Mujer emprendedora. La importancia de ser mujer

Cuando Sonia decidió darle un vuelco a su vida de dueña de casa y comenzó a vender perfumes de una conocida marca, no se imaginó que se había iniciado como emprendedora. Gracias a su empuje, al apoyo de su familia y de otros, logró transformar ese pequeño negocio en varias tiendas especializadas que funcionan en la mayoría de los centros comerciales de Colombia y Perú. Como Sonia en Sudamérica hay muchas otras mujeres con espíritu emprendedor, deseosas de aplicar su creatividad para ser dueñas de su propio destino.

¿Cuál es el tipo de mujer que se transforma en una emprendedora? ¿Cuáles son sus características típicas de personalidad y qué es lo que las motiva a buscar el éxito?

En los países desarrollados las mujeres entrepreneur, como se les llama, son figuras comunes. Sólo en los Estados Unidos entre 1995 y 2005 el número de mujeres que han emprendido un negocio aumentó en un 78% en relación al decenio anterior. En 1982, las mujeres norteamericanas constituían el 31,8% de todos los americanos independientes, mientras que en 2002 el porcentaje supera el 40%.

Según la Revista Woman Entrepreneur, de ese mismo país, las mujeres están dejando sus empleos seguros, a cambio del riesgo de un emprendimiento independiente a un ritmo cinco veces más rápido que sus semejantes del sexo masculino.

En Latinoamérica

En nuestro continente la mujer emprendedora es un alma independiente y difícil de desarrollarse, debido, principalmente, a la cultura machista del latino. Se trata de una persona creativa, que le gusta arriesgar y, gracias a su propia fuerza y voluntad, hace de una idea un emprendimiento lucrativo. Para lograr sus objetivos, la mujer emprendedora debe luchar primero con sus propios estereotipos, que desde la infancia la presionan a adaptarse a un padrón femenino, que posee lados positivos y negativos.

Ese padrón femenino aprisiona a las mujeres en una verdadera sala de espejos que distorsionan su propia imagen. Los espejos siempre reflejan el lado negativo que les impide desarrollarse en el mundo de los negocios; dependencia, timidez, sumisión y falta de confianza. Si ellas tratan de modificar su comportamiento y ser más independientes, positivas, dominantes y confiadas, los espejos reflejan una mujer vestida de hombre. Si, mientras tanto, ellas se dedican más al lado positivo del padrón femenino como empatía, tacto, capacidad de adaptación, de procreación, verán en el espejo a una esposa y madre ideal, pero no una mujer de negocios como desearían ser.

La salida para las mujeres, en esa sala de espejos, es desarrollar su propio negocio; en términos modernos, EMPRENDER. Lo fundamental para encontrar esa salida se centra en adquirir confianza a través de la auto aceptación de SER MUJER. En vez de ver sus fuerzas típicamente femeninas como debilidades y sentirse disminuidas por no ser hombres, las mujeres deben analizar, cómo esas fuerzas pueden ayudarlas a tener éxito en el mundo de los negocios.

El ideal femenino contemporáneo incluye trazos como: empatía, tacto, capacidad de adaptación, sensibilidad, emotividad e intuición. Siendo estas características intrínsicamente positivas, esos trazos no son tan admirados por la sociedad, como las cualidades del estereotipo masculino, como ser: lógica, constancia, objetividad, etc. De esta forma los dos grupos tienden a polarizarse; el polo masculino es visto como positivo y el femenino como negativo. Esta polarización es particularmente destructiva para las mujeres, porque desvaloriza sus trazos típicamente femeninos. Las mujeres internalizan esa desvalorización y consecuentemente no reconocen sus verdaderos potenciales.

La mayor dificultad de las mujeres se centra entonces, en admitir las ventajas que poseen y en decidirse a usar esos recursos. Si queda duda que la mujer es capaz de asumir más riesgos que el hombre, es necesario recordar que ellas generan hijos y ese es el mayor riesgo del mundo. Acompañar a los esposos a lugares recónditos, sin muchas veces tener un techo que las abrigue. El marido en general ya tiene un grupo de amigos en la oficina. Ellas deben de ser pioneras. La mujer está ligada al pragmatismo de vivir o morir, por lo tanto arriesga más consistentemente, pero esos riesgos son los que nadie ve.

Las estadísticas demuestran que las empresas dirigidas por mujeres tienen menos fracasos que las lideradas por varones y crecen con mayor rapidez. En su conjunto están creando más empleos que los hombres en el mundo. Cuando se despierta en la mujer la vocación entrepreneur, es más cautelosa, flexible y se entrega mejor que el hombre en el manejo de los negocios. “Una mujer no está dispuesta a que su empresa fracase, más de lo que toleraría que alguien atentase contra la vida de su hijo”

SER UNA EMPRENDEDORA, NO ES TAN DIFÍCIL.
Optar por ser una emprendedora y crear, no es tan difícil si se acepta que es posible capitalizar todas las fuerzas típicamente femeninas para gestar negocios, en un país como Chile, lleno de oportunidades. Nunca habían existido tantos espacios nuevos para crear como ahora. Cuando una mujer tiene grandes aspiraciones y pocos recursos, se genera la creatividad. Al contrario, cuando los recursos son mayores que las aspiraciones, se genera el conformismo.

Si usted tiene una idea, no desista: ya no está sola. Si ha cometido errores para llevar a cabo esa idea que no la deja tranquila, no le importe cometer otros errores. Analice el problema y enfrente un nuevo abordaje. Sea flexible y mantenga su atención en el objetivo.
¿POR QUÉ COMETER LOS MISMOS ERRORES, SI HAY TANTOS NUEVOS ERRORES QUE COMETER?
Finalmente recuerde que usted es una MUJER y que probablemente tiene muchas más condiciones para vencer de lo que se imagina.

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