesar de no serlo.


Es una prueba que sólo puede detectar la presencia del material molecular genético viral (ácido ribonucleico: ARN)  en la nariz, o en la boca o en la garganta. Nada más. Su resultado negativo no significa que no se porta el virus ni si una persona ha estado infectada y posteriormente se recuperó. A pesar de esto, hay quienes la etiquetan como «prueba confirmatoria», dando cabida a preguntar ¿qué confirma? La respuesta: sólo puede confirmar la presencia del material genético viral -en cantidad detectable- en nariz, boca y/o garganta.

Su ventaja radica en que: 1- el material genético viral  presente en los sitios de recolección de la muestra se puede obtener mediante frotación sutil de un hisopo por la mucosa nasal, bucal y/o faríngea; 2- se puede detectar al virus muy tempranamente -desde antes del inicio de los síntomas- y el resultado positivo indica que el paciente está infectado en ese mismo momento y que el virus está en esas zonas; y 3- tal ARN está ahí antes de que el sistema de defensa corporal libere los anticuerpos (Ig-M e Ig-G) que detecta la «prueba rápida» luego del séptimo día de la infección y que -según científicos de Wanzhou (China)- sólo están presentes durante los 2 ó 3 primeros meses desde que se supera la infección.

Según Zhao J. y colaboradores, la sensibilidad de la PCR se reduce con el paso de los días (Antibody responses to SARS-CoV-2 in patients in novel coronavirus disease 2019. Clin Infect Dis, 2020 mar 28.) debido a que el virus abandona la nariz, boca y garganta a partir del séptimo día del contagio y migra hacia órganos profundos (pulmones, etc), no siendo detectable con este test, lo cual debe ser tomado en consideración para diagnosticar y actuar correctamente.


Es positiva en un 67% (casi 7 de cada 10 pruebas) en los primeros 7 días desde el inicio de los síntomas; es decir: 33% de casos «positivos» pueden pasar como «negativos» (¡FALSOS negativos!) y ser enviados a su hogar y deambular por la comunidad, entrañando el riesgo de diseminar el virus por doquier. La positividad BAJA a 54 y 45% entre los días 8 a 24 y 15 a 39, respectivamente. Entonces, con el paso de los días podrá haber más «falsos negativos». 

Si esos casos son liberados, crecerá el riesgo de contaminar a [email protected], puesto que el virus -pese a estar en alguien- no se impregna en la muestra, ya que puede no estar -en cantidad detectable- en las zonas de recolección, fenómeno que explica el descenso de su positividad. Esto destroza la etiqueta de «concluyente» que se le ha atribuido a la PCR, un detalle que puede representar la diferencia entre la vida y la muerte. Una gran desventaja, si se ignoran estos detalles.

Además, ésta tiene otras desventajas más: 1- el tiempo que se tarda entre la toma de la muestra, su envío al Instituto Nacional de Higiene (Caracas), su procesamiento (unas 3 horas para  cada muestra) en estricto orden de llegada (otra de las filas o colas entre las muchas que hay que hacer acá), la emisión del resultado, y su llegada al ente remisor inicial en donde se decidirá qué hacer; y 2- todas las consecuencias en salud individual y ambiental que derivan de lo anterior: ¿liberar hacia la comunidad, aislar y medicar, hacer lo debido con sus contactos, etc?, ya que tal tiempo puede significar también la diferencia entre la vida y la muerte no sólo del caso estudiado, sino del conglomerado en su entorno.

Por todo lo anterior, ¿qué significa un caso con prueba «rápida» positiva y PCR negativa, qué hacer: aislarle, medicarle e investigar sus contactos, o liberarle a la comunidad?

Piénselo, respóndase…

Respuesta: ese «caso ejemplo» está infectado (así lo demuestra la positividad de la prueba «rápida»: hay anticuerpos en el suero sanguíneo), pero el virus no está en las zonas de muestreo, está en las vías respiratorias bajas y/o en pulmones; al toser puede diseminarlo; entonces, debe: 1- aislársele, medicarle y monitorear su evolución; 2- investigar los contactos para actuar correctamente; y 3- ¡no incurrir en el disparate de liberarle ni decir «está sano»!

Los miembros del sector de salud y demás integrantes de la comisión encargada de la gestión de la pandemia deben tener conocimiento de estos detalles que conforman el laberinto de jeroglíficos que ha de ser interpretado perfectamente para poder descifrar lo detectado y poder actuar sabia y correspondientemente en el proceso decisorio en salud pública, pues de lo contrario seguirá ocurriendo el aumento exponencial de los casos, ya que eso no sólo se debe a esquivar el cerco epidemiológico y las cuarentenas obligatorias que, en el caso de la Covid-19, sólo podrán suspenderse luego de pasar 14 días consecutivos sin que se detecte un caso positivo (Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos de Norteamérica).

Queda clara la necesidad de conocer la confiabilidad y los detalles íntimos de la información que se necesita para lograr toda gestión exitosa (que -además- pide tener conocimiento holístico, raciocinio lógico, celo y pulcritud sin mentiras ni indiferencia ni ocultamientos).

Nada peor que cuando la política aplasta a la Ciencia. Esto ha sido escrito porque la vida de alguien vale… ¡mucho: todo! y… ya han muerto demasiados… Así son las luchas ante una «causa mayor», cuando son por dejar un legado al mundo, basadas en principios y valores máximos

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Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

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