La única manera de generar estabilidad política es sostenerla con estabilidad económica

Milton Friedman fue profesor de la Universidad de Chicago desde 1946 a 1976, donde enseñó teoría económica y se convirtió en leyenda y recibió el Premio Nobel de Economía en 1976. Friedman planteaba que la única manera de ¨generar una estabilidad política, era sostenerla con la estabilidad económica¨.

Fue un defensor del libre mercado y el más conocido líder de la Escuela de Chicago, debido en parte, a la difusión de sus ideas a través de los distintos medios, incluida la prensa escrita, el ensayo y la televisión (en esta última con su serie "Free To Choose" – "Libre para Elegir'' – de 1980). Además impartió clases en las universidades de Princeton, Columbia y Stanford, entre otras.

Monetarista "de toda la vida", se opuso al keynesianismo -que promulgaba la intervención fiscal como motor de crecimiento- en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta. Abogaba por un crecimiento moderado y constante de la masa monetaria, como medio para solucionar en gran parte los problemas de la economía y, a la vez, permitir un crecimiento económico sin inflación.

Por considerar importante para el momento de indecisión que se percibe de las autoridades gubernamentales, en cuanto a los aspectos económicos que atosigan a la población venezolana, me permito retrotraer algunas consideraciones efectuadas en el pasado por Milton Friedman, en su famoso libro ¨Libertad de elegir¨.

Pudiéramos no estar completamente de acuerdo con Friedman, pero somos de la creencia que en Venezuela, nuestros gobernantes debieran reflexionar acerca de sus líneas de pensamiento. En su obra, trata el poder del mercado, comparando la situación de una economía centralizada y una economía de mercado.

Señala que la característica esencial de una economía de libre mercado, es que todo intercambio que se produzca, es llevado a cabo por las dos partes de forma libre, conscientes  de que ambas obtendrán beneficios de tal negociación. Como ejemplo, para defender las ventajas de la economía de mercado con respecto a la economía centralizada, señala que los movimientos de los integrantes de una familia, serán imposibles de controlar por el padre de ésta en su totalidad. Y destaca que, al igual que sucedió en la economía soviética, en la que el 1% de la tierra cultivada que se permitía en libertad de mercado, llegó a representar hasta el 30% del total de la producción obtenida por la economía soviética, porque en muchos casos, parte de la producción centralizada se ponía en el mercado sin cumplir la legalidad establecida por la clase gobernante.

En este sentido, la libertad de dejar interactuar al mercado sin la intervención de nadie, es un claro ejemplo de cooperación, sin tener en cuenta ningún otro aspecto que los beneficios que se obtienen del mercado. Cuando se está en una economía en que hay libertad de precios, no importa la nacionalidad del país en el que ha sido producido el bien, ni si entre los productores se la llevan bien o mal; nos interesa, única y exclusivamente, el menor precio posible para poder obtener el bien de la forma más asequible y con el objetivo de poder venderlo; por su parte, el productor llevará a cabo su producción, intentando utilizar los mínimos recursos posibles. El ahorro, el obtener un mejor salario, el conseguir determinados aspectos materiales, son consecuencia de la libertad del mercado. En sistemas como el soviético, en el que no había incentivos, el estado de los edificios y máquinas era mucho peor que los correspondientes de los países capitalistas.

Para comparar  la intervención con respecto a la libertad de elegir (libertad de precios, de productos u otros), compara la Alemania del Este (RFA) con la Alemania del Oeste (RDA). Señala que cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, las dos tenían el mismo nivel de desarrollo, pero el tiempo demostró el porqué del levantamiento del muro por parte de la Alemania del Este. Así pues, viajando una tarde por las tiendas del Berlín Oeste, observamos cómo están iluminadas, cómo la gente camina por ellas alegre y bulliciosa, cómo se ven en las cafeterías a las personas entablando conversación con absoluta normalidad, con alemanes y extranjeros. Mientras que, con una hora y media de papeleo y trámites, uno no puede pasar a la Alemania del Este; allí todo es distinto, las tiendas sin luz, los edificios sucios y sin restaurar, al igual que los edificios públicos dañados por la II Guerra Mundial y la falta de alegría de la gente, con la tristeza reflejada en sus rostros. Todo eso demuestra, según manifiesta Friedman en su libro, las diferencias reales entre intervencionismo, prohibición y libre mercado.

La inflación es otro de los aspectos analizados en su libro, y la califica de una enfermedad para una economía. Si no se remedia a tiempo, puede provocar graves problemas como sucedió en la Alemania de entre guerras con la República de Weimar, en la que se alcanzaron hiperinflaciones que hicieron crecer el nivel de precios a un 300% mensual durante más de un año. Asimismo, recuerda que la inflación no es un fenómeno exclusivo de los países capitalistas, y señala el caso de Suiza, que siempre se ha mantenido situado en niveles muy bajos, mientras que Yugoslavia tuvo enormes problemas de inflación.

Señala también, que la inflación es un fenómeno fundamentalmente monetario y, por tanto, creado por los estados. La inflación se produce, cuando la cantidad de dinero circulante está por encima del crecimiento de la producción de bienes y servicios. Las causas que la provocan son las decisiones del Estado, relativas a cómo financiarse. Si éstos deciden financiar, un aumento del gasto público con más impuestos, no aumentará la inflación; pero si éstos se llevan a cabo con un aumento de la cantidad de dinero en la economía, sí se producirá inflación. Al igual que si se decide pagar el endeudamiento con un aumento de la cantidad de dinero. Y otra obsesión que lleva a aumentos en la inflación, es el control de los tipos de intereses.

Friedman recuerda, que el dinero en exceso es un impuesto que va sobre todo el dinero líquido, siendo los ahorradores los principales perjudicados, ya que su dinero vale menos.

Para explicar los remedios a la inflación, compara la decisión de las autoridades monetarias de incrementar la base monetaria, con un hombre alcohólico: este es cada vez más dependiente de dicha sustancia y lo primero que debe hacer, es reconocer que es negativo para su salud y saber que aunque, al principio la pasara mal al reducir el consumo, con el tiempo será muy ventajoso.

Al principio, cuando se disminuye la cantidad de dinero o se suben los tipos de interés, se produce una desaceleración del crecimiento y del empleo, pero a los dos años, los precios tienen un crecimiento moderado y la economía se encuentra en una situación mucho más saludable.

La clave es decidir entre las dos opciones: una es buscar mantener la situación económica sin poner fin a las tensiones inflacionarias, o bien, apostar por acabar con las inflaciones, aunque ello signifique una contracción de la economía y de esa forma, aspirar para el futuro, una economía con muchas más posibilidades.

¿Usted, qué prefiere?

Dirección-E: anavarro@deproimca.com

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