Aunque algunos se empeñan en endilgarle la etiqueta de don exclusivo al alcance de sólo unas pocas mentes privilegiadas, lo cierto es que la creatividad habita en todos y cada uno de nosotros.

¿El problema? Que a esa creatividad con la que todos nacemos le da por atrofiarse cuando no se pone en práctica (cuando no le da por jugar al escondite y hacerse la escurridiza).

Hay muchas maneras de ejercitar la creatividad en nuestra vida diaria, pero estas que disecciona a continuación Medium son particularmente eficaces (además de asequibles):

1. Haga unos cuantos garabatos
Los garabatos aumentan notablemente la concentración en quienes los hacen. De hecho, mentes brillantes de la talla de Henry Ford o Steve Jobs se valieron en su día de esta sencilla técnica para despertar su creatividad interna. Y algunas empresas llegan al extremo de animar a sus empleados a hacer garabatos durante las reuniones.

2. Apúntese a clases de disciplinas totalmente desconocidas para usted
El mundo de los cursos parar adultos es absolutamente fascinante y encierra en sus entrañas muchísimas oportunidades creativas. Si siente que su creatividad está hundida en un pozo sin fondo, pruebe a apuntarse a clases de pintura, jardinería o carpintería, a aprender un nuevo idioma o a tocar un instrumento.

3. Cree la atmósfera creativa correcta
Los niños supuran creatividad por todos los poros porque no tienen miedo de ser criticados por lo demás y no sienten tampoco ningún tipo de embarazo cuando algo les sale mal. En los adultos la creatividad es, sin embargo, prisionera en muchísimas ocasiones de sus propios temores. Y la mejor manera de mitigar esos temores es recrear escenarios de la infancia (y plagados de diversión). Es lo que hacen, por ejemplo, Google y otras empresas tecnológicas en sus oficinas.

4. Dé tregua a sus neuronas y salga a dar un paseo
Si está inmerso en una tormenta de ideas (personal o colectiva) que no parece ir a ninguna parte (satisfactoria), deje lo que está haciendo y salga a dar un paseo. Un poco de movimiento físico le ayudará a contemplar los problemas que tiene entre manos desde una perspectiva diferente.

5. Lleve siempre consigo una libreta
Compre una libreta ligera, una que pueda llevar fácilmente en el bolsillo o en el bolso y anote (o garabatee) en ella todas las ideas que acudan a su mente, incluso las más peregrinas (y aparentemente absurdas).

6. Ponga unos cuantos juguetes en su mesa de trabajo
La presencia en el escritorio de juguetes (desde piezas de LEGO a Play-Doh, pasando por papel para hacer origamis) es alentada por algunas empresas. A veces trabajar con las manos (y hacer algo tan simple como jugar) es lo que necesita la productividad para salir de la estacada.

7. Cuélguese del brazo del "flash fiction"
El "flash fiction" es un modalidad de escritura que consiste en alumbrar textos muy breves (de aproximadamente 100 palabras) a partir de una determinada idea. Este método, en el quien escribe debe sentirse totalmente huérfano de presiones, es perfecto para que los jugos creativos fluyan adecuadamente.

8. Pruebe con el test de los 30 círculos
Este ejercicio creativo consiste en coger un papel en blanco y dibujar sobre él 30 círculos. A continuación, y durante un minuto de tiempo, debemos transformar esos círculos en objetos (un sol, por ejemplo). ¿El objetivo? Convertir en objetos el máximo número posible de círculos ciñéndonos al minuto que nos han dado para cumplimentar la tarea. Este ejercicio, donde la cantidad debe primar sobre la calidad, propicia que la creatividad que todos llevamos en nuestro interior recupere la frescura de cuando éramos niños, cuando simplemente creábamos, sin tratar de corregir una y otra vez las ideas salidas de nuestra cabeza.