Para torcer el brazo del destino: Talismanes y amuletos

¿Se puede cambiar el destino? ¿Es la suerte un privilegio de unos pocos o cualquiera puede ser “tocado” por la varita mágica de la fortuna? ¡Cuidado! ¡No hay que olvidar que por el otro lado se ubican las terribles maldiciones de la mala suerte! ¿Estaría en nuestro poder esquivarlas o revertirlas? ¿Existen elementos milagrosos-mágicos cuyo uso podría asegurar el feliz desenlace de los acontecimientos en todos los ámbitos de nuestro devenir en este valle de lágrimas?

Desde luego, por el siglo de los siglos y hasta nuestros días prevalece incólume el afán de tratar de torcer el brazo al destino. Para manejar las ocultas energías esquivas que según la creencia ancestral y popular gobiernan el mundo a su antojo y real ganas, desde el troglodita hasta el más “sofisticado” contemporáneo – con más o menos disimulo – echa mano a la MAGIA. Todo vale para atraer, modificar, manipular, canalizar, y domesticar para que trabajen para nosotros las “buenas vibras”. Es así como nacieron las supersticiones y las más estrambóticas pleitesías rendidas a ídolos y deidades. Objetos, flores, plantas, piedras, animales, ciertos colores, extravagantes rituales a los que se les atribuye el poder de atrapar todas las misteriosas fuerzas que revolotean en el ambiente para transformarlas en obedientes herramientas que aseguran nuestro éxito y felicidad.

Desde siempre… amuletos, talismanes

Los más primitivos amuletos consistían en objetos de piedra grabada, (ágata, cuarzo cristal de roca, jaspe verde, amatista, coral), de metal, (bronce, plomo, oro o plata) u otros materiales como cuero, hueso, arcilla, trozos de plantas o miembros de animales.

Tampoco quedan a la zaga los talismanes. Pues, si bien los amuletos alejan los daños y enfermedades, el talismán atrae la buena suerte y logra que nuestros asuntos salgan bien. La palabra “talismán” parece derivar de las expresiones árabes “tilasm”y “tillasm” que se traduce como imagen mágica, a los que se atribuyen virtudes portentosas. Sin embargo, hay otra versión etimológica: los griegos opinan que no hay donde perderse, puesto que la palabra “telesma” significa “objeto consagrado”.

¡Nada de eso!… claman otros estudiosos explicando que el origen común parece ser el término hebraico “tselem” que significa “semejanza, parecido”. Es imperativo llevar el objeto sagrado encima, dentro del ropaje, para que su influencia benéfica pueda debidamente penetrar y actuar.

Hay que saber que los talismanes son de épocas posteriores a los amuletos, ya que para la confección de estos era necesario tener una serie de conocimientos específicos. No era una cosa de llegar y producir. No. La “ciencia” de confeccionar talismanes exigía saber bastante de astrología, de teología y de metalurgia. Y como si eso fuera poco, el orfebre tenía que conocer la influencia de los astros, la lista de las deidades y genios, (malos y buenos), del panteón mitológico correspondiente y los materiales adecuados, “infalibles”, que deberían ser de naturaleza noble, como el oro y la plata, para elaborarlos correctamente. Otra diferencia que se podría establecer es que el amuleto es de origen natural y el talismán es artificial, puesto que hay que fabricarlo.

Guardianes zoológicos…

Tótems y “mascotas mágicas” han existido desde los tiempos más remotos. En los albores de la historia , hombre y animal vivía en estrecho contacto, a veces como amigos, otras como enemigos. Ahora bien, el de los animales de la buena suerte es uno de los grandes grupos de amuletos que sobreviven en el ancho mundo, claro que bajo diversas formas. A veces se trata de un animal entero, otras veces solo de una parte de un animal.

Estos son algunos de los más difundidos: el ESCARABAJO fue sagrado en el Antiguo Egipto, y sigue siendo popular hasta hoy, se usa como símbolo en anillos, colgantes o broches. Su historial es uno de los más arcaicos, tiene más de cuatro mil años de antigüedad. Representa la vida y su poder de regeneración.

EL PEZ protector tiene dos grandes cauces como origen. El primero, pagano, data de épocas remotas en las que la Gran Diosa lo usaba como símbolo genital. Fue durante siglos un amuleto afrodisíaco. Más tarde, con el cristianismo, Cristo lo instaló como símbolo de los cristianos, pero la potencia del símbolo de la cruz terminó por reemplazarlo.

