Por favor, ya paren de hacerle más daño a PDVSA

No deberíamos alegrarnos, ni festejar el embrollo legal que enfrenta PDVSA con la Exxon-Mobil, a pesar de que no compartamos la estrategia seguida por el Gobierno, para recuperar nuestra soberanía petrolera.

Lo que si debemos hacer, es llamar a la cordura e invitar a las autoridades y fundamentalmente al Presidente, a que escuche, se asesore y reflexione, antes de emitir opiniones y actuar, con relación a esta problemática, ya que el petróleo es un tema muy sensible y de interés para todo el mundo.

Creemos que ir al rescate de nuestra soberanía petrolera es plausible y, además, beneficioso para nuestro país. También es posible, que los términos en que se acordó la apertura petrolera, fueran saludables para nuestra economía, si tomamos en cuenta que para la época, las finanzas de Venezuela no permitían emprender los desarrollos petrolíferos planificados con nuestros propios recursos, debido al bajo precio que reinaba en el mercado petrolero, lo que no daba lugar para tan elevados requerimientos de inversión.

Pero así como compartimos el rescate a obtener los mejores beneficios de nuestra principal industria, también compartimos la creencia que se deben respetar los formalismos jurídicos nacionales e internacionales. Y que así, como se negoció en la oportunidad de la nacionalización de las empresas eléctricas y telefónicas, también se debe alcanzar un acuerdo con la Exxon- Mobil, por considerar de mayor importancia estratégica esta actividad.

Era de esperar y así lo anunciaron en su oportunidad, que la compañía petrolera les había notificado a las autoridades venezolanas de las acciones que emprenderían. Puede que al gobierno o a las autoridades, no les haya agradado las acciones tomadas; pero algo debían esperar de esta empresa extranjera, para recuperar su capital invertido. De manera que lo que toca es negociar, porque de lo contrario, correríamos el riesgo de ser los grandes perdedores de esta querella.

Las declaraciones del Presidente, de que si se materializan las acciones anunciadas por la compañía Exxon-Mobil de embargarle bienes a PDVSA por un monto de 12.000 millones de dólares, no le enviaremos petróleo a Estados Unidos, esperamos que en definitiva sean dejadas a un lado y ver cómo hacemos la mejor negociación posible, porque de lo contrario los más perjudicados seríamos todos los venezolanos. Es bueno entender, que es cierto que debemos diversificar a nuestros compradores y establecer posibles relaciones con otros países, como los suramericanos y con los chinos y los hindúes, a objeto de no depender exclusivamente de un sólo comprador, como es el caso nuestro que la mayor venta es realizada a EE.UU. Pero eso sería posible a un más largo plazo y en el mejor de éstos a uno mediano.

Igualmente y corriendo el riesgo de que me califiquen como un vende patria, se debería dejar esa estrategia de echarle la culpa de todo lo malo que pasa en el país a Estados Unidos; esa propagandita ya luce necia y me atrevería a asegurar, que ni los más acérrimos chavistas se la creen, así que por favor, busquen una mejor estrategia publicitaria; estoy seguro que entre las mejores, están la de trabajar -entre otras- contra la corrupción, la inseguridad, el desabastecimiento, generar credibilidad y poner a un lado ese permanente lenguaje violento, que lo que hace es molestar al pueblo y generar incertidumbre.

No se debería seguir con la amenaza de que ahí viene el lobo, porque los demás no son gafos; tal es el hecho de que el Senado norteamericano, desde hace dos años, promovió una investigación sobre los efectos que, ese anunciado lobo, tendría para la economía estadounidense. En palabras más o palabras menos, la conclusión es, que el efecto sería de un aumento de aproximadamente 11 dólares por barril y que ocasionaría una pérdida de 23 millardos de dólares en la economía norteamericana en un período de seis meses.

También señala el informe, que ante un eventual corte, se recurrirá a otras naciones de la OPEP, cuyos niveles de producción se encuentran por debajo de su capacidad. De esta manera, se argumenta que ese país tendría opciones para enfrentar la amenaza y, que en cambio, el costo sería mayor para Venezuela, y que “las consecuencias de una completa suspensión de las exportaciones petroleras devastarán la economía de Venezuela”. Conclusión esta, que coincide con las advertencias formuladas y repetidas, desde hace ya varios años, por especialistas petroleros y economistas venezolanos, a los cuales también les importa el país.

Concluiremos haciéndole honor al título de estas notas, ya se le ha hecho suficiente daño a PDVSA, como para que la embarquemos en una problemática internacional, en la cual pudiésemos salir perdiendo más de lo reclamado por la parte contraria. Imagínense por un momento, que perdiéramos el mercado norteamericano y nos quedáramos sin los recursos que, a diario, nos proporcionan este. ¿Cómo cubriríamos ese déficit? ¿Con los ingresos proporcionados por los países que le suministramos a créditos preferenciales? ¿Con impuestos? Que Dios nos agarre confesados.

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