A propósito de la renovación de los partidos promovida por una mayoría de la directiva del CNE a partir del 04/03/2017, es oportuna la ocasión para posicionar los conceptos que diariamente se emiten sobre la naturaleza del régimen, ante las declaraciones lapidarias del rector del CNE Luis Emilio Rondón, referentes al proceso mencionado al señalar recientemente, “CNE limita derecho a la participación al aprobar proceso de renovación de partidos en condiciones de casi imposible cumplimiento”.

Basados en sentencia de la sala constitucional del TSJ del 05/01/2016, se reinterpreta la Ley de Partidos Políticos y se imponen condiciones insalvables para la existencia de estas organizaciones, ya que se establece un fin de semana como lapso para cada partido, es decir 14 horas hábiles en 390 centros de recolección para alcanzar el 0.5% del registro electoral al mínimo en 12 estados. Con el agregado de establecer la condición de sustituir el concepto de manifestaciones de voluntad, por la de militancia obligatoria y única en un partido para validar cada firma.

A esto se agrega la extremadamente limitada infraestructura ofrecida por el CNE, para atender a todos los electores el día que coincidan varias organizaciones, sobre todo los partidos más grandes, que movilicen a todos los electores necesarios para alcanzar el 0,5% del registro electoral. Estableciendo una rebatiña de firmantes ya que es excluyente firmar por otro partido.

En definitiva, son evidentes las intenciones solapadas del régimen, de que no exista ninguna representación opositora, porque incluso contra la MUD existe un recurso introducido ante el TSJ para invalidarla como representación política. Situación que amerita otra actitud por parte de la coalición opositora, superior a la ilusión de creer que estamos ante un régimen que permitirá libremente elecciones, ante la burla que protagonizó con el Revocatorio, el desconocimiento absoluto de la AN, limitación de la libertad sindical, la fábrica de sentencias progubernamentales producidas por el TSJ y la complicidad de las FABN.

Aun cuando rechazamos de plano la metodología de renovación ilegal e inconstitucional impuesta por el régimen, que determina una guillotina para todos los partidos políticos, tanto los opositores como los del Polo Patriótico, con la excepción del PSUV, debemos concentrarnos en solo una o dos organizaciones opositoras para aportar la firma y legalizarla con las propias condiciones tramposas avaladas por el TSJ y el CNE. Total, sin ser militantes de los partidos de la MUD millones de venezolanos votaron por esa tarjeta el 6-D 2015 y le infringieron una derrota aplastante al régimen.

Por tanto, el país necesita política de alta envergadura para enfrentar sin atenuantes, ni adjetivos lo que sufrimos, una dictadura, dejar a un lado los planes parciales de candidaturas presidenciales, o de cuantas gobernaciones y alcaldías obtendrá cada partido.

Esa política fue la asumida en noviembre de 1952, Acción Democrática, que fue el principal partido de oposición y fue el partido de gobierno democrático anterior, fue ilegalizado y se le prohibió expresamente la participación en esas elecciones. Igual pasó con el Partido Comunista. En ausencia de AD principalmente, Unión Republicana Democrática pasó a ser el partido de oposición más poderoso. Aunque en AD al principio se consideró llamar a abstención, esta maniobra no fue llevada a cabo. URD y COPEI fueron los partidos que presentaron tarjeta en oposición a Marcos Pérez Jiménez, ambos tenían que proporcionar información al gobierno militar con respecto a reuniones públicas, financiamiento de campaña, entre otros. El resultado por todo conocido, el régimen desconoció su derrota e impuso finalmente la dictadura y al mismo tiempo quedo deslegitimado hasta su caída el 23 de enero de 1958.

 

Froilán Barrios Nieves                                                    Movimiento Laborista