LA SERPIENTE guardiana. Para muchos, la serpiente en un animal que simboliza tentación, veneno, o lisa y llanamente el Mal. Sin embargo, en otras culturas, el poder regenerativo de su propia piel la convirtió en el símbolo de la juventud, en guardiana del secreto de la vida eterna.

LA PATA DE CONEJO es el amuleto moderno más difundido. En plena era de los hippies, en la década del ’60, en los Estados Unidos se vendían anualmente la friolera de ¡diez millones de ejemplares! En los últimos años, los ecologistas, defensores de flora y fauna, lograron parar la matanza de conejos – pensándolo bien, asesinar un pobre conejo para que traiga suerte al asesino, no tiene mucha lógica…

EL ELEFANTE: el dios hindú Ganesha era el hijo con cabeza de elefante de Shiva y Parvati. Una explicación más bien freudiana cuenta que velando por la intimidad de su madre mientras ésta se bañaba, prohibió la entrada al baño incluso a su padre que, lleno de ira – lo ¡decapitó! Arrepentido de su ataque de celos, Shiva le colocó más tarde la cabeza del primer elefante que se le cruzó en el camino. No hay mal que por bien no venga… desde ese momento Ganesha fue afortunado durante toda su larga vida.

GUARDIANES MINERALES

Entre los amuletos modernos, las piedras tienen una gran importancia. Simbolizan la “magia limpia”, surgen del corazón de la New Age, y desde allí emanan sus poderes evocativos, energéticos y espirituales. Nada “new” bajo el sol: el uso de amuletos o talismanes de cristales o piedras es tan antiguo como el ser humano.

LA AMATISTA: su nombre viene del griego y significa “sin embriaguez”. En la antigüedad la gente iba con objetos de amatista a las fiestas paganas, para que la piedra los protegiera de los nefastos efectos del alcohol. Se le asignan además poderes contra neuralgias, embolias y estados de agitación. Es una piedra que tranquiliza, casi un ansiolítico natural.

EL CRISTAL DE CUARZO o “piedra de poder” es desde hace siglos un amuleto contra la influencia maléfica. Protege contra la pérdida de la vitalidad y la fuerza. Le atribuyen propiedades para la concentración mental, y así es que no hay vidente o médium que se aprecie como tal que no tenga un cristal de cuarzo.
LA MALAQUITA se emplea como protectora de niños pequeños. Durante siglos se creyó que alejaba los malos espíritus y facilitaba el sueño de los bebés. Sin embargo, otra creencia opuesta señala que la malaquita es capaz de provocar mal de ojo, y es usada en la magia negra.

Matar con la mirada…

Si usted sospecha de la malaquita, sepa que el “Ojo de Horus” es uno de los amuletos sagrados más importantes del antiguo Egipto que todavía hoy conserva una alta popularidad y acogida. Ciertamente, uno de los más grandes miedos de las personas desde siempre es ser víctima del “mal de ojo”. Basta que alguien las observe detenidamente y ya el supersticioso se cree víctima de un individuo que con su mirada le causará enfermedades, muertes de sus seres queridos, una estrepitosa ruina económica, etc.

Para estar a salvo de las ” maldiciones oculares” –a lo largo de los siglos numerosas culturas han recurrido al uso del amuleto que lleva el símbolo del Ojo de Horus, Dios del Cielo, la Luz y la Bondad, hijo de Isis y Osiris. Su ojo derecho representa el Sol y el izquierdo la Luna. Estos dos “ojos gemelos” son capaces de desviar todo el mal que existe en el mundo.

“Abracadabra…no dañes mi alma…”

Uno de los talismanes contra sortilegios, enfermedades y maldiciones más antiguos es, sin duda, el amuleto que lleva las letras “Abracadabra”, palabra simbólica que aparece por primera vez en el tratado médico “Liber Medicinis”, escrito en verso por Sammónico, médico y filósofo del emperador Séptimo Severo, (193-211 d.C.), aunque su origen es indudablemente bastante anterior, puesto que se han encontrado varias piedras prehistóricas grabadas con estas misteriosas letras.

Una curiosidad: el término “Abracadabra” es una alteración de la voz sagrada gnóstica “Abrasax”. Ésta, a su vez es una versión bastante anterior de una antiquísima palabra copta o egipcia, una fórmula mágica que significaba “No Me Dañes”. Estaba dirigida a la divinidad en sus jeroglíficos como “Padre” y el amuleto o talismán se llevaba sobre el pecho, debajo de los ropajes. Para que surta efecto, se pronunciaba cuarenta y nueve veces la palabra, dando cada vez más énfasis al sonido de la vocal “A”.

