Si hay colas en todos los supermercados del país y si el gobierno se ha visto en la obligación de repartir comida en bolsas para asegurar un mínimo de sobrevivencia a ciertos sectores de la población, eso se debe fundamentalmente a que hay menos alimentos en el territorio nacional en condiciones de ser distribuidos y consumidos por parte de los 30 millones de venezolanos.

La existencia de alimentos depende de dos factores fundamentales: de la producción interna y de las importaciones. En buena teoría económica habría de restar de la suma de las dos cifras anteriores el monto las exportaciones, pero en el caso venezolano las exportaciones agropecuarias son suficientemente modestas como para que no las consideremos en el presente análisis.

Desgraciadamente, el gobierno no publica las estadísticas que no le son simpáticas, razón por la cual no se cuenta con cifras oficiales sobre la caída de la producción agropecuaria, ni con cifras actualizadas respecto a las operaciones de comercio exterior. Pero no hay nadie medianamente entendido en los avatares de la agricultura venezolana que postule con seriedad que la producción agrícola haya aumentado. Todo indica que la producción ha disminuido en todos los rubros que son relevantes en el agro nacional. Eso se debe a la política de expropiaciones, que ha conducido a la existencia de grandes extensiones de tierras incultas, a la carencia de seguridad jurídica en relación a la propiedad agraria y en relación a la vida misma de las personas que allí trabajan, a la carencia de insumos, a los precios regulados, a las guías de transporte necesarias para movilizar un guacal de tomates desde la finca al mercado más cercano, y a muchas otras linduras por el estilo.

Respecto a las cifras de comercio exterior, afortunadamente existen organismos internacionales que registran y publican los datos sobre exportaciones e importaciones de todos los países del mundo, inclusive de aquellos que tratan infructuosamente de ocultar esos antecedentes. Los datos que no los publica el país de destino, los publica el país de origen de las mercancías, o vise versa, con lo cual la información se hace transparente para todos. En el presente artículo, recogemos las cifras sobre importaciones de Venezuela que hace públicas el International Trade Center, ITC, organismo conjunto creado por la Organización Mundial de Comercio y las Naciones Unidas.

La menor producción interna podría suplirse con mayores importaciones, como de hecho hacen todos los países cuando la producción interna de un rubro esencial no alcanza los niveles deseados. Podría la disponibilidad total de alimentos incluso aumentar de un año a otro, por la vía de las importaciones, aun cuando la producción interna esté disminuyendo.

Pero la realidad del comercio exterior venezolano muestra claramente que las importaciones de los principales rubros alimenticios han disminuido en forma sustantiva en el año 2015 con relación al año 2014. Veamos algunas cifras al respecto.

En el caso del trigo, tan necesario no solo para el bíblico pan nuestro de cada día, sino también para las pastas, que son un alimento altamente presente en la dieta y en la mesa del venezolano, las cifras sin las siguientes:

 

1. EL CASO DEL TRIGO

 Monto importado en el año 2014:    568.820 miles de dólares.

Monto importado en el año 2015:      494.617 miles de dólares.

 Fuente: ITC

Si han bajado las importaciones de un rubro como el trigo – en el cual la producción interna es mínima, bastante cercana a cero – no hay manera de que la ciudadanía pueda comer lo mismo que antes. Si a lo anterior se agrega el hecho de que las autorizaciones y la otorgación de divisas para efectos de la importación no se hace en forma regular ni planificada, sino a borbotones – de acuerdo a las carencias que se hacen críticas en el mercado en un momento determinado – entonces se tienen las condiciones perfectas como para una crisis de abastecimiento.

El otro cereal altamente presente en la dieta habitual de los venezolanos es el arroz. Como ya hemos dicho, no hay estadísticas confiables respecto al nivel de la producción interna. Pero respecto a las importaciones no queda duda de que las importaciones de arroz se han reducido en el año 2015 con relación al año 2014.

 

2. EL CASO DEL ARROZ ________________________________________________________________________

Monto importado en el año 2014:           282.596 millones de dólares

Monto importado en el año 2015:           187.768 millones de dólares.

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Fuente: ITC

Si dejamos tranquilos los hidratos de carbono, y nos concentramos en las proteínas, tenemos que la carne congelada de bovinos redujo sus importaciones casi en un 40% en el año 2015 con respecto al 2014. Las cifras básicas se presentan en el Recuadro 3.

3: LAS IMPORTACIONES DE CARNE CONGELADA DE BOVINOS

Monto importado en el año 2014:           1.073.325 miles de dólares.

Monto importado en el año 2015:               673.485 miles de dólares.

Fuente: ITC

También los bovinos en pie, que se importan tanto para cebarlos, cruzarlos o matarlos, presentaron una baja importante, tal como se muestra en el recuadro 4.

4.  IMPORTACIONES DE GANADO BOVINO EN PIE.

Monto de importaciones en el año 2014:             602.605 miles de dólares

Monto de importaciones en el año 2015:             153.029 miles de dólares

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Fuente: ITC 

También en el campo de las proteínas es importante analizar lo que ha sucedido con la leche, lo cual se pone de manifiesto en el recuadro que sigue:

5: LAS IMPORTACIONES DE LECHE

Monto importado en el año 2014:           65.467 millones de dólares

Monto importado en el año 2015:           48.065 millones de dólares

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Fuente: ITC

 

Dentro de los lácteos, – y dentro de los productos importantes en la cultura de consumo de los venezolanos- tenemos también el queso, suyas compras en el exterior se ponen de manifiesto en el recuadro 6.

 

6. IMPORTACIONES DE QUESO.

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Monto de importaciones en el año 2014:             162.998 miles de dólares

Monto de importaciones en el año 2015:               44.134 miles de dólares.

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Fuente: ITC

 

Finalmente, dentro de esta muestra de las importaciones de los principales rubros agropecuarios que son relevantes dentro de la dieta habitual de los venezolanos, podemos incluir el azúcar, situación que se muestra en el recuadro 7.

 

RECUADRO 7.  IMPORTACIONES DE AZUCAR

Monto de importaciones en el año 2014:             687.996 miles de dólares

Monto de Importaciones en el año 2015:             320.080 miles de dólares.

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Fuente: ITC

Si en todos y cada uno de los rubros que son sensibles en el consumo de los venezolanos las importaciones han disminuido en el transcurso del año 2015 –  y todo indica que en el año 2016 esa tendencia a la baja se mantiene – entonces no hay por donde disimular que hay menos alimentos a disposición de los venezolanos. Hay menos alimentos en el territorio nacional, independientemente de la forma como se distribuya entre los diferentes estados y municipios y entre los diferentes sectores sociales.

No hay guerra económica, ni campaña mediática alguna, ni decreto de emergencia, ni militarización de la economía que pueda ocultar el hecho puro y simple: hay menos alimentos a disposición de los 30 millones de venezolanos.

Más aun, se puede agregar que hay menos alimentos tanto porque ha disminuido la producción interna del sector agropecuario, como porque se han reducido las importaciones de los principales rubros alimenticios.

Las razones del primer aspecto de este diagnóstico las encontramos en las malas políticas agrícolas, en las pésimas decisiones respecto a la tenencia de la tierra, en la falta de seguridad jurídica en el campo, en la carencia oportuna de semillas e insumos y en la gran cantidad de controles y restricciones de todo tipo, incluido el control de precios, que imperan sobre el campo venezolano. 

El segundo elemento del diagnóstico, la reducción de las importaciones, obedece a la centralización, retardo, falta de planificación y de transparencia en las decisiones sobre importaciones, al manejo también poco transparente y falto de planificación de las reservas internacionales del Banco Central, al alegre e irresponsable endeudamiento que ha protagonizado el país, y en general a la carencia de un proceso de adjudicación de las divisas para los diferentes usos productivos que sea consensuado en su diseño y gestación, y transparente en su aplicación.