¿Nueva recesión económica mundial?

El fenómeno de la globalización económica ha conseguido, que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí, debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos, por lo que la irrupción de la crisis económica en la aldea global, ha provocado la aparición de nuevos retos para gobiernos e instituciones sumidas en el desconcierto y en la incredulidad, retornando lenta pero inexorablemente a ciclos económicos regresivos desconocidos desde la II Guerra Mundial.

Origen de la crisis:

La política suicida de las principales entidades bancarias mundiales en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo, aparece como detonante de la crisis de las subprime de EEUU, seguida de la aparición de los activos tóxicos, un goteo incesante de insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones financieras (costo estimado de US$ 4,5 billones de para países como EEUU, Reino Unido y Japón y US$ 2,5 billones para la UE).

Estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado el hundimiento del castillo de naipes económico de Estados como Florida, California y New York y de los países periféricos europeos (Irlanda, Italia, Grecia, Portugal y España) pues su economía se ha basado en el último decenio en la conocida «dieta mediterránea» cuyos ingredientes principales eran el «boom» urbanístico, el turismo y el consumo interno y que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precios desorbitados, pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), lo que ha originado la desestabilización económica global y el estancamiento o entrada en recesión de las principales potencias económicas mundiales.

Riesgo de una nueva recesión económica mundial: La crisis de deuda en la Eurozona y ciertos indicadores macroeconómicos recientes de países como Alemania, China o EEUU, han alertado del riesgo de que el escenario recesivo regrese a la economía mundial en 2013, tal como ha advertido el FMI y la Reserva Federal (FED) ha rebajado sus previsiones económicas hasta la horquilla del 1,9-2,4% para el 2012 y ha elevado levemente su previsión sobre la tasa de paro para este año (entre el 8% y el 8,2%).

Además, los expertos del FMI estimaron que una consolidación fiscal en EEUU de alrededor del 4% del PIB en 2013, «podría reducir el crecimiento anual muy por debajo del 1%, algo que resultaría en una contracción de la mayor economía del mundo el próximo año”, no siendo descartable una rebaja de la calificación de su Deuda en el 2013, lo que aunado con la inevitable depreciación del euro frente al dólar, debido a los problemas de Deuda soberana en la Eurozona y un posible repunte del precio del crudo debido a factores geopolíticos desestabilizantes, podría dar lugar a episodios de estanflación en EEUU y la Eurozona para el 2013 y producir un nuevo crash bursátil.

Génesis del posible crash bursátil: La euforia de Wall Street en el 2011(y por extrapolación, del resto de bolsas mundiales) tras los resultados de los llamados «tests de estrés» de las entidades financieras llevadas a cabo por la Administración EEUU y el goteo de datos económicos superiores a previsiones artificialmente rebajadas por las agencias de calificación, habrían ayudado a la sobreponderación de los brotes verdes de la economía (aumento del 3% del PIB en el 2011 y notable mejora de resultados de la Banca y Wall Street).

Así, la desconexión con la realidad por parte de los inversores, les habría llevado a justificar la exuberancia irracional de los mercados (creándose un mundo virtual de especulación financiera que nada tendría que ver con la economía real) y a extrapolar las rentabilidades actuales como un derecho vitalicio, lo que unido con la pérdida de credibilidad de las agencias de calificación como Moody’s, S&P o Fitch al no haber predicho el crash del 2008, coadyuva a que el mercado permanezca insensible al recorte de rating de las compañías que cotizan en la bolsa.

Sin embargo, la incertidumbre en EEUU sobre el nivel suelo de los valores bursátiles y el goteo de datos económicos empresariales inferiores a las previsiones artificialmente rebajadas por las agencias de calificación, estaría haciendo mella entre los inversores, pues un inversor está dispuesto a pagar un precio por una acción, si le reporta dinero en el futuro; por lo que el valor de dicha acción es el total de flujos esperados. Así, el nivel suelo (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se situaría a fecha de hoy en la horquilla de los 8.000 y 9.000 puntos en el Dow Jones, debido a la mayor virulencia y profundidad que presenta la crisis económica y muy lejos de los estratosféricos techos actuales (rondando los 13.000 puntos y rememorando valores de octubre del 2008).

Sin embargo, el proceso especulativo impulsa a comprar con la esperanza de sustanciosas ganancias en el futuro, o que provoca una espiral alcista alejada de toda base factual, con lo que el precio del activo llega así a alcanzar niveles estratosféricos hasta que la burbuja acaba estallando (crash) debido a la venta masiva de activos y la ausencia de compradores, lo que provoca una caída repentina y brusca de los precios, (hasta límites inferiores a su nivel natural) dejando tras de sí un reguero de deudas (crack bursátil).

Dicho estallido tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras, frecuentes estallidos de conflictividad laboral e incrementos de la tasa de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la II Guerra Mundial, aunado con incrementos espectaculares del déficit Público y de la Deuda Externa.

¿Hacia el Proteccionismo Económico?: La propuesta votada por el Senado norteamericano para subir los gravámenes a las importaciones de países con monedas subvaloradas (dirigida especialmente contra las exportaciones chinas), sería un serio ataque al libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha (organismo que tenía como objetivo principal de liberalizar el comercio mundial, por medio de una gran negociación entre los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), tras haber fracasado en todos sus intentos desde su creación en el 2011.

Por otra parte, no sería descartable la implementación por EEUU y la UE de medidas proteccionistas (Fomento del Consumo de Productos nacionales), en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas; subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados y la elevación de los Parámetros de Calidad, exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes, obligará a China e India a costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, dibujándose un escenario a cinco años, en el que se pasaría de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.

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