Y cómo si todo eso fuera poco, el real misterio de este talismán se debe a que si las letras con las que se forma el molde son de tipo griego, representarán números – y por cualquiera de sus lados darán como resultado 365 – ¡el número de días en un año!

La Estrella de David

Nada más misterioso como el Pueblo Elegido por Yahvé… El más antiguo uso judío conocido del hexagrama, la estrella de seis puntas ya se encuentra en un sello en la antigua Palestina, y posteriormente, ocho siglos más tarde en el friso de una sinagoga en Capernaum. Pero, según los estudiosos, estos primeros hexagramas pueden haber sido meros diseños ornamentales.

Curiosamente, en la Edad Media, los hexagramas aparecen frecuentemente en iglesias, pero raramente en sinagogas o en objetos rituales judíos. Fue más bien el candelabro sagrado, el “Menorah” y no la Estrella de David, la que sirvió principalmente como símbolo hebreo desde la antigüedad hasta el período post-renacentista. Es que el Menorah , el candelabro de siete brazos representa los arbustos en llamas que vio Moisés en el Monte Sinaí.

Sin embargo, es la Estrella de David que a través de los siglos se popularizó y en forma de amuleto o talismán, muchos son los judíos que la llevan colgada del cuello. También – y hasta hoy – la encontramos clavada en las puertas de las moradas para espantar los espíritus malos y atraer los buenos.

La cruz y sus misterios

Las primeras representaciones de la cruz se pierden en el túnel del tiempo… Se trata de un símbolo muy antiguo empleado desde siempre, en todas las religiones, en todos los pueblos, y sería una equivocación considerarla como un emblema o “marca registrada” exclusivo de tal o cual secta religiosa. Para no ir más lejos, la cruz de los mayas, “Nahui Ollín”, o “Nahuatl” se usaba como símbolo sagrado del Perpetuo Movimiento Cósmico. Ese Movimiento era muy importante, puesto que si la Energía Cósmica dejara de fluir en el Universo, el Movimiento Perpetuo terminaría y vendría el total y abismal caos cósmico.

Es necesario tener presente que la cruz como símbolo cristiano comenzó a generalizarse relativamente tarde, a partir del Edicto de Milán en el año 313, proclamando la tolerancia del cristianismo. Es así cómo la costumbre de adornarse con un amuleto en forma de cruz no tomó ímpetu y para nada se popularizó antes del siglo IV o V.

… No hay donde perderse… es la cruz que en sus más variadas formas aparece en la gran mayoría de las representaciones esotéricas y religiosas de las grandes culturas.

¿Y cómo estamos “aquí y ahora”?

Veamos… Los portentosos inventos y descubrimientos de la tecnología, la ciencia y la cosmología a diario nos llenan de asombro … Más de una vez, las novedades parecen más bien pertenecer al ámbito de la literatura de anticipación que ser hechos concretos de la realidad.
¡Cuánto hemos progresado! A lo mejor ni huella queda ya del supersticioso troglodita, ignorante del porqué de los más simples y cotidianos fenómenos de la Naturaleza.

¿Sería así? Pues… nos entran dudas… En pleno siglo XXI, nos encontramos por doquier con la presencia de “magos”, “gurús” y “profetas”. Ellos, como si nada, siguen ofreciendo sus servicios “personalizados” tomando en cuenta fechas de nacimiento, signo astral, etc. Recomiendan además la compra de “infalibles” productos y filtros “milagrosos” para vencer el mal de ojo, ahuyentar a los espíritus nefastos y atraer la buena suerte, como también asegurar el amor y la abundancia económica. Todo eso, claro, con la ayuda del correcto uso de ciertos amuletos, talismanes y la recomendación de ceñirse rigurosamente a los pasos de misteriosos rituales divulgados “exclusivamente” por esos “new age” chamanes.

Así y con todo, no hay motivo para extrañarse. Resulta que al lado de nuestro estupendo neocórtex”, (‘neo’: nuevo, de apenas un millón años de edad), vivito y coleando se encuentra la parte ancestral de nuestro cerebro. Sí, ese mismo que en aquel mundo primitivo que habitaba nuestro tatarabuelo hirsuto era una herramienta indispensable para la supervivencia.

… En resumidas cuentas… Tenemos los medios, tanto instrumentales como cognoscitivos, para comprender y relacionarnos con el Universo y superar el miedo ancestral. Sin embargo, a pesar de ello, miedo atávico y razón a toda prueba van de la mano y a menudo, incomprensiblemente, — el primero supera con creces a la segunda.

Dirección-E: [email protected]

A %d blogueros les gusta esto: