Los retos del Aluminio en Venezuela

“Casi todos nuestros males vienen
de los hombres que no saben sino
seguir la corriente. Marchar
dentro del rebaño sin angustia
del derrotero.”

Arturo Uslar Pietri

Durante los últimos 25 años se mantiene en el país un aparato transformador, en el que no se han introducido nuevas aplicaciones del noble y versátil metal. Prosigue la marcada desconexión entre la investigación en las Universidades y los requerimientos tecnológicos de la industria del aluminio. Se prevé un consumo mundial de Aluminio para dentro de cuatro años, en el orden de las 55 millones de TM, cifra ésta superior al consumo actual en un 48%. En la industria automotriz del planeta, y a pasos agigantados, las aplicaciones del aluminio experimentan un alza de dimensiones extraordinarias. En el campo del empaque con base en ‘Foil’, se acrecientan los nuevos usos, las exigencias y nuevos productos. Todos estos aspectos, en su conjunto e individualmente, deben y tienen que generar una particular reflexión por parte de las empresas básicas del sector, en los centros de enseñanza e investigación y, naturalmente, en el sector privado nacional.

Si, por ejemplo, se revisa el campo de mayor crecimiento en cuanto a aplicaciones, en el automotriz se tienen varios aspectos interesantes a revisar:

Como puede apreciarse, en la figura del despiece de un vehículo, las aplicaciones del aluminio toman tres procesos de fabricación distintos: laminación, extrusión, fundición, lo que abre un inmenso campo a la creación de un conjunto de pequeñas y medianas empresas para fabricar en el país dichas piezas, ello sin contar que en el resto de los vehículos, (camiones, volteos, trailers, volcadores, remolques) , es cada vez más utilizado el aluminio y, por ende, la configuración de nuevas empresas a este respecto, redundaría en una mayor diversificación de la economía no petrolera, con la subsecuente generación de nuevos empleos, (directos e indirectos), ahorro de divisas y una mayor inserción del país en el desarrollo descomunal que está teniendo esta industria en grandes centros industriales a escala mundial.

¿Cómo tratar de canalizar una iniciativa como ésta, insuflándola de posibilidades de éxito? Como es más lógico y racional: con la elaboración de un plan general, a mediano y largo plazo, liderado por los organismos estatales correspondientes, (MIBAM, CVG), y con la participación de industriales, ensambladoras, Universidades y Centros de Investigación. Este plan sentaría las bases para un desarrollo armónico, consistente y, sobre todo sustentable en el tiempo de un nuevo salto en la industria. De no ejecutarse, persistirán obstinadamente todos esos factores y falencias que se enumeraron al comienzo y que, de algún modo, hemos permitido que persistan con su carga de atraso y abulia.